Europa del Este se rearma por el miedo a Rusia y el compromiso con la OTAN

Europa del Este se rearma por el miedo a Rusia y el compromiso con la OTAN
Afp

Entre 2016 y 2017, el gasto militar de estos países creció a un ritmo del 12%, siete veces más que en los miembros occidentales

EFE

La percepción de Rusia como una amenaza y los compromisos con la OTAN, y especialmente con Estados Unidos, hacen que los países excomunistas del Centro y Este de Europa hayan aumentando notablemente su gasto en defensa en los últimos años.

Entre 2016 y 2017, el gasto militar de estos países creció a un ritmo del 12%, siete veces más que el 1,7% que aumentó en los miembros occidentales de la OTAN.

Se trata del mayor aumento regional en el mundo, impulsado sobre todo por Rumanía (50%), Lituania (27%) y Letonia (26%), según los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Aunque existen diferencias notables entre los países, el gasto militar en la región no ha dejado de crecer desde 2013, tras seis ejercicios consecutivos de caídas.

Aude Fleurant, directora del programa de gasto militar y de armas en el SIPRI, explica que estos países sienten una creciente necesidad de modernizar sus sistemas defensivos.

La guerra en Ucrania, donde fuerzas separatistas apoyadas por Rusia se enfrentan al Gobierno central, ha creado una sensación de amenaza en estos países que, como socios de la OTAN, participan del objetivo común de elevar su gasto de defensa hasta el 2 % de su Producto Interior Bruto (PIB) hasta 2024.

«Hay una percepción de creciente amenaza (rusa) en estos países», resume Fleurant, quien indica que, más allá de que esa amenaza sea real o no, esas sensación se refleja en sus presupuestos de Defensa.

El SIPRI encuadra en la región de «Europa Central» a los Balcanes y los antiguos Estados satélites de la Unión Soviética que hoy son socios de la OTAN y de la Unión Europea (UE).

La experta recuerda que pese a que los aumentos son importantes en términos relativos, el gasto en armamento de la región es casi «marginal» a nivel global y muy inferior al de Europa Occidental.

Los 10.000 millones de dólares que Polonia gastó en 2017 (el 4 % de la inversión militar de toda la región) están muy por debajo de los 57.770 millones de Francia o incluso de los 16.000 de España.

De hecho, las autoridades de esos países son conscientes, según Fleurant, de que no podrían detener una hipotética invasión rusa.

«Pero saben que la OTAN sí podría. Y eso nos lleva al segundo punto, que es la pertenencia a la Alianza Atlántica», señala Fleurant.

Esta experta recuerda que la entrada en la OTAN fue una prioridad para los países de la antigua órbita soviética, que se esfuerzan en demostrar que son socios comprometidos.

Según la OTAN, Rumanía, Polonia y las tres repúblicas del Báltico destinan un porcentaje mayor de su PIB en Defensa que Francia o Alemania, y han superado, o están muy cerca, del compromiso del 2%.

«El 2 % del PIB de esos países no es mucho en términos absolutos, pero lanzan el mensaje del compromiso», explica Fleurant.

También en este aspecto existen diferencias dentro de la región, con socios de la OTAN como Hungría, República Checa, Eslovaquia o Croacia que han reconocido que no llegarán al 2% hasta 2024.

La mayor parte de los países del Este recurren principalmente a Estados Unidos como proveedor militar, ya que tienen recelos a adquirir material ruso, como en el pasado, al tiempo que no existe una industria armamentística europea unificada.

«Muchos países de Europa Central se fían más de EEUU que de Europa Occidental o, por su puesto, de Rusia», dice Fleurant.

Croacia reemplazará así sus viejos cazabombarderos MiG 21 soviéticos por F-16 del fabricante estadounidense Lockheed Martin, el mismo que tiene muchas opciones de sustituir los MiG-29 y Su-25 en Bulgaria.

En general, muchos países excomunistas aún tienen pendiente reponer sus obsoletos arsenales soviéticos. Además, países como Bulgaria, Hungría o Eslovenia sufren un notable déficit de personal militar, en algunos casos debido a los bajos salarios de los soldados.

Otro elemento esencial en la elección de EEUU como proveedor de armamento, es el de crear una relación estrecha con la superpotencia.

«No se trata sólo de comprar tecnología, sino que supone establecer una relación de 20 ó 25 años con el suministrador», concluye Fleurant.

 

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