Maduro reabre el paso fronterizo con Colombia

Cientos de personas hacen cola para cruzar de Venezuela a Colombia. /REUTERS
Cientos de personas hacen cola para cruzar de Venezuela a Colombia. / REUTERS

La decisión del presidente venezolano, muy criticada por sus fieles, pretende trasladar una imagen de normalidad

DAGOBERTO ESCORCIABogotá

Cuatro meses después de romper relaciones con Colombia, cerrando sus fronteras y dando 24 horas a los diplomáticos para salir del país, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, decidió reabrir el paso fronterizo que une el Estado de Táchira con la ciudad colombiana de Cúcuta, por la que se calcula han emigrado millones de venezolanos en busca de alimentos, medicina y una mejor vida.

«En ejercicio pleno de nuestra soberanía, he ordenado la apertura de los pasos fronterizos con Colombia en el Estado Táchira, a partir de este sábado 8 de junio. Somos un pueblo de paz que defiende firmemente nuestra independencia y autodeterminación». Este fue el tuit que Maduro lanzó el viernes intentando dar la sensación de que el país ha recuperado la normalidad.

En realidad, el descubrimiento del diálogo entre representantes del Gobierno de Maduro y de la oposición, que lidera Juan Guaidó, con la mediación de Noruega ha enfriado el clima tenso que se vivía en el país. Las manifestaciones en las calles de los ciudadanos protestando contra el régimen chavista han descendido pese a que continúan las noticias de niños que mueren en el hospital infantil de referencia de Caracas por falta de recursos, de la escasez de gasolina y de luz eléctrica en muchos Estados.

Críticas de sus seguidores

La otra verdad es que por ese paso fronterizo, que acaba de reabrir Maduro, cada día cruzan padres y madres con sus hijos para llevarlos a los colegios en Cúcuta, y muchos otros ciudadanos se arriesgaban a elegir peligrosos caminos entre la maleza para pasar al país vecino.

Maduro no determinó si algunos puentes serán habilitados para el transporte terrestre, cuyo paso está prohibido desde mediados de 2015. El Gobierno chavista decretó el cierre de las fronteras terrestres con Brasil y Colombia y de los pasos marítimos y aéreos con las Antillas Holandesas y Curazao. Estos decretos fueron activados para evitar la entrada de la ayuda humanitaria que estaba prevista el 23 de febrero. El 10 de mayo, Maduro autorizó la reapertura de la frontera terrestre con Brasil y la marítima con Aruba.

Sin embargo, la declaración de Maduro no contenta a todo el mundo, especialmente a sus seguidores, que tuvieron una fuerte reacción a través de las redes sociales. Protestaron por dejar abierta una frontera por la que el propio presidente había reprochado a Colombia que intentara vulnerar la soberanía de Venezuela. Tanto el Gobierno colombiano de Iván Duque como el venezolano se acusan de que esos pasos fronterizos son también utilizados por bandas de narcotraficantes, para vender gasolina de forma ilegal y ofrecer permisividad a la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

A Guaidó, las únicas noticias buenas que le llegan son, por un lado, el reconocimiento por EE UU de la extensión inmediata de los visados por cinco años para los pasaportes caducados y, por otro, que desde Argentina se anuncia la prohibición de entrada a 125 funcionarios del Gobierno de Maduro, entre ellos integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, que preside Diosdado Cabello, la mano derecha del líder chavista.