¿Y qué hay del futuro de la Unión Europea?

¿Y qué hay del futuro de la Unión Europea?

La situación en Cataluña eclipsa los desafíos comunitarios en el debate a nueve entre los cabezas de lista a la Eurocámara

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Nueve cabezas de lista al Parlamento europeo, con ideas tan opuestas que iban desde una integración total en el Viejo Continente a una desconfianza manifiesta hacia un proyecto supranacional que, se esgrime, amenazaría las esencias históricas de España. Pero Cataluña y el independentismo sobrevolaron buena parte de las dos horas durante las que se prolongó el choque entre los candidatos. Un debate que enfrentó a Dolors Montserrat (PP), Josep Borrell (PSOE), María Eugenia Rodríguez Palop (Unidas Podemos), Luis Garicano (Cs); Jordi Solé (Ahora Repúblicas), Gorka Knörr (Lliures per Europa); Izaskun Bilbao (Coalición por una Europa Solidaria), Jordi Sebastià (Compromís) y Jorge Buxadé (Vox).

La pugna era ya de inicio una macedonia de ideologías que iban desde la extrema derecha a la izquierda, pasando, claro, por los independentistas. Estos últimos no pudieron contar con sus cabezas de lista: el político encarcelado por el 'procés' Oriol Junqueras (Ahora Repúblicas) y el fugado Carles Puigdemont (Lliures per Europa).

El debate se inició con una denuncia por los «presos políticos» de quienes se definieron como sustitutos de Puigdemont y Junqueras. Fue el pistoletazo de salida para una pelea que iba a versar sobre el futuro de la UE, pero que giró hacia Cataluña.

Borrell, expresidente del Parlamento europeo, empezó con un discurso muy institucional y basado en datos, pero acabó por bajar a la arena. «En un momento en el que la UE es más necesaria se ve amenazada por el resurgir de los nacionalismos, el 'brexit' es un buen ejemplo, y los independentismos también», lamentó. Montserrat incidió en ese mensaje y denunció «el golpe de estado» del 1-O y calificó de «anomalía democrática» y «amenaza a la libertad» el separatismo. Garicano no se quedó a la zaga. «Europa es unión», dijo para recordar que una hipotética república quedaría fuera de la UE.

Y, mientras, los representantes del independentismo catalán continuaron con el objetivo marcado por Esquerra y Junts per Catalunya de llevar a Estrasburgo la supuesta violación de los derechos fundamentales y la presunta ausencia de democracia en España. Unos mensajes que hasta ahora nadie ha comprado en Europa.

Rodríguez Palop jugó sus cartas con la exigencia de reglar un mínimo de derechos sociales y evitó la situación catalana, incomoda para una buena parte del electorado de Unidas Podemos por su defensa del derecho de autodeterminación. Así, reclamó hablar de lo que importa de la UE. Se centró en la política de migración de la UE para enfrentarse ante la política de fronteras blindadas del candidato de Vox o la encendida defensa del acuerdo con Turquía que realizó Borrell -con el que tuvo sus más y sus menos- para frenar la llegada de personas a las fronteras griegas desde el país vecino.

Rodríguez Palop, Izaskun Bilbao y Jordi Sebastià fueron de largo los que más hablaron del futuro de la UE. Fue una gota en un océano, aunque hubo tiempo para que los candidatos de PP y Cuidadanos se enzarzaran en su particular lucha por el liderazgo del centro derecha y porla oposición de futurible gobierno de Pedro Sánchez.