La UE asume el «esfuerzo» que debe hacer la población con las medidas para contaminar menos

Tráfico en una calle de Bruselas (Bélgica). /R. C.
Tráfico en una calle de Bruselas (Bélgica). / R. C.

Los grupos de PP y PSOE en el Europarlamento reconocen que el «coste» de suprimir los coches de combustión o limitar los diésel puede derivar en protestas como las de los 'chalecos amarillos' en Francia si no se acompañan de ayudas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROBruselas

Los eurodiputados españoles de los dos grandes grupos parlamentarios en el seno de la Unión Europea son conscientes de que las medidas que provienen de las directivas que están aprobando en materia de cambio climático van a suponer un «esfuerzo» para gran parte de la población, tanto consumidores como empresas, que no todo el mundo está dispuesto a asumir de forma instantánea. En el seno de la UE corre el temor a que las exigencias sean tan elevadas que, al final, deriven en movimientos de protesta como el que los 'chalecos amarillos' ha protagonizado en Francia por a subida del precio del diésel, el combustible más demonizado por la legislación medioambiental.

Los representantes de PP y PSOE en la Eurocámara coinciden en señalar que las normativas comunitarias suponen un proceso de adaptación, como la prohibición de los vehículos de combustión, la penalización del gasoil o determinadas restricciones a los automóviles más antiguos. Aunque en el caso del PP, la eurodiputada Pilar Ayuso, apunta que la lucha contra el cambio climático «no puede ser que añada un problema a otro que ya existe para la población». «No podemos pedir un esfuerzo sin que se acompañe de medida» para lograrlo, ha explicado durante un encuentro informativo en Bruselas.

Ayuso ha admitido que las directivas medioambientales «suponen unos condicionantes económicos» muy elevados para la población en materia de asumir toda una serie de costes con los que hasta ahora con contaba. «Tenemos que llegar a un punto de equilibrio», ha indicado, porque «si la sociedad no acepta el esfuerzo, esto no va a acabar bien», ha explicado en referencia al último movimiento de protestas en Francia por el alza anunciada de los combustibles.

También la europarlamentaria Soledad Cabezón (PSOE) ha reconocido que se está pidiendo un esfuerzo adicional a los ciudadanos. Aunque en este caso ha afirmado que «aunque todas las reformas cuestan, a la larga acaban dando sus frutos, aunque tengan un coste inicial». Cabezón considera que la población está muy concienciada de la problemática del cambio climático, aunque en los matices de cómo luchar contra esta realidad es donde aparecen las diferencias entre partidos.

Ambas parlamentarias han chocado en su visión, por ejemplo, del camino a recorrer por el coche eléctrico y el fin de los modelos de combustión. En la transición hacia un parque de vehículos completamente eléctricos «habrá que ayudar al sector para realizar la reconversión necesaria», ha indicado Soledad Cabezón, y así evitar que se pierdan puestos de trabajo.

La representante socialista se ha mostrado partidaria de prohibir la matriculación de vehículos de combustión a partir de 2040 en España, como ha anunciado el Gobierno a través de un borrador del proyecto de ley futura, ante la competencia internacional que existe en el sector automovilístico en esta materia.

Sin embargo, la eurodiputada popular Ayuso cree que, aunque se puede lograr la reducción de las emisiones de los vehículos y limitarlas al mínimo de cara a 2050, es más partidaria de no imponer fechas concretas porque, además, se trata de objetivos europeos que después no comparte el resto de países del mundo. Ayudo ha explicado que «en países como Alemania, Francia, Italia o España, con una gran industria del automóvil, no se puede ir contra el diésel». Y ha alertado de que ante este tipo de cambios «drásticos», el papel «lo aguanta todo», pero «llevarlos a la práctica no es tan fácil».