La OTAN intensifica la presión sobre Rusia para que destruya su nuevo sistema de misiles

Jens Stoltenberg. /Reuters
Jens Stoltenberg. / Reuters

Advierte a Moscú que será responsable del fin del histórico acuerdo de control de armas nucleares si no recapacita antes del 2 de agost

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

«La elección de Rusia es simple: mantener sus compromisos de control de armas o continuar su comportamiento irresponsable y peligroso y asumir todo el peso de la desaparición del tratado». Con estas palabras, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió este miércoles que los aliados están preparados para responder si Moscú no adopta medidas «creíbles y verificables» para destruir su nuevo sistema de proyectiles (los SSC-8), «que pueden alcanzar ciudades europeas en cuestión de minutos» y que suponen «una violación» del acuerdo para el control de misiles de corto y medio alcance suscrito hace 32 años entre la entonces Unión Soviética y Estados Unidos.

El INF (como se conoce por sus siglas en inglés a este pacto de no proliferación nuclear) se extinguiría en cinco semanas, el próximo 2 de agosto, si el Kremlin no ha dado para entonces pasos hacia atrás. El ultimátum lo lanzó Donald Tump en febrero, se ha insistido en él desde ambos lados del Atlántico en los últimos meses. Y este miércoles lo reafirmaron los ministros de Defensa de la OTAN, reunidos en Bruselas.

Pero, de momento, sin más efecto que una escalada dialéctica. Porque al aviso de la Alianza Atlántica, el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, respondió con un «tendremos que tomar medidas militares compensatorias, cuando estas amenazas comiencen a materializarse en una acción real», según recogía la agencia gubernamental TASS. El Senado ruso aprobó también el miércoles una norma para suspender el tratado siguiendo un proceso legislativo que también ha dado Washington.

Todas las señales, en definitiva, conducen a que ese 2 de agosto se firmará el certificado de defunción del histórico tratado que puso fin a la Guerra Fría y que en los últimos años ha estado marcado por el intercambio de reproches entre Washington y Moscú con Europa en medio de ese fuego cruzado.

«Tenemos que prepararnos para un mundo sin INF», subrayó ayer Stoltenberg desde el cuartel general de la OTAN. Los aliados responderán «con mesura» incidiendo en el carácter «defensivo» de la respuesta, remarcó. Lo que se traduciría no en una exhibición de fuerza desde tierra en el continente europeo, si no en el despliegue de un sistema anti-misiles. Uno de los últimos intentos para atenuar esta crisis se produciría en una reunión OTAN-Rusia la próxima semana, sin descartar contactos en la cumbre del G-20 que se celebrará este jueves y el sábado en Osaka.