Pedro Sánchez cita en la Moncloa a los líderes de todos los partidos nacionales excepto a Abascal

Pedro Sánchez. / Reuters

El presidente en funciones evita también dar preferencia a Iglesias y le recibirá en tercer lugar el martes, tras verse con Casado y River

PAULA DE LAS HERAS y ANDER AZPIROZMadrid

Pedro Sánchez abrirá la semana que viene una ronda de contactos con los líderes de las principales formaciones políticas de ámbito nacional para analizar el panorama surgido tras las elecciones generales del pasado domingo, pero no estarán todos. De momento, el presidente del Gobierno en funciones y candidato con mayor posibilidad de superar con éxito una investidura en el Congreso ha optado por dejar fuera al presidente de Vox, Santiago Abascal.

La ausencia de Vox es significativa. Los socialistas defendieron durante la campaña electoral que no había que caer en la «vetocracia» y apostaron por un debate electoral, luego suspendido por la Junta Electoral Central, en el que la formación, aún sin representación parlamentaria, participara en pie de igualdad con el resto de fuerzas de ámbito nacional. La estrategia pretendía alimentar el temor a la ultraderecha para movilizar a la izquierda y fragmentar en tres el voto que en 2016 se repartieron PP y Cs. Ahora, sin embargo, vuelve el 'cordón sanitario' que, tras las elecciones andaluzas del 22 de diciembre, exigían establecer a los populares en torno al partido nacional populista

En principio, los encuentros programados por el Gobierno, servirán a Sánchez para sondear la actitud con la que cada una de los partidos afronta la legislatura, para determinar qué asuntos pueden ser objeto de algún tipo de entendimiento o pacto de Estado y, en el caso de Pablo Iglesias, también para plantear las condiciones de una futura alianza algo más estable que la que ambos entablaron tras la moción de censura del pasado año. Los socialistas insisten, en todo caso, en que hasta después de los comicios municipales, autonómicos y europeos del 26 de mayo no hablarán formalmente de acuerdos de gobernabilidad en cualquiera de sus formatos.

En la Moncloa, de hecho, pretenden dar a las reuniones un carácter más institucional que partidista, aunque en política todo tenga siempre su segunda lectura. Eso explica el orden establecido, en función de los votos obtenidos el 28 de abril. Sánchez recibirá el lunes a las 13:00 horas al presidente del PP, Pablo Casado, que acaba de embarcarse en un viraje al centro tras su pésimo resultado electoral; el martes 7, a las 11:00 horas, se verá con Albert Rivera, que ya se reivindica como líder de la oposición y ese mismo día, a las 17:00 horas, cerrará la ronda con el líder de Podemos.

Sin presiones

El jefe del Ejecutivo en funciones quiere manejar sus tiempos sin presiones. Ese es el recado que queda para Iglesias, cada vez más molesto con la actitud de los socialistas que, por ahora, como volvió a poner de manifiesto el secretario de Organización, José Luis Ábalos, durante la manifestación en Madrid del 1 de mayo, insisten en su derecho a intentar un Ejecutivo en solitario sustentado en un «acuerdo programático», pero nada más, con UP.

Notablemente disgustado, el líder de Podemos puso hoy en duda que, en el fondo, Sánchez no esté pensando en un pacto con Ciudadanos -alentar esa idea se demostró muy eficaz para su campaña electoral y puede ayudarle también de cara al 26-M- y dejó claro de nuevo que condicionará su apoyo a la investidura del líder del PSOE a la entrada de su formación en el Gobierno.

Iglesias argumentó que esa es la opción que garantizaría una mayor estabilidad después de poco más de tres años en los que se han sucedido tres elecciones generales y dos mociones de censura y puso como ejemplo de buen hacer el Ejecutivo valenciano entre el PSOE y Compromís, en el que esta vez entrará casi con toda seguridad su partido, que en la pasada legislatura ejerció el papel de socio externo. «En España ya no va a haber Gobierno de partido único, lo han dicho los españoles no lo decimos nosotros», insistió. «El PSOE -añadió-no puede pactar las medidas económicas con la derecha y cositas sociales cosméticas con nosotros».

En todo caso, a diferencia de lo que ocurrió en 2015, cuando se apresuró a poner sobre la mesa los 72 escaños que sumaba con sus confluencias para exigir a Sánchez la vicepresidencia y varios ministerios clave, el líder de Podemos, con 30 escaños menos, evita ahora planteamientos grandilocuentes. «Vamos a esperar a saber -dijo este miércoles-de qué habla Sánchez con las derechas».

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