Nueva Zelanda prohíbe las armas militares tras la masacre de las mezquitas

Nueva Zelanda prohíbe las armas militares tras la masacre de las mezquitas

Mientras se promulga la ley, que entrará en vigor el 11 de abril, tampoco se permite la venta de fusiles de asalto y rifles semiautomáticos como el empleado en la matanza

PABLO M. DÍEZEnviado especial a Christchurch

Seis días después de la masacre que costó la vida a 50 personas en dos mezquitas, Nueva Zelanda ha prohibido este jueves los rifles de asalto y las armas de estilo militar, como la que utilizó el atacante la semana pasada en la ciudad de Christchurch. La conmoción que ha causado dicho atentado islamófobo en este tranquilo país, el primero de su historia, es tal que la primera ministra, Jacinda Ardern, se ha apresurado a tomar esta medida en menos de una semana, adelantándose así a la reunión del Gobierno prevista para el lunes donde se iba a discutir el asunto.

Tramitada de urgencia, se calcula que la nueva ley que prohibirá este tipo de armas entrará en vigor en torno al 11 de abril. Pero, mientras se promulga, el Ejecutivo ya ha vetado la venta de fusiles de asalto y semiautomáticos con el fin de que nadie aproveche hasta entonces para comprar alguna. A partir de ahora, quien quiera adquirirlos deberá tener un permiso especial de la Policía, que no va a concederlos si su necesidad no está plenamente justificada.

A tenor del periódico británico 'The Times', los fusiles semiautomáticos AR-15, como el usado en el ataque, se han agotado en la mayor cadena de tiendas de armas de Nueva Zelanda, Gun City. Con su licencia de armas, en dicha tienda compró cuatro rifles el asesino de las mezquitas, pero el dueño de la cadena, David Tipple, aseguró el lunes que el AR-15 con el que cometió la matanza no procedía de su establecimiento, ya que al parecer había sido modificado.

Aunque la primera ministra prometió que la nueva ley tendrá excepciones que permitan disponer de tales armas, que eran legales hasta ahora porque las usan numerosos ganaderos y cazadores, también advirtió de que serán rigurosamente controladas. Además, el Ejecutivo neozelandés prohíbe la conversión de armas de fuego para que sean semiautomáticas o de estilo militar. Para incentivar la devolución de las que ya están en circulación, las autoridades establecerán un fondo económico cuyos detalles darán a conocer a medida que se tramita la nueva legislación.

«Nos aseguraremos de que cualquier arma como la empleada en el ataque del viernes será prohibida en este país», ha anunciado Ardern, cuya empatía con las víctimas y determinación para hacer frente a esta tragedia están causando admiración en Nueva Zelanda y el resto del mundo. Cubriéndose la cabeza con un pañuelo para respetar la tradición musulmana, la primera ministra ha abrazado a los familiares de los asesinados y llorado con ellos, mostrando una humanidad que cada vez se ve menos entre los políticos de hoy.

Desde el primer momento, Ardern se ha mostrado muy crítica con la difusión en internet de las imágenes del salvaje ataque, que algunas redes sociales han tardado días en retirar. Condenando al anonimato al autor de la matanza para negarle la notoriedad que buscaba, también recomendó el martes no volver a pronunciar su nombre, abriendo un debate sobre los límites a la hora de informar sobre una tragedia de estas características.

Entre ofrendas florales, cánticos y llantos, la vida va volviendo poco a poco a la normalidad en Christchurch, en cuyo hospital siguen ingresados una treintena de heridos, algunos en estado grave. Este viernes, cuando se cumple una semana del tiroteo, las mezquitas de Al-Noor y Linwood tienen previsto abrir sus puertas a sus fieles para celebrar el día de oración más importante para los musulmanes. Para recordar a las víctimas, se guardarán dos minutos de silencio en el parque de Hagley, frente al templo de Al-Noor, que prometen ser tan multitudinarios como emocionantes.

Más información