Las antiguas cajas conservan el liderazgo financiero en Castilla y León... por los pelos

Oficina de EspañaDuero, marca de Unicaja en Castilla y León. /RAMÓN GÓMEZ
Oficina de EspañaDuero, marca de Unicaja en Castilla y León. / RAMÓN GÓMEZ

Han perdido 16 puntos de cuota en depósitos y 10 en créditos con sus competidores bancarios frente a antes de la crisis

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

Antes se 'bajaba a la sucursal con la cartilla' (de Caja España, Caja Duero, Caja Segovia, Caja de Burgos...) y ahora de lo que se trata es de 'entrar en la app (de Unicaja, Bankia, CaixaBank...). La desastrosa gestión de unos y otros –políticos y financieros– en las cajas de ahorros de Castilla y León arrasó el sistema financiero de la comunidad y acabó con todas ellas rescatadas con dinero público, absorbidas por otras cajas o ambas cosas. Pero más allá del vuelco de nombres y de innovaciones digitales, el grueso de los clientes de las antiguas cajas han permanecido fieles a sus libretas, mantienen sus ahorros en las mismas entidades y siguen haciendo sus transacciones financieras con las nuevas marcas de sus viejas cajas. Las herederas, como no podía ser de otra forma, han perdido cuota de mercado, pero los bancos en los que se han reconvertido siguen liderando el negocio en la región... eso sí, por los pelos.

El escenario financiero castellano y leonés al cierre de 2017 era el siguiente: de los 45.378,62 millones de euros en créditos, el 85% fueron firmados por bancos y excajas y el resto, por las cajas rurales, cooperativas de crédito y demás entidades. De los 66.560,38 millones en depósitos, los bancos y las excajas atesoraban el 88%.

Con respecto al panorama de hace un decenio, en 2018 el número de entidades se ha visto reducido a menos de la cuarta parte. La debacle inmobiliaria provocó la desaparición de todas las cajas de ahorros y su conversión en bancos. Además, desde los máximos de 2008, el sector ha reducido el 30% las plantillas y el 40% las redes de oficinas.

No obstante, las dos 'patronales' con las que tradicionalmente contaba el sector financiero, permanecen. Se trata de la Confederación Española de Cajas (CECA) y la Asociación Española de Banca (AEB). Las dos siguen presentando balances por separado, con los agregados de las entidades a las que representan, que siguen siendo las excajas de ahorros supervivientes y reconvertidas, por un lado, y los bancos 'de siempre', por el otro.

La entidades de la Ceca con presencia en Castilla y León son EspañaDuero (419 oficinas), CaixaBank (310 oficinas), Bankia (125), Ibercaja (80 oficinas), Abanca (51), Kutxabank (14), Liberbank (6), Banco de Castilla-La Mancha (3); además de Unicaja, Cajasur, Caja de Ontinyent y Caixa de Pollensa, sin oficinas en la comunidad autónoma.

Los clientes tienen en las entidades que sobrevivieron a la crisis cinco mil millones menos que en 2007 y en los bancos tradicionales, once mil más

La entidades de la AEB son el Santander (197 oficinas en la región), BBVA (168 oficinas), Popular (145), Sabadell (58), Bankinter (24), Deutsche Bank (9), Renta 4 (9); además de Banco Caixa Geral, Banco Cetelem, Tagobank, Bancofar, BNP Paribas, Evo Banco, ING y Triodos, que también tienen presencia en Castilla y León.

Dentro de ese ochenta y pico por ciento del negocio financiero de Castilla y León que tiene la banca (dejando a un lado la cuota de las cooperativas de crédito) y considerándolo como un 100%, las antiguas cajas conservan el 53,38% en el caso de los depósitos y el 50,04% en el de los créditos. Diez años antes, los porcentajes respectivos eran del 69,44% y el 60,51%.

Es decir, que la 'factura' que las antiguas cajas han pagado por la crisis cuantificada en la parte del negocio perdida y trasvasada a los bancos se resume en 16 puntos de cuota de mercado en depósitos y algo más de 10 en lo que respecta a créditos.

Las cajas rurales de la comunidad (las de Zamora, Salamanca, Soria y Cajaviva), por otro lado, también han aprovechado la coyuntura y han sabido pescar en el revuelto río de la revolución financiera. Basta decir que el agregado de sus depósitos registra un crecimiento del 31% con respecto a los de solo dos años atrás.

Panorama provincial de Castilla y León

Una comparación entre el volumen de depósitos que tenían las cajas de ahorros al final de 2007 y el que tienen los bancos continuadores del negocio al cierre de 2017 revela que mientras en el conjunto de Castilla y León la pérdida es del 13,25% (de 36.018 a 31.244 millones de euros), hay provincias que superan esa tasa con amplitud. Es el caso de Salamanca, donde los depósitos de las antiguas cajas han menguado el 26%; Burgos (22%) o León (19%). En Segovia la disminución es mínima (0,56%) y algo mayor en Soria (2,51%) y Valladolid (3,05%). Hay dos provincias discordantes, donde la entidades de la CECA tienen más depósitos que diez años antes: Zamora (2,17%) y Palencia (1,83%).

Frente a estos números, los bancos de la AEB presentan un incremento agregado en su volumen de depósitos del 72% (de 15.848 millones en 2007 a 27.292 un decenio más tarde), con casos como los de Burgos y Palencia, donde superan el 91%. El más moderado es el de Segovia, con algo menos del 50%.

En definitiva, los clientes de las antiguas entidades de ahorro tienen depositados casi cinco mil millones menos (4.774) que en 2007 y los de la banca, once mil más (11.444).

Si el cotejo se realiza con los créditos, el resultado es que los 19.386 que tienen repartidos los bancos que antes eran cajas entre sus clientes son el 50% menos de lo que tenían justo antes del estallido de la crisis. En este capítulo el abanico provincial es menos dispar y los descensos oscilan entre el 42% de Valladolid y el 59% de Ávila.

Empleados por oficina: nueve contra seis

Los bancos de la AEB, mientras, registran la mitad de contracción en el crédito (24%) y el volumen vivo asciende a 19.357 millones, prácticamente la misma cantidad que gestionan las otras entidades. En Salamanca se da el mayor retroceso, del 38%, y en Palencia el menor, del 5%.

La AEB detalla que los depósitos de los castellanos y leoneses en los bancos suponen el 4,2% del total de España y los créditos, el 2,75%. Las 637 sucursales con que cuentan todos ellos suponen el 5,8% del acumulado nacional y los 3.272 empleados que forman la plantilla total en la región suponen el 3,4% de la fuerza laboral conjunta del sector (95.510).

En España, los bancos tienen una oficina por cada 4.227 habitantes y las antiguas cajas, una por cada 3.808. Y mientras la AEB presenta una ratio de nueve empleados por oficina, la CECA, que cuenta con 72.344 trabajadores en el país, tiene una proporción bastante menor, en concreto de 5,9 empleados por sucursal.

 

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