Teresa Helbig y la lección de «la más punki»

La diseñadora catalana Teresa Helbig saluda al término del desfile de su colección otoño - invierno 2019-20. /Zipi (Efe)
La diseñadora catalana Teresa Helbig saluda al término del desfile de su colección otoño - invierno 2019-20. / Zipi (Efe)

La diseñadora catalana gana el premio a la mejor colección de la semana de la moda, que, pese a los agoreros, otorgó alegrías al sector textil nacional

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

El impecable trabajo de costura de Teresa Helbig se llevó ayer el galardón a la mejor colección de la 69 edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Un premio que la modista catalana le dedicó a sus clientes y, en especial, «a la más punki», en referencia a su madre, de la que aprendió la pasión por un oficio en el que ella es, con diferencia, una de las mejores del panorama nacional. El sábado llenó la nueva pasarela sin necesidad de florituras, tan solo sus magníficas y complejas obras. Una de ellas tiene más de 200 horas de confección con encaje de bolillos, técnica que su curiosidad le llevó a aprender de una artesana de avanzada edad. Las demás no están exentas de complicaciones: metales soldados para coser sobre el tejido o cuero troquelado para formar dibujos únicos. Como colofón de tamaña hazaña, por primera vez mostró en un desfile uno de sus codiciados trajes de novia. Impecable, como sus costuras. De casta le viene al galgo.

Antes, un buen puñado de firmas subieron sus propuestas a la pasarela con mucha dignidad para optar al codiciado galardón, que ya se rifaba entre Helbig y Juan Vidal. La primera fue Beatriz Peñalver, que tomó como punto de partida a los nómadas para su estreno en el calendario de los diseñadores consagrados. La modista, que en la anterior temporada estaba en el EGO, la plataforma para los nuevos talentos, mostró una colección con ideas muy interesantes bañadas por los tonos del desierto pero carente de ritmo.

Muy acertada estuvo la puesta en escena de INuñez. La preciosa voz en directo de Carlota Mad meció a las modelos, envueltas en las delicadas y románticas piezas teñidas de los tonos del cielo al atardecer. Prendas de corte masculino que en algunos casos bailan con otras más ligeras comparten pasarela con superposiciones fluidas que desdibujan las siluetas a modo de pinceladas sueltas. Texturas plastificadas, terciopelos, plisados y toques de plata recrean los reflejos del agua a modo de acuarela. Más obvio se mostró Miguel Marinero. El peletero, cuyo saber hacer se refleja en sus fastuosos abrigos, incluyó más textil por petición de sus clientas e influencia de su hijo Nicolás, con el que trabaja mano a mano. Su predilección por las novias le lleva a jugar con los velos de tul, con los que crea sensuales camisas, mientras que la piel de cordero y la napa se conjugan a lo largo de la colección.

Mañana tibia, tarde potente

La jornada mejoró mucho con Jorge Vázquez y su séquito. La firma hizo un buen despliegue para mostrar numerosas propuestas para el día y la noche mediante siluetas de la década de los 70 con detalles tomados de los jardines marroquíes de Yves Saint Laurent. Apetecibles turquesas, buganvillas y azafranes dan color a una propuesta cada vez amplia gracias al respaldo que tiene del grupo sevillano Scalpers. De un gallego a un asturiano. Marcos Luengo estuvo sublime con siluetas femeninas y atemporales marcadas con grandes cinturones y peculiares volúmenes en las mangas al carecer de costuras. La superposición toma relevancia con napas plisadas, pieles de potro y de cabra combinados con lana en una misma pieza.

Malne puso el broche con un tributo a Grace Jones, una figura que representa a la perfección el estilo de la firma. Con las modelos metidas en el papel del icono de los 80, se vieron capuchas, chaquetas toreras con hombreras muy acentuadas, mangas redondas y fajines. Un buen espectáculo para terminar una semana de la moda con muchas alegrías.

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