Barnier y Tusk subrayan que «la UE ha hecho todo lo posible, ya no podemos hacer más»

Michel Barnier y Donald Tusk. /
Michel Barnier y Donald Tusk.

El negociador europeo y el presidente del Consejo advierten a Londres que si elige retrasar la fecha del divorcio «se pedirá una justificación creíble de la prórroga y duración»

SALVADOR ARROYOBruselas

Decepción, sí (evidentemente). Pero no perplejidad. Bruselas asumió hace ya mucho tiempo, a golpe de hechos, que Theresa May no tiene el control del proceso, así que cualquier oferta a su Parlamento incurre sistemáticamente en riesgo de fiasco. La última, cosida contrarreloj la noche del lunes en Estrasburgo, se había mascado, de hecho, con esa misma sensación. Incluso desde el entorno más próximo a la negociación se había apostado con un potencial porcentaje de éxito en la Cámara de los Comunes: el 30%, no más. Así que las reacciones tras la votación de ayer fueron más bien planas, sin sorpresa, con un lamento protocolario, las advertencias ya conocidas (para los de casa y hacia Londres) y destilando resignación y hartazgo.

Eso sí plenamente coordinadas. Nada de jugar al 'poli malo' (Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo) ni al 'poli bueno' (Michel Barnier, negociador principal del 'Brexit). Hubo, simple y llanamente, un «ya hemos hecho todo lo posible», en la línea del «no habrá una tercera oportunidad», que volvía a remachar ayer Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en la Eurocámara.

«Ni las garantías adicionales de diciembre ni las de enero ni las del lunes (todas solicitadas por May) han servido. No hay más que podamos hacer. Si hay una solución al impasse actual, debe encontrarse en Londres», coincidieron Barnier y Tusk. También lo hicieron en los avisos. Para los Veintisiete. El resultado de anoche «aumenta significativamente la posibilidad de un 'Brexit' sin acuerdo o de un no 'Brexit'», remarcando Barnier que los preparativos para un 'no deal' «son ahora más importantes que nunca».

Y el dirigido a Londres. Si finalmente pide la extensión del Artículo 50 (prorrogar el divorcio), los jefes de Estado y de Gobierno (se reúnen la próxima semana en Bruselas) «están preparados para considerarla y tomar una decisión por unanimidad. Pero sin castillos en el aire: la «UE esperará una justificación creíble para una posible prórroga y su duración. Deberá garantizarse el buen funcionamiento» de las instituciones comunitarias, zanjó el polaco

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