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Bagnaia, de la escuela española a la academia de Valentino Rossi

El piloto italiano Francesco Bagnaia celebrando su campeonato en Sepang (Malasia)./Efe
El piloto italiano Francesco Bagnaia celebrando su campeonato en Sepang (Malasia). / Efe

En Italia se espera mucho de un piloto que trazó su camino emigrando a España y que luego ha seguido la senda trazada por 'El Doctor'

BORJA GONZÁLEZSepang (Malasia)

La trayectoria de Francesco Bagnaia, 'Pecco', diminutivo que le puso su hermana Carola al no saber pronunciar cuando era pequeña su nombre, tiene algunas particularidades. Una, que fue de los primeros pilotos italianos que decidieron emigrar a España para sacar provecho de la más prolífica cantera del momento. Como casi todos los mundialistas, comenzó muy pequeño en esto de las dos ruedas, empujado por su padre y por su tío, dos grandes aficionados. Primero en tierra, en 'minicross', después ya en velocidad, llegando a ser campeón europeo de MiniGP en 2009. A partir de ese momento es cuando decide moverse a nuestro país (habla español) para enrolarse en la factoría de Monlau Competición, que ya por entonces regía Emilio Alzamora y que había dado su primer gran fruto con Marc Márquez.

Como curiosidad, Bagnaia aparece en fotos de la presentación de los proyectos deportivos de esta estructura para el año 2012, en un acto celebrado en el Matadero de Madrid, con varios compañeros de relumbrón: María Herrera, su actual compañero de piso y uno de los top de Moto2 Lorenzo Baldassarri, que siguió su mismo camino un año después, Alex Márquez, campeón del mundo de Moto3, Alex Rins, piloto del equipo oficial Suzuki en MotoGP, y el que ha sido su rival este año, el portugués Miguel Oliveira. Estos dos últimos disputarían ese año el Mundial de Moto3, mientras que el ahora campeón del mundo de Moto2 se fajaba en el FIM CEV Repsol, el campeonato de España.

La segunda particularidad es que Bagnaia, después de un gris debut en el Mundial en 2013 como compañero de equipo de Romano Fenati en el San Carlo Team Italia, con una FTR Honda (no sumó ni un punto y terminó con un decimosexto en Sepang como mejor resultado, tras perder una pelea por el decimocuarto contra Isaac Viñales y Ana Carrasco), y de un segundo año poco fructífero en la nueva estructura creada por Valentino Rossi (empezó bien, con un cuarto en Le Mans a menos de tres décimas del podio, para luego deshincharse), terminó pilotando una poco competitiva Mahindra, eso sí, bajo el amparo de Jorge Martínez Aspar. Bagnaia ya era por entonces uno de los pilotos de la academia de Rossi que tan buenos frutos está dando, y su mentor decidió ponerle en manos del cuatro veces campeón español, en este caso con una moto poco competitiva, una 'penitencia' similar a la vivida por pilotos como Marc Márquez (en 125cc con la KTM), Miguel Oliveira, Marco Bezzecchi y Jorge Martín, compañero en 2015 y 2016 en Moto3 del italiano en el equipo de Aspar.

«Para mí es una satisfacción y una gran alegría ver que dos pilotos que estuvieron con nosotros dos años, haciendo además una gran temporada los dos con las motos que teníamos, muestren este nivel», explica el de Alzira. «Los dos tienen un talento enorme como pilotos y, además, a nivel personas tuvimos dos pilotos que entre ellos tuvieron una excelente relación, lo que no es fácil», continúa, sobre dos pilotos bautizados en el box como 'Chip y Chop', los dos personajes de dibujos animados de Disney, y que este domingo en Sepang se coronaron como campeones del mundo de sus respectivas categorías.

El buen rendimiento con Aspar hizo que Rossi le reclutase de nuevo para su equipo, esta vez en Moto2, como líder de su proyecto. Fogueado en Moto3, Bagnaia continuó también con su formación en la academia VR46, una escuela con la que el astro de Tavullia buscó ayudar a acabar con la sequía de la cantera italiana, y en la que él mismo comparte sesiones de moto con unos chavales que también le han aportado ese punto de frescura que le permite continuar siendo competitivo a los 39 años.

Franco Morbidelli fue el primero en proclamarse campeón bajo este paraguas, en un grupo en el que conviven, se entrenan e incluso estudian pilotos como Andrea Migno, Luca Marini, ganador de la carrera de Moto2 en Malasia, Marco Bezzecchi, el rival de Jorge Martín en Moto3, Stefano Manzi, Nicolo Bulega, Dennis Foggia, Celestino Vietti (estos dos últimos se han estrenado en el podio este mismo año en Buriram, el primero, y en Phillip Island, el segundo) o Baldassarri, que comparte piso con Bagnaia. Y el camino de Pecco sigue trazado. Como hiciese Morbidelli en este 2018, dará el salto a MotoGP el próximo curso (se estrenará en el test post Valencia, el 20 de noviembre), en su caso con Ducati, con contrato directo de fábrica y enrolado en la escudería Pramac ocupando el puesto del ascendido Danilo Petrucci. Un movimiento que ha levantado expectativas en Italia donde se espera mucho de un piloto que trazó su camino emigrando a España, y que luego ha seguido la senda trazada por El Doctor.  «Pecco ha ganado el Mundial por primera vez y nuestro equipo también ha ganado el Mundial por primera vez… Una persona normal necesitaría estar tres o cuatro horas para asimilar todo y sin embargo he tenido que salir a la carrera...», confesó con una sonrisa Rossi, que con este éxito engrandece aún más su leyenda como piloto.

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