Mundial

Hagibis deja sin sábado al Gran Premio de Japón

Lewis Hamilton, tras los primeros libres. /Kim Hong-Ji (Reuters)
Lewis Hamilton, tras los primeros libres. / Kim Hong-Ji (Reuters)

La clasificación se celebrará horas antes de la carrera, salvo que el tifón tampoco lo permita. En ese caso, serán los tiempos de los segundos libres los que determinen la parrilla

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Sorprenderse por un tifón en Japón durante la época de tifones es como hacerlo por el calor en el Sahara o la lluvia en Galicia. A nadie debería extrañarle, por tanto, que haya más atención a las pantallas meteorológicas que a las de datos, dado que desde la FIA y la propia organización de la carrera en Suzuka ya advertían de que había la posibilidad de cambiar los horarios previstos.

El supertifón Hagibis ha decidido ser protagonista durante todo el fin de semana. Tras obligar a la suspensión de varios partidos del Mundial de rugby, ahora es el Gran Premio de Japón el que ve afectados sus horarios. Un comunicado de la FIA confirmaba justo después de los primeros libres del viernes, disputados en seco como los segundos, que quedaba cancelada toda actividad en el circuito del sábado. Ni terceros libres (eliminados del todo) ni clasificación, movida a horas antes de la carrera, se disputarán en sus horas previstas.

«Como resultado del previsible impacto del tifón Hagibis en el Gran Premio de Japón de Fórmula 1, Mobilityland y la Federación Japonesa del Automóvil (JAF) han decidido cancelar todas las actividades programadas para el sábado 12 de octubre. La FIA y la Fórmula 1 respaldan esta decisión en interés de la seguridad de los espectadores, competidores y todos los presentes en el circuito de Suzuka», rezaba el comunicado.

La parrilla quedará conformada a partir de las 3 de la madrugada del sábado al domingo (hora peninsular española), para que cuatro horas después arranque la carrera. Eso contando con que se pueda disputar dentro de una razonable normalidad, dado que aún hay posibilidad de que ni siquiera se llegue a poder rodar en condiciones. En ese caso, se tomarían los tiempos de los segundos entrenamientos libres, con Valtteri Bottas primero, seguido por Lewis Hamilton, Max Verstappen y Sebastian Vettel. Carlos Sainz saldría séptimo.

La F1 y la lluvia, agua y aceite

La incidencia de la lluvia en Japón no es nueva. Ha ocurrido en incontables ocasiones, siendo las últimas en 2004 y 2010, cuando ya se trasladó la clasificación al domingo, o en 2014, cuando la anegada pista provocó la salida de pista de Adrian Sutil y, después, la de Jules Bianchi. El fatal accidente del francés contra la grúa que sacaba el Sauber del alemán hizo que se cambiara el protocolo de actuación en torno a las carreras con lluvia.

Sin embargo, en términos generales, la presencia de las precipitaciones en un Gran Premio de Fórmula 1 suele dar muchos problemas. La imprevisibilidad de lo que pueda ocurrir, los accidentes o las dificultades para pilotar propician carreras más entretenidas para el espectador, pero mucho más complejas para los pilotos y especialmente los ingenieros, que acaban desquiciados.

El comportamiento de Pirelli en este sentido también está muy en entredicho. Kimi Räikkönen calificaba de «ridículo» el comportamiento de los monoplazas en mojado, y buena culpa de ello la tienen los neumáticos. Si el suministrador de ruedas diera unas de lluvia extrema de verdad, la presencia de agua en el asfalto no sería impedimento para verles conducir. Vienen a la mente en estos casos, y más cuando el escenario es Japón, grandes maestros del pilotaje en lluvia, con el eterno Ayrton Senna como máximo exponente.

La noticia de la cancelación del sábado da un día menos de trabajo a los equipos, algo que nunca es bueno dados los pocos kilómetros y oportunidades que tienen para probar. Mercedes, que salvo sorpresa se proclamará campeón del mundo de constructores el domingo, mira al cielo esperando que le sean propicios los augurios. Valtteri Bottas y Lewis Hamilton no quieren fallar, máxime cuando Red Bull y Ferrari están al acecho, mucho más que nunca. Para ellos, lo que peor les viene es una carrera con lío.

Todo lo contrario que a Carlos Sainz, que con poco que perder y mucho que ganar puede jugársela a una carrera arriesgada en agua. En seco este viernes demostró que el séptimo puesto, el mejor del resto, es más que un objetivo, una obligación.