La guerra de Libia se ceba con los migrantes

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Un bombardeo contra un centro de detención mata al menos a cuarenta personas y confirma que el país norteafricano no es un puerto seguro

MIKEL AYESTARANJerusalén (Israel)

El Consejo de Seguridad de la ONU convocó este miércoles una reunión de urgencia para discutir el ataque aéreo sobre un centro de detención de migrantes en Trípoli que horas antes dejó al menos 44 personas muertas y cien heridas. Fue el segundo bombardeo que sufría la instalación situada en Tajura, donde se hacinan más de 600 detenidos desde que el general opositor y líder del Ejército Nacional Libio (ENL), Jalifa Haftar, lanzara en abril una operación militar para hacerse con el control de la capital.

Estas 44 víctimas se suman a las más de 650 personas que han muerto en Trípoli desde el estallido de los combates, según los datos de Naciones Unidas. «Esta matanza innoble y sangrienta» es «una consecuencia de las más horribles y trágicas» de la «absurdidad de esta guerra», condenó el enviado del organismo internacional para Libia, Ghasán Salamé, quien pidió «sanciones apropiadas a los autores de esta operación en flagrante violación» que «podría claramente constituir un crimen de guerra». Las agencias de la ONU y las organizaciones de derechos humanos volvieron a clamar contra la política migratoria de la UE e insistieron en que Libia no es puerto seguro para los migrantes.

 Mientras familiares y amigos despedían a sus seres queridos, no se pudo desvelar la autoría del ataque. El Gobierno de Unidad Nacional (GNA), basado en Trípoli y reconocido por Naciones Unidas, lo atribuyó «al criminal de guerra Jalifa Haftar». El coronel Jalid al-Mahjoub, portavoz del ENL rebelde, reconoció que bombardearon un almacén de armas cercano, pero en una conversación telefónica con 'The New York Times' aseguró que esta vez no han sido ellos. El militar acusó a la milicia encargada del centro de detención de «usar a los migrantes como escudos humanos» e incluso de obligarles a ayudarles en las labores de defensa de la capital. La versión de los medios leales a Haftar es que el proyectil lo lanzaron desde Trípoli en su intento de alcanzar a sus aviones.

El bombardeo contra el centro se produjo pocas horas después de que las fuerzas de Haftar anunciaran el inicio de una campaña de ataques aéreos para tratar de reconducir su campaña militar, que la semana pasada sufrió un duro revés tras perder la localidad de Gharian, situada al sur de Trípoli.

Denuncia de la ONU

Los cuerpos metidos en bolsas de plástico de color negro a la espera de ser enterrados dieron la razón a la ONU y las organizaciones no gubernamentales que llevan la contraria a la Unión Europea e insisten en que Libia no es un puerto seguro para devolver a los migrantes que tratan de cruzar el Mediterráneo.

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), unos 3.300 migrantes y refugiados, incluidos los 600 en Tajura, se encuentran «arbitrariamente detenidos» en Trípoli y sus alrededores «en condiciones que sólo pueden ser calificadas de inhumanas» y que podrían exacerbarse ante la aproximación de los combates, por lo que defendió su cierre. El máximo responsable de esta agencia, Filippo Grandi, advirtió en Twitter sobre «tres mensajes claves: los migrantes y refugiados NO tienen que estar detenidos, los civiles NO tienen que ser objetivos, Libia NO es un lugar seguro para devolver a los migrantes». El jefe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Antonio Vitorino, insistió en la misma idea y denunció que Libia «no es un puerto seguro, ya que los enfrentamientos siguen intensificándose».

Frente a la contundencia de la ONU, la Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, se limitó a reclamar «una investigación inmediata» del bombardeo «escandaloso», pero en ningún momento puso sobre la mesa la posibilidad de cambiar la actual política migratoria comunitaria. «Por cada persona evacuada o reasentada desde Libia en 2019, más de dos han sido devueltas por la fuerza por la Guardia Costera, a la que la UE apoya», recordó el coordinador médico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Libia, Prince Alfani, en un comunicado en el que lamentó que el bombardeo «es una tragedia terrible que podría haberse evitado fácilmente». MSF informó de que en la celda que sufrió el ataque había en esos momentos 126 personas recluidas.