Idris Elba abandona por lo alto la soltería

La pareja, en la boda del príncipe Enrique y Meghan Markle./R. C.
La pareja, en la boda del príncipe Enrique y Meghan Markle. / R. C.

El actor británico, considerado el hombre más sexy del mundo, se casa con Sabrina Dhowre

P. MUÑOZ

Idris Elba, el actor británico a quien muchos reconocerán por su papel en 'The Wire', acaba de pasar por el altar acabando con las esperanzas de buena parte de su nutrido ejército de entregadas fans. El hombre más sexy del mundo a criterio de la revista 'People' se casó el pasado fin de semana en Marruecos con la modelo y actriz canadiense Sabrina Dhowre, con la que llevaba comprometido poco más de un año.

Idris dijo adiós a su soltería por todo lo alto. Durante tres días, los numerosos invitados que se congregaron en el lujoso hotel Ksar Char Bagh disfrutaron de un fiestón preboda con cena y de una suerte de romería de tipo ibicenco al día siguiente del enlace. El actor, cuyo nombre lleva meses sonando como posible sustituto de Daniel Craig en la saga de James Bond, se convirtió en el gran protagonista. Para sorpresa de los asistentes, Iris ofreció un miniconcierto y acabó bailando 'twerking' –una sensual modalidad parecida al perreo– junto a su esposa y los invitados en la pista.

«Idris y Sabrina fueron los anfitriones perfectos: bailaron con todos sus invitados y también abrazados en la pista de baile», aseguraba ayer una fuente anónima al periódico británico 'The Sun', que explicaba que Idris escogió para el enlace un elegante traje negro del diseñador Ozwald Boateng, de la mítica Savile Row. Por su parte, Sabrina, que conoció al actor en 2017 en Vancouver (Canadá) cuando él rodaba con Kate Winslet 'La montaña entre nosotros', apostó por dos diseños de Vera Wang: uno con escote Bardot para la ceremonia y otro con perlas incrustadas y transparencias que llevó hasta altas horas de la madrugada. «Enamorarse mientras se hace una película sobre enamorarse es muy especial», confesaba Idris en una entrevista a la revista 'People' en la que contó que tenía 18 años cuando dejó la casa de su madre, en una de las peores colmenas del barrio londinense de Hackney, y se marchó a Estados Unidos en busca del sueño americano. Treinta años más tarde, no solo se ha convertido en uno de los actores más admirados del planeta. Desde el pasado fin de semana es también un feliz hombre casado tras una boda en la que solo hubo que lamentar la ausencia de sus amigos los duques de Sussex, que a estas horas esperan la llegada de su primero hijo.