El FMI mejora el crecimiento de España, que sigue muy por encima de la eurozona

Una mujer de compras, después de conocer que el consumo interno sigue siendo el empuje de la economía española./Efe
Una mujer de compras, después de conocer que el consumo interno sigue siendo el empuje de la economía española. / Efe

El organismo calcula un crecimiento del PIB del 2,3% este año por la «fuerte inversión», mientras que sus socios europeos continúan cayendo

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Era el espaldarazo que quedaba. Después de que organismos como Funcas, BBVA Research o el Banco de España mejoraran sus estimaciones de crecimiento para España, este martes fue el turno nada menos que del Fondo Monetario Internacional (FMI), que asegura que la economía española crecerá un 2,3% en 2019, lo que significan dos décimas más que lo que estimaban en sus último informe publicado en abril.

Para 2020 seguirá en la línea de lo ya observado: 1,9% de crecimiento del PIB. En una breve mención en su informe 'Perspectivas Económicas Globales', el FMI asegura que las proyecciones para nuestro país se han revisado al alza «como reflejo de una fuerte inversión y la debilidad de las importaciones al comienzo del año».

Y todo ello en un contexto internacional que sigue siendo poco favorable. El estudio presentado en Santiago de Chile por la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, apunta a que el crecimiento mundial será del 3,2% este año y mejorará al 3,5% el que viene, pero ambos datos 0,1 puntos porcentuales menos que en el pronóstico de abril. El FMI apunta al incremento arancelario del 10% al 25% aplicado por Estados Unidos a 200.000 millones de exportaciones chinas, así como a las represalias adoptadas por el gigante asiático como las causas fundamentales del retroceso de la economía mundial.

Por un lado, el organismo prevé un crecimiento del 2,6% de EE UU este año, tres décimas más de lo indicado anteriormente motivado por el estímulo fiscal que está llevando a cabo el gobierno de Trump, por lo que indica que éste irá cayendo hasta que en 2020 el PIB se modere al 1,9%, lo mismo que proyectaban hace tres meses. Por otro lado, su rival comercial, China, presenta un debilitamiento mayor debido a los efectos negativos del aumento de los aranceles. El informe pronostica un crecimiento del 6,2% en 2019 y del 6% en 2020, 0,1 puntos menos cada año con respecto a las previsiones de abril. El Fondo indica que la economía china está experimentando una «desaceleración estructural» a la que se une un «fortalecimiento regulatorio» para contener «la fuerte dependencia de la deuda».

La eurozona crece la mitad que España

De vuelta a Europa, las previsiones del FMI para los países de la eurozona no es muy optimista. Proyecta un crecimiento del 1,3% en 2019 y del 1,6% en 2020. El pronóstico para este año se ha revisado una décima a pesar de la mejora del empuje de España por la caída de la 'locomotora' de Europa, Alemania. Según sus cálculos, crecerá solo un 0,7% en 2019 (una décima menos después de la revisión de seis décimas a la baja en el trimestre anterior), aunque para 2020 estiman una gran recuperación hasta un avance del 1,7% del PIB debido a un mayor empuje de la demanda externa, sobre todo en el caso de la venta de vehículos, una industria básica para la economía alemana.

Además, Francia también tendrá un crecimiento por debajo de la media de la eurozona como consecuencia en su mayor parte de las protestas callejeras de los 'chalecos amarillos', a pesar de que el FMI reconoce que las medidas fiscales adoptadas «respaldan el crecimiento». Y en Italia, las perspectivas fiscales «inciertas» son similares a las que el FMI señaló en abril, lo que «perjudica la inversión y la demanda interna». Así, el país se queda con un crecimiento de solo el 0,1% este año, que recuperará hasta el 0,8% en 2020 (una décima menos de las estimaciones previas), muy por debajo de la media con unos datos que lastran la economía europea.

Como recomendaciones, el organismo con sede en Washington establece que a nivel nacional, las prioridades clave comunes son lograr una mayor inclusión, fortalecer la capacidad de resistencia a cambios turbulentos en los mercados y abordar los obstáculos que inhiben el crecimiento. Esto, recuerda, para algunos países significa implementar reformas de trabajo para incentivar la productividad, como podría ser España.