Flores y regalos para las mujeres rusas pero escasa movilización reivindicativa en el Día de la Mujer

El presidente ruso, Vladimir Putin (2d), monta a caballo durante su visita al primer regimiento de policía operativa del Ministerio del Interior. /Efe
El presidente ruso, Vladimir Putin (2d), monta a caballo durante su visita al primer regimiento de policía operativa del Ministerio del Interior. / Efe

«A nosotros, los hombres, digámoslo de forma directa, a veces no nos resulta sencillo ser dignos de vosotras», afirma Putin en un mensaje oficial

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

En Rusia este 8-M no está habiendo huelgas, ni manifestaciones multitudinarias. Está siendo un día dedicado a un consumismo equiparable al de las fiestas navideñas. Las féminas son agasajadas con todos tipo de regalos, flores e invitaciones a cenar. El presidente Vladímir Putin, las ha dirigido un mensaje de felicitación difundido por los principales canales de televisión del país mientras grupos de voluntarios masculinos las obsequian en las calles con un tulipán o un clavel a cada una.

Las organizaciones feministas, no obstante, tienen convocados para hoy actos en contra de la violencia de género en 15 ciudades rusas, entre ellas Moscú y San Petersburgo, que incluirán alguna marcha, piquetes y, sobre todo, conciertos de grupos musicales constituidos por mujeres. El lema de la convocatoria es «ella no tiene la culpa, la tiene el maltratador», aludiendo a la idea machista dominante en Rusia de que son ellas quienes provocan la reacción violenta de sus parejas.

«Es difícil imaginar la historia del desarrollo de nuestro país sin la contribución de tantas grandes mujeres rusas (...) y hoy día sois capaces de alcanzar cualquier cima profesional», asegura Putin en su breve alocución festiva. Al mismo tiempo, llama la atención sobre «la gran felicidad que supone la maternidad y la educación de los hijos». «Hoy todos los hombres nos apresuramos a expresaros nuestra admiración, respeto y reconocimiento (...) nuestro más sincero agradecimiento a nuestras esposas, madres, abuelas, hermanas, hijas y colegas» de trabajo, prosigue el primer mandatario ruso.

Su mensaje de felicitación finaliza admitiendo: «A nosotros, los hombres, digámoslo de forma directa, a veces no nos resulta sencillo ser dignos de vosotras». «Pero vamos a intentarlo y haremos todo para que las mujeres sientan que cuentan con nuestro hombro fuerte y fiel, que siempre os queremos y os valoramos, no sólo durante las fiestas», palabras que en otras latitudes sonarían probablemente escandalosas, pero no ante la mayoría de las rusas.

El jueves Putin visitó el batallón femenino de la Policía montada de Moscú y aprovechó para darse un paseo a caballo con ellas en el picadero. Mientras, en San Petersburgo, un grupo de chicos acudieron con ramilletes y felicitaciones a un café de feministas radicales y salieron rociados de gas pimienta del espray de defensa contra violadores de una de las activistas. Ellos según medios locales, declararon después que no se trataba de una provocación, opinión que difiere de la expuesta por las dueñas del establecimiento y las asiduas que allí se encontraban.

En Rusia el Día de la Mujer es festivo oficialmente desde 1965 y puede que este año, pese a la previsible escasa movilización reivindicativa, sea el de mayor nivel de protesta feminista de los últimos decenios. El año pasado hubo contados piquetes, uno de ellos reunió a poco más de dos decenas de personas frente al edificio de la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) en la capital rusa para denunciar los casos de acoso sexual protagonizados por un diputado. Entre las presentes estuvo la estrella televisiva y candidata a las elecciones presidenciales, del año pasado, Ksenia Sobchak.

Según las convocantes de la protestas en esta ocasión, cada año mueren en Rusia 14.000 mujeres víctimas de la violencia machista y unas 36.000 sufren maltrato. La ONG Human Rights Watch (HRW) han instado repetidamente a las autoridades rusas a aprobar urgentemente una ley que proteja a la mujer. La lucha contra esta lacra sufrió en 2017 un serio retroceso en Rusia al aprobarse una ley que despenaliza el maltrato o lo rebaja a simple falta administrativa cuando no hay daños físicos importantes. Además, en 2018, los legisladores rechazaron un proyecto de ley sobre igualdad de género que había estado olvidado en el cajón durante 15 años.

Rosstat, el organismo oficial de estadística ruso, acaba de publicar los últimos datos sobre ocupación femenina en los distintos sectores. Según el informe, la enseñanza y la sanidad en Rusia están copadas por mujeres. En el primer caso constituyen el 82% y en el segundo el 79%. En la hostelería y la alimentación el 73% del empleo corresponde a las mujeres. Pero la población activa con trabajo es mayoritariamente masculina en Rusia, aunque a poca distancia de la femenina. Sobre una población total de 146 ,4 millones de habitantes, el número de varones empleados es de unos 37 millones contra 35 millones de damas. Sin embargo, en Rusia hay más mujeres que hombres, ellas suman 78,6 millones y ellos 67,8 millones.