Draghi se suma al eje francoalemán y pide un presupuesto para el euro

El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi./Afp
El presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi. / Afp

El presidente del BCE confirma que a finales de año finalizarán las compras de deuda pese a la incertidumbre económica creciente

ADOLFO LORENTEBilbao

Es verdad que es uno de los 'déjà vu' más manidos en el relato europeo, pero cuando lo firma Mario Draghi conviene tenerlo muy en cuenta. «El apoyo social al euro está creciendo y no debemos decepcionar a los ciudadanos. Los próximos meses son decisivos para reformar la Unión Económica y Monetaria», ha recalcado el presidente del Banco Central Europeo. Lo ha hecho ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, donde esta tarde aprovechó su última intervención del año ante la Cámara comunitaria para cerrar filas con la propuesta francoalemana de crear un presupuesto exclusivo para la Eurozona que fomente la inversión pública y ayude a los socios más 'débiles' a afrontar futuras crisis al contar con «una función de estabilización».

Draghi se suma con renovados bríos al proyecto presentado a bombo y platillo a hace apenas diez días por la todopoderosa canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron. En todo lo que signifique más Europa, allí estará el italiano. «La complejidad de la empresa no puede ser una excusa para no actuar. Debemos pasar de una gobernanza basada en reglas a una gobernanza basada en instituciones donde unos se fíen de otros. Si queremos evitar repetir los errores del pasado, es esencial completar la unión bancaria y construir una ambiciosa unión del mercados de capitales», dijo.

El problema, como siempre, es que este nivel de ambición no está precisamente muy extendido por otros lares. Los sospechosos habituales están englobados en la llamada 'Liga Hanseática', liderada por los Países Bajos y que suma una decena de socios (del total de 19). Su ambición no es una mayor integración del euro, sino evitarla. De hecho, estarían encantados si pudieran dar marcha atrás en algunos aspectos, algo inconcebible. En la esquina contraria del cuadrilátero se encuentra España, que sigue empujando fuerte con Francia y Alemania a favor de la Eurozona.

Reunión el 13 de diciembre

Una de las preguntas que más se repitió en su comparecencia se refería a la hoja de ruta del BCE sobre el histórico programa de compra de activos (sobre todo de deuda pública), que ya ha inyectado 2,6 billones. ¿La actual incertidumbre justifica una marcha atrás en la decisión? ¿Es posible?

Si alguien pensaba que sí, el italiano vertió un jarro de agua helada. 'Nein'. El 13 de diciembre, en su última reunión del año, el Consejo de Gobierno de la institución ratificará una decisión ya adelantada hace unos meses. El adiós, eso sí, no será abrupto. El BCE, como recordó Draghi, prevé «reinvertir los vencimientos durante un periodo prolongado de tiempo» y, además, mantendrá los tipos de interés «en los actuales niveles al menos hasta el verano». Dicho de otro modo, que el precio del dinero seguirá en el 0%. Draghi dejará la presidencia el 31 de octubre de 2019. Nunca ha subido los tipos en siete años, ¿lo hará antes de marcharse? Por cierto, sobre el jaleo italiano, pasó palabra: «No comment». «No voy a pasar de aquí», zanjó.

 

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