Golpe de Arabia Saudí al Estado Islámico en Yemen

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, (d) con el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Affairs Adel al-Jubeir. /AFP
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, (d) con el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Affairs Adel al-Jubeir. / AFP

En la guerra de Yemen, Arabia Saudí y Estados Unidos respaldan a las fuerzas gubernamentales

MIKEL AYESTARANJerusalén (Israel)

La coalición internacional liderada por Arabia Saudí anunció la captura del líder del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Yemen, Abu Sulayman al-Adani, conocido como Abu Usama al-Muhajir. «A las 9:20 horas del domingo, 3 de junio, las fuerzas navales saudíes con la cooperación de las fuerzas especiales yemeníes llevaron a cabo una operación exitosa que resultó en la captura del líder» del EI en el territorio, informó en un comunicado el portavoz de la coalición, Turki al-Malki.

El califato en Siria e Irak en el verano de 2014 es historia tras la pérdida del territorio que ocupaba, pero las 'wilayat' (provincias) que juraron lealtad a Abu Baker al-Bagdadi en el exterior siguen activas. Junto a la del Sinaí egipcio, la filial del grupo que opera en el sur y sureste de Yemen es una de las más peligrosas desde su establecimiento en noviembre de 2014. Al-Malki calificó la captura del emir como «un golpe duro» para la organización y aseguró que se produjo tras una operación de «apenas diez minutos» en la que no hubo que lamentar víctimas «colaterales». Al-Adnani estaba incluido en la lista de terroristas más buscados elaborada por EE UU.

Tanto el EI como Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA) aprovechando la guerra que enfrenta a Arabia Saudí con los rebeldes hutíes para expandir su poder en el país. Mientras que los insurgentes y los partidarios del presidente Mansour Hadi, con el apoyo saudí, pelean por el control de las principales ciudades y puertos, los grupos yihadistas trabajan en silencio y recuperan terreno, libres de la vigilancia de los aviones no tripulados estadounidenses y de las brigadas antiterroristas yemeníes que hasta 2011 seguían los pasos de este tipo de organizaciones. Este avance provoca también repetidos choques entre estos dos grupos que compiten por el título de ser la mayor amenaza global.

La captura de Al-Adnani permite a la coalición internacional silenciar por unos días a las voces críticas que la atacaban por descuidar la lucha contra el EI y AQPA. Este no es el frente principal para una alianza más preocupada por hacer frente a los hutíes, a quienes acusa de combatir con el apoyo de Irán y que en los últimos días llegaron a disparar proyectiles contra el aeropuerto civil de Abha, al otro lado de la frontera.

En la guerra de Yemen, Arabia Saudí y Estados Unidos respaldan a las fuerzas gubernamentales e Irán a unos hutíes que en realidad son zaidíes, una confesión derivada del chiísmo que literalmente se traduce como 'partidarios de Dios', aunque se les conoce como hutíes por el clan que lidera al grupo desde 2004. Según los últimos datos de Naciones Unidas, la guerra que estalló en 2015 deja ya más de 7.000 muertos y 11.000 heridos y el 65% de los fallecidos son víctimas de las operaciones aéreas de la coalición que lidera el Gobierno de Riad.