Sánchez obvia la reforma laboral pero apuesta por proteger a los 'riders'

El presidente Pedro Sánchez, durante la inauuaración de una jornada sobre empleo./EFE
El presidente Pedro Sánchez, durante la inauuaración de una jornada sobre empleo. / EFE

El silencio del presidente del Gobierno sobre derogar los aspectos más lesivos de la norma hace presuponer que estos cambios no se realizarán finalmente antes de las elecciones

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La 'contrarreforma laboral' se enfría en tanto que las elecciones generales se acercan, mientras el presidente promete regular la economía colaborativa y dar protección social a sus trabajadores. Pese a que el Gobierno aún no ha dado su brazo a torcer y sigue trabajando para lograr derogar algunos de los aspectos más lesivos de la norma laboral aprobada por Mariano Rajoy en 2012 -una de sus grandes promesas electorales, junto con la también fallida reforma de las pensiones-, todo parece indicar que finalmente no va a ver la luz esta legislatura. Así se puede interpretar al menos el silencio de Pedro Sánchez sobre este tema precisamente durante la inauguración ayer de la II conferencia Nacional Tripartita, en la que se abordó 'El futuro del trabajo que queremos'. Un marco inmejorable para tratar este tema, más si cabe porque estaban presentes tanto la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, como los líderes de los dos principales sindicatos y de la organizaciones empresariales CEOE y Cepyme, además del director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder. Mutismo por parte de casi todos en una especie de pacto de silencio, aunque en conversación con los medios Valerio reiteró una vez más que trabajan contrarreloj porque su intención es aprobar por Real Decreto alguna modificación de esta norma pero siempre y cuando luego vaya a ser convalidada por las Cortes, para lo cual necesita del apoyo de Podemos, PNV y PdeCAT, algo que se antoja complicado.

De hecho, el propio Sánchez ya dio por perdida esta especia de 'contrarreforma' en una reciente entrevista en televisión, cuando habló de que «la reforma laboral será uno de los elementos centrales de mi tarea si vuelvo a gobernar». Así, en papel mojado se quedarán las cuatro medidas que Trabajo ya había acordado con los sindicatos, con la oposición de CEOE: devolver la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa, recuperar la ultraactividad de los convenios para que no decaigan una vez que caduquen, limitar la subcontratación e implantar un registro diario de la jornada de los trabajadores en las empresas, para luchar contra el fraude de las horas extras.

Pero el presidente del Gobierno sí habló de luchar contra la precariedad laboral, más si cabe por las consecuencias que puede acarrear la revolución digital, y por ello abogó por llevar a cabo cambios en la norma laboral para extenderla a los trabajadores de la economía colaborativa, es decir, a colectivos como los 'riders' o los empleados de plataformas digitales como Amazon, Cabify o Uber. «Es crucial extender la normativa laboral y también la protección social a las nuevas formas de empleo», defendió Sánchez. En este sentido, puntualizó que «no podemos tolerar que bajo una falsa apariencia de modernidad y una supuesta auto-realización personal se excuse la pérdida de derechos laborales, la mala retribución o la incertidumbre permanente de los trabajadores de la mal llamada economía colaborativa».

«No podemos interiorizar la precariedad laboral como algo inevitable», advirtió, al tiempo que puntualizó que «no podemos bajar los brazos ante un modelo de empleos intermitentes, de dualidad en el mercado de trabajo entre trabajadores fijos y estables contra trabajadores temporales que sufren una rotación y una falta de formación». Por ello, los otros tres asuntos que Sánchez considera que hay que abordar respecto al futuro del trabajo son invertir en capital humano, en su formación, y «abrir el circuito de la formación durante toda la vida», por lo que defendió revisar las políticas activas de empleo; prestar especial atención a los jóvenes, promoviendo oportunidades para facilitar su transición al empleo a través de la Formación Profesional, y, por último, adaptar las representaciones sindicales y empresariales a las transformaciones en marcha.

«Repensar» el modelo de trabajo

     

En esta línea, la ministra de Trabajo ve «más necesario que nunca repensar el modelo clásico de trabajo» y pidió «consensuar esfuerzos para hacer una verdadera revolución del trabajo digno», algo que no obstante aplazó hasta la formación del nuevo Gobierno. «Estoy convencida de que volveremos a retomar algunos consensos que se quedaron en el camino justo estos últimos días», deseó Valerio, quien mostró su «gran disgusto» por no haber logrado un pacto por las pensiones, algo de lo que culpó especialmente a Podemos.

Los sindicatos, por su parte, reconocieron que no tienen en la agenda ninguna reunión con el Ministerio para abordar los cambios en la reforma laboral, pero advirtieron que «no vamos a renunciar en ningún caso a que eso se haga». Por su parte, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, pidió al Gobierno que cuiden «a la gallina de los huevos de oro», es decir, a las empresas, porque son «el elemento clave» para hacer esta transición del presente al futuro del empleo.