Las fusiones de la banca regional, más cerca tras la operación frustrada de Abanca con Liberbank

Cajero automático de Liberbank. /R. C.
Cajero automático de Liberbank. / R. C.

Unicaja e Ibercaja completan la ecuación de grupos forzados a integrarse para ganar tamaño en un desafiante entorno digital

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Este mes se cumple el décimo aniversario de la intervención del Banco de España en Caja Castilla La Mancha, la primera entidad de carácter autonómico que no resistió los envites de la crisis y tras la que se inició una oleada de fusiones bancarias que aún hoy, diez años después, se mantiene en vigor. Aunque a la incesante actividad integradora de los primeros pasos de crisis le siguió un goteo de operaciones no menos llamativas, el sector sigue preparado para cuantificar otra etapa de uniones. Y todas las miradas se dirigen a las cuatro entidades regionales que protagonizarán algún movimiento a corto o medio plazo: Unicaja, Liberbank, Abanca e Ibercaja. De la fórmula se emancipa Kutxabank por decisión propia, cuyos gestores mantienen su plan autónomo controlada por las fundaciones de las cajas vascas.

Pero el resto están abocadas a integrarse. La fallida operación de compra de Abanca por hacerse con Liberbank ha abierto la puerta a nuevos movimientos en la banca española, donde apenas quedan 15 grandes grupos de las casi 50 entidades activas hace una década. Una vez superada la crisis, es la nueva realidad la que les obligará a integrarse, según apuntan los expertos del sector: la necesidad de digitalizarse; y los competidores ajenos al sector puramente bancario -plataformas, aplicaciones, filiales bancarias de operadoras y de supermercados 'on-line'...-. Se precisan cantidades ingentes de dinero para acometer estas inversiones y solo con más tamaño lo lograrán.

Abanca -procedente de Novacaixagalicia-ha plantado el germen de los movimientos que están por venir con la intención pública de hacerse con el accionariado de Liberbank -la entidad que integra las cajas de Asturias, Cantabria, Extremadura y Castilla La Mancha-. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le instó a plantear una OPA como marca la ley. Pero los gestores no lo hicieron al entender que sin acceder a las cuentas no podrían lanzarse a plantear la operación.

Al mismo tiempo, Liberbank se encuentra desde diciembre en negociaciones con Unicaja -la entidad de origen malagueño que integra a CEISS, resultado a la vez de Caja España y Duero-; una integración que sigue su «hoja de ruta». De materializarzse, sería la sexta entidad de España por volumen de activos. Y esa cuestión de tamaño es la que impulsa al sector regional a fusionarse. «Veo la mayor probabilidad de fusiones entre los bancos regionales», explica Marco Troiano, director de entidades financieras de Scope Ratings. Para este experto, esta banca que aún se encuentra ligada al negocio autonómico necesita «crecer y competir con franquicias nacionales más grandes». E incluso podrían adentrarse en los movimientos societarios otros grupos como Banco Sabadell o Bankia, apuntan fuentes del sector.

Marco Troiano apunta que «el tamaño importa porque en los próximos años la calidad de los servicios financieros digitales se convertirá en un motor cada vez más importante para adquirir y retener clientes». Hacen falta inversiones millonarias para desarrollar una actividad más ligadas en el entorno tecnológico, con la incorporación de personal vinculado al mundo de la ingeniería o las matemáticas para gestionar un volumen tan complejo y elevado de datos -pagos, tarjetas, etc.-. La banca los utiliza para gestionar su política de financiación y comercialización de todo tipo de productos de forma inmediata. Y sin un tamaño grande, es imposible acometer estas necesidades.

Menor presencia física

Por eso, al menos hasta ahora, los ejecutivos de la gran banca, como Santander, BBVA o CaixaBank, han descartado cualquier tipo de protagonismo en una nueva oleada de fusiones con entidades medianas. Aunque nada puede descartarse. Ni siquiera que España tenga en poco tiempo menos de una decena de grandes entidades financieras.

La integración de la banca que aún puede fusionarse traerá ineludiblemente consecuencias para los clientes. Como en todo proceso de absorción, se procederá al cierre de oficinas bancarias, sobre todo aquellas que se encuentren más solapadas en determinadas provincias, así como a la reestructuración de las plantillas. Las comunidades más afectadas por todos estos movimientos bancarios serán aquellas donde estas entidades tienen mayor implantación: Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía, así como Aragón o La Rioja.

Mientras tanto, las 'fintech' y otro tipo de compañías hasta hace poco relegadas a un segundo plano van tomando un protagonismo que acelerará los proceso de integración de las entidad financieras.