La deuda pública cierra 2017 en cifras récord y triplica ya el volumen previo a la crisis

Alcanza los 1,14 billones tras crecer al mayor ritmo desde 2014, aunque el alza de la economía permite cumplir el 98,1% del PIB pactado con la UE

David Valera
DAVID VALERAMadrid

La deuda pública cerró 2017 con un nuevo récord al alcanzar los 1,14 billones de euros. Una cifra que equivale al 98,1% del PIB, lo que permite respirar al Gobierno al cumplir con el objetivo pactado con Bruselas y lograr un ligero descenso respecto al 99,4% de 2016. Sin embargo, si se mira la letra pequeña se comprueba que el incremento del pasivo está lejos de frenarse. De hecho, la deuda del conjunto de las administraciones públicas se elevó el pasado curso al mayor ritmo desde 2014 con un alza de 37.424 millones, lo que supone un alza del 3,4%, según datos del Banco de España publicados ayer. Así, el pasivo es ya el triple del existente antes de la crisis -en 2007 apenas alcanzaba los 383.000 millones- y se ha convertido en una de las principales vulnerabilidades de la economía.

El comportamiento de la deuda pública refleja la dimensión de la crisis. Desde 2007 el pasivo se ha incrementado en 760.000 millones al pasar de un 35,5% del PIB a rozar el 100%. Un aumento descomunal de los números rojos tras encadenar elevados déficits presupuestarios cada ejercicio por la caída de los ingresos y también por el aumento de partidas como las prestaciones por desempleo.

El año pasado la deuda pública siguió con su escalada y sólo consiguió reducirse puntualmente en cuatro meses. Y nada hace indicar que esa senda cambie este curso. Por tanto, la contención del pasivo se basa en el crecimiento económico, lo que permite reducir el ratio deuda/PIB. Es lo que ha ocurrido los tres últimos ejercicios, desde que el pasivo tocase su máximo del 99,8% en 2015.

La mayor parte de la deuda (87%) corresponde al Estado hasta alcanzar los 996.472 millones, lo que supone un repunte del 4,8% interanual. Aunque todavía falta por saber los datos desglosados, la mitad de este pasivo estará en manos de acreedores extranjeros. De hecho, en el primer semestre de 2017 poseían 431.948 millones y esa tendencia no habrá cambiado en la segunda mitad del ejercicio. Precisamente, la elevada dependencia de la deuda pública con el exterior supone un mayor riesgo en caso de una nueva turbulencia. Y es que estos acreedores son los primeros en retirarse. Esta es la principal diferencia respecto a países con deudas más elevadas que la española, como Italia (alrededor del 130% del PIB) o Japón (200% del PIB), donde se encuentran en manos domésticas.

La deuda se incrementó en 37.424 millones el año pasado, lo que supone un 3,4% más que el anterior

En el caso de España, los bancos nacionales tenían en su poder el 14,6% de la deuda estatal, con datos hasta el pasado junio. Sin embargo, la política de compras del BCE también se ha notado. Así, la deuda del Estado en manos del Banco de España -institución a través de la cual realiza sus compras el eurobanco- se ha multiplicado por cinco desde 2014. De hecho, ha pasado de tener en su poder un 4,46% del total del pasivo con 32.635 euros a alcanzar los 170.243 millones y suponer el 19,9% en junio de 2017. Esta estrategia ha tranquilizado a los mercados y ayudado a que España se financie a tipos muy bajos (con intereses negativos en las subastas de deuda a corto plazo). Pero esta política tiene los días contados y es difícil que el BCE la mantengan mucho más allá de este curso. Habrá que ver cómo evolucionan las emisiones del Tesoro cuando estas compras del eurobanco se retiren.

Por su parte, las comunidades autónomas acabaron 2017 con una deuda de 288.313 millones, lo que supone un alza del 4% respecto al ejercicio anterior. En este caso, y a falta de conocer los datos desglosados del último trimestre, la mitad del pasivo se encuentra en manos del Estado por las inyecciones de liquidez de los mecanismos extraordinarios como el FLA o el plan de pago a proveedores.

Mejora de los municipios

La única nota positiva corresponde una vez más a las corporaciones locales, que volvieron a reducir sus números rojos en 2017 en 3.062 millones, un 9,5% meno, hasta un total de 29.161 millones. Este descenso se basa en un nuevo superávit presupuestario que, según sus estimaciones superará los 5.000 millones y que se ha convertido en la gran batalla con Hacienda para poder reinvertirlo. Algo que la regla de gasto impide.

El 87% del pasivo corresponde al Estado,que elevó sus números rojos otro 4,8%

Por último, la deuda de la Seguridad Social se disparó un 59,5% hasta los 27.393 millones. Un incremento que se debe al préstamo de 10.000 millones del Estado para pagar la extra de los pensionistas. Este año el Tesoro le inyectará otros 15.000 millones al sistema para afrontar estos pagos y además evitar que la hucha de las pensiones se agote (quedan 8.095 millones), lo que supondría un golpe psicológico negativo para el Gobierno.

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