Ryanair dispara hasta 75.000 la cifra de afectados por la huelga de sus tripulantes de cabina el 25 y el 26 de julio

Un avión de Ryanair aterriza en el aeropuerto de Dublín. /Efe
Un avión de Ryanair aterriza en el aeropuerto de Dublín. / Efe

Fomento fija este viernes los servicios mínimos, aunque aún existen dudas de si los contratos desde su matriz en Irlanda estarían obligados por la regulación española

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los responsables de Ryanair se debaten entre dar una importancia especial a la huelga prevista por sus tripulantes de cabina los próximos 25 y 26 de julio, y con ello tratar de buscar la complicidad de las autoridades españolas al coincidir la protesta con la temporada alta veraniega y los viajes vacaciones de cientos de miles de españoles, o por el contrario tratar de minimizar sus efectos. De hecho, este jueves no dudaron en disparar la cifra de afectados por los paros hasta los 75.000 solo en España, cuando el miércoles decían que serían 50.000 y eso contando también con los efectos en los otros dos países con movilizaciones convocadas, Bélgica y Portugal.

En España la principal aerolínea de bajo coste europea estima que prácticamente uno de cada cuatro (el 24%) de sus vuelos previstos para esos dos días puede verse afectado, lo que supone hasta 200 de sus más de 830 viajes diarios hacia o desde el país. En Portugal los paros alcanzarían a 50 de un total de 180 trayectos (el 27%) y en Bélgica a 50 respecto a más de 160 en conjunto (el 315). En suma, hasta 300 de los más de 2.400 desplazamientos por jornada (el 12%) que opera en toda Europa la compañía de origen irlandés.

A pesar de la magnitud de estas cifras, desde la dirección de Ryanair se apunta que el impacto económico de los paros será poco significativo. De hecho, su director general de Marketing, Kenny Jacobs, dijo en las últimas horas que mantienen sus previsiones de crecimiento de demanda para este año con 41 millones de pasajeros transportados, un 7% más que en 2016. Sin embargo, esto choca con el hecho de que puedan verse obligados a contratar vuelos en aerolíneas competidoras para recolocar a sus pasajeros, algo recogido por la propia normativa europea. Así lo recordaron este jueves desde la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

En un comunicado oficial AESA advierte de que la compañía debe buscar la opción más rápida para los afectados, incluyendo plazas disponibles en otros operadores aéreos para esos mismos días. Además, recuerda que las personas afectadas -desde Ryanair dicen que ya han reubicado al 75% en otros vuelos y esperan seguir aumentándolo este viernes- pueden pedir el reembolso de los billetes y tienen derecho a asistencia, incluida comida y bebida, comunicaciones y, si fuera necesario, alojamiento. Eso no quita, precisan, para que sean compensados económicamente por no haber sido advertidos con al menos 15 días de adelanto de la cancelación de su trayecto, entre 250 y 600 euros según la distancia prevista del mismo.

Para velar por que todas estas condiciones se cumplan la AESA mandará a sus inspectores esos días a diferentes aeropuertos españoles, con la única misión de «velar por que la aerolínea cumpla». La anulación de los vuelos es una medida legal, según ha confirmado el Ministerio de Fomento, que este viernes designará los servicios mínimos para los paros ante el desacuerdo evidente entre empresa y sindicatos y velando por que «no afecten demasiado a los ciudadanos», según declaró a RNE su titular, José Luis Ábalos. En este sentido, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, lamentó la huelga porque «en este momento del año, con las personas que están a punto de irse de vacaciones, puede ser muy perturbador».

Posible fraude laboral

Lo que no está aún claro es si los 1.813 tripulantes de cabina que Ryanair tiene en España, de los que el 75% está contratado por agencias de trabajo (ETT) y no directamente por la aerolínea, estarían obligados a cumplirlos precisamente porque dependen de la matriz en Irlanda. De hecho, esa es una de las principales reclamaciones de los sindicatos USO y Sitcpla, esto es, que estos trabajadores pasen a tener acuerdos laborales españoles. Con ello gozarían de la misma protección social y sanitaria que el resto que sí están cotizando a la Seguridad Social.

Ellos, por el contrario, al tener contrato irlandés cotizan y hacen su declaración de la renta (IRPF) allí pese a vivir en España. Incluso para ir al médico tienen que realizar unos trámites burocráticos para convalidad los servicios que tienen asegurados en aquel país, de manera que bastantes de ellos terminan tomando un seguro privado español. Además, al no tener nómina aquí tampoco puedan usarla de aval para pedir una hipoteca o bien en otros procedimientos administrativos.

Ante esta situación, la Asociación de Usuarios, Empresarios y Profesionales del Transporte Aéreo (Asetra) acusa a Ryanair de cometer un presunto fraude en la contratación de sus trabajadores en España y pide a la Inspección de Trabajo que actúe. Basa tal afirmación en que la aerolínea estaría incumpliendo la jurisprudencia europea, que desde una sentencia del TJUE en septiembre pasado obliga a los operadores del sector a contratar a sus tripulantes bajo la normativa de su lugar de residencia si pasan más de 185 días al año en esas bases.

En el caso español eso supondría regularizar cientos de millones en ingresos a la Seguridad Social por los contratos de los TCP españoles, señalan desde Asetra, así como las retenciones fiscales correspondientes. Hasta ahora Ryanair se viene beneficiando de una fiscalidad mucho más favorable, también en el plano laboral. Sin embargo, su responsable de Marketing ha dicho que tienen «una mente completamente abierta» y están dispuestos a negociar cambios con los sindicatos, algo que dicen haber realizado ya en otros países. Lo mismo pasa con el reconocimiento de sindicatos locales para negociar nuevos convenios colectivos, algo que no han hecho en España pero si en otros territorios como, por ejemplo, este mismo jueves Alemania.

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