Trump exige a Rusia que salga de Venezuela

Trump y la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, en la Casa Blanca./EFE
Trump y la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, en la Casa Blanca. / EFE

La Casa Blanca recibe a la esposa de Guaidó como primera dama

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Si de algo sabe Trump es de misses, tras haber sido propietario del concurso de Miss Universo durante dos décadas. Sin embargo, la venezolana de 26 años que se sentó este miércoles junto a él en el Despacho Oval está lejos de posar en bañador. De pequeña Fabiana Rosales fue monaguilla en una iglesia como la que le sirvió el martes en Nueva York para reunirse con la comunidad venezolana y hacer campaña por la causa de su esposo, Juan Guaidó, «el único presidente legítimo de Venezuela», defendió ayer el vicepresidente Mike Pence al recibirla en la Casa Blanca.

Para recalcar este papel, Melania Trump la recibirá este jueves en su residencia vacacional de Palm Beach, donde aprovecha las vacaciones escolares de primavera para distanciarse de Washington. El desfile de Rosales por EE UU sirve para redoblar esfuerzos en la legitimización de un presidente que Washington no acaba de consolidar al frente del país petrolero, por mucha presión que le haya puesto. «No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada. No tienen ni electricidad. Aparte de la militar no sé qué más presión podemos poner.», se quejó Donald Trump. «Todas las opciones están abiertas».

El aterrizaje en Caracas este pasado fin de semana de dos aviones rusos con un centenar de soldados y asesores militares para «consultas técnicas relacionadas con armas que Venezuela adquirió previamente» complican a EE UU la opción militar, la única que le queda. Uno de los aviones transportaba también 35 toneladas de equipo sin especificar. El vicepresidente estadounidense calificó ese desembarco de «una provocación que no es bienvenida» y exigió a Rusia que salga de Venezuela, algo que, según dijo Trump después, ya se le ha hecho saber a Moscú por otras vías. «Lo saben, lo saben muy bien», masculló.

Junto a él se encontraban como parte de la delegación que arropó a Rosales su hija Ivanka y el consejero de Seguridad Nacional John Bolton, al que la venezolana agradeció especialmente el papel activo que ha tenido en la revuelta contra Maduro. «Hemos estado muy en contacto con tu marido», le dijo Trump. El mandatario se quejó de haber «heredado» el problema de Venezuela, al igual que el de Corea del Norte, y a su estilo prometió que él, personalmente, lo arreglará. «No te preocupes», le dijo con una palmadita. «Todo va a salir bien. Siempre pasa. Nosotros vamos a hacer que funcione». Y con tono enigmático añadió: «Están pasando muchas cosas».