Cómo afrontar un nuevo curso lleno de incertidumbres en los mercados

Paneles de información en la Bolsa de Madrid. /EP
Paneles de información en la Bolsa de Madrid. / EP

Los analistas continúan confiando en la Bolsa y destacan las atractivas valoraciones, pero advierten de los muchos riesgos que afrontan

CRISTINA VALLEJO

Agosto termina en el Ibex-35 con una caída del 4,8% y el resto de grandes índices también han cerrado el mes con pérdidas. Thor Vega, de Gesconsult, explica que los mercados han descontado un escenario negativo tanto para la guerra comercial como para la de divisas, además de para la cuestión turca y argentina y su contagio al resto de emergentes, así como un 'brexit' duro o sin acuerdo. De ahí que este gestor considere que a partir de ahora sólo pueden ir ocurriendo cosas buenas: las expectativas son muy negativas y las soluciones deberían ser favorables.

Por ejemplo, en cuanto al mundo emergente, Vega cree que los efectos de los problemas que sufren ciertos países se reflejan más en la evolución de los flujos que salen de los fondos y los ETFs especializados en estos mercados que en los fundamentales. Además, prevé que el dólar se debilite, lo que ayudará a los países emergentes. A la depreciación del billete verde, según Vega, contribuirá que se despeje otro riesgo: el del aplanamiento de la curva de tipos americana, que suele ser el preludio de una recesión. En su opinión, como en 2019 el Tesoro de EE UU tiene que realizar el doble de emisiones que en 2018, los tipos a largo plazo repuntarán. Por todo ello, dice, no es mala idea arrancar el nuevo curso apostando por la Bolsa, aprovechando la bajada de precios para entrar. Pero también anticipa que puede haber mucha disparidad por sectores en cuanto a su comportamiento. Él se queda con el de autos, debido a los bajísimos ratios a los que cotiza (3-4 veces per -precio entre beneficio- de 2019 o 2020), alimentación y minería. En España ve oportunidades en Cie Automotive, FCC y Telefónica.

¿Rebote en septiembre?

Felipe López-Gálvez, de Self Bank, también se cuenta entre los expertos optimistas: «Septiembre nos puede deparar un rebote», afirma. «Parece que la tensión comercial se ha reducido y septiembre será un mes de reuniones de tipos que podrían reforzar la confianza que tienen Powell y Draghi en sus respectivas economías», argumenta. Y, en particular para el caso del Ibex-35, apunta: «Debe encarar esta recta final de año tratando de poner en valor sus cualidades». ¿Cuáles? El crecimiento de sus beneficios, la buena marcha de la economía española, la debilidad del euro, que esté más barato en términos de per (precio entre beneficio) y que cuente con una atractiva rentabilidad por dividendo. Aunque López-Gálvez advierte del riesgo, ahora mayor, que supone en particular para la Bolsa española, por los intereses de sus grandes empresas, el devenir de ciertos países emergentes. Y a los que ya han dado sustos hay que sumar a Brasil, que habrá que vigilar ante las elecciones de octubre, llenas de incertidumbres.

En cuanto al riesgo que implica la guerra comercial apunta: «Las negociaciones, en función de si van encaminadas a unir lazos o a romperlos, pueden traernos sorpresas positivas o negativas. Esta volatilidad genera oportunidades que algunos sabrán detectar». Entre las que él observa se encuentran las compañías tecnológicas, que no ve caras, y los bancos, «la eterna promesa de la Bolsa»; además Inditex tras su último recorte.

Hablando de elecciones y de guerra comercial, Natalia Aguirre, de Renta 4, plantea la posibilidad de que, con vistas a los comicios de mitad de mandato de EE UU, el 6 de noviembre, quizás Trump quiera tener para entonces un acuerdo China, como ya lo ha esbozado con México. De lo contrario, considera que el mercado puede continuar nervioso.

Aguirre recuerda que en un mes Italia tiene que presentar su presupuesto y si con éste sigue la lógica del desafío a Europa, podríamos ver repunte de tires en los bonos de la periferia y volatilidad.

Carteras para este entorno

La experta de Renta 4 afirma que el ciclo global sigue sólido, con los beneficios empresariales evolucionando favorablemente y las políticas monetarias normalizándose de manera gradual. Y ello, con valoraciones atractivas en las Bolsas, más en Europa que en EE UU. Según Aguirre, si el inversor cree que habrá acuerdo comercial, que Italia relajará su actitud desafiante, que habrá un Brexit negociado y los emergentes se tranquilizarán, no hay razones para pensar que el ciclo va a sufrir y, siendo selectivos, se puede estar en Bolsa con una cartera equilibrada: «Cuando el mercado se mueve con bandazos, no se puede tener ni una cartera muy defensiva ni muy cíclica. Hay que hacer 'stock picking'». Ahora mismo escoge a CaixaBank, Repsol, Gestamp, Ferrovial y Colonial.

Similar aproximación a los mercados tiene Nicolás López, de MG Valores: considera que hay que continuar sobreponderando la Bolsa como activo principal de las carteras. Y cree que lo que conviene es una gran diversificación. De este modo, propone una cartera de Bolsa española que contenga valores defensivos como Naturgy, Iberdrola o Red Eléctrica; constructoras, como Acciona, ACS y Ferrovial; bancos, centrándose en los domésticos, como Bankia, CaixaBank y Bankinter; además del sector salud, con Faes, Almirall o Grifols. Se trataría, en palabras de López, de una cartera equilibrada para un escenario como el actual, que oscila entre el temor a una economía débil y el miedo a que se fortalezca y lleve a una política monetaria agresiva.

Mensajes más cautos

Hay analistas que parecen más preocupados y se muestran aún más prudentes. Por ejemplo, Ignacio Cantos, de Atl Capital, que señala que en otras circunstancias estaría incrementando su exposición a la Bolsa, pero ahora no lo está haciendo. Argumenta que si bien las valoraciones son más atractivas que antes, el horizonte no se presenta tan despejado. «Ahora el mercado puede estar más atractivo por precio, pero hay más riesgos alrededor, como un menor crecimiento, que los efectos de la guerra comercial se vayan a empezar a ver en los resultados, que Italia sea un foco de conflicto y que los problemas de los emergentes se traduzcan en un contagio inmediato. Por eso, preferimos una posición más defensiva. Además, septiembre y octubre no suelen ser estacionalmente positivos para la Bolsa, a diferencia de noviembre o diciembre, que suelen ser mejores». Así, infrapondera el sector financiero, ha reducido valores cíclicos y ha entrado en el sector farmacéutico.

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