¿Por qué es importante el resultado electoral del estado alemán de Baviera?

El ministro de Interior del gobierno alemán, Horst Seehofer (CSU) durante la noche electoral./Reuters
El ministro de Interior del gobierno alemán, Horst Seehofer (CSU) durante la noche electoral. / Reuters

La pérdida de la mayoría absoluta de la Unión Socialcristiana (CSU) debilita las alianzas en el gobierno de Angela Merkel

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Ni dos ni tres, seis décadas. Ese es el periodo que llevaba la CSU, socio de la CDU de Angela Merkel, encadenando mayorías absolutas en el rico y poderoso estado alemán de Baviera. Por ello, y a pesar de seguir siendo el partido más votado tras la elecciones celebradas este domingo, el shock es inevitable. Esto no es opinión, lo ha reconocido el propio primer ministro Marku Söder (CSU): «Es un día difícil para nuestro partido». Una victoria con el 37,3% que sabe amarga y deja sin abrir el champange que en su día corría sin límite festejando victorias con más del 60% de apoyos.

Lo fácil sería mirar de reojo al rival, los socialdemócratas. Pero, ¿podría la inestable coalición que gobierna el país (CDU/CSU - SPD) brindar por los humillantes datos de su socio en Berlín? El SPD ha pasado de segunda a quinta posición cayendo por debajo del umbral del 10%.

Unas elecciones regionales leídas en clave nacional y europea puesto que las duras negocaciones para configurar un gobierno estable vuelven a estar entredicho. Se han reavivado las luchas fraticidas entre CDU y CSU: la evidentes antipatías que se profesaban Angela Merkel (CDU) y su ministro de interior, Horst Seehofer(CSU) ascienden a un nuevo estadio tras el golpe recibido este domingo por este último. Y en vez de ayudar a lamer las heridas, la secretaria general de los demócratas cristianos (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, ha echado más leña al fuego: «Los resultados de Baviera amargos pero nada sorprendentes», sentenció Seehofer no ha tardado en darle la réplica exigiendo una mayor 'derechización' de las políticas de la canciller y ha amenazado con romper la coalición.

Mientras, las aguas siguen bajando revueltas en el seno de la familia socialdemócrata, también en el ejecutivo central. La corriente crítica ha devuelto a primer plano el debate sobre la idoneidad de mantener dicho acuerdo. Así se deja entrever de la justificación hecha por la líder del SPD, Andrea Nahles, achacando los malos resultados al pésimo desempeño de la gran coalición en Berlín.

Unos y otros (CSU y SDP), tan distantes en lo ideológico, han encontrado un culpable común: Angela Merkel. Y los que han mejorado, también. 'Los Verdes' han subido hasta el 17,5% de los votos gracias a su discurso en favor de «los derechos humanos y la humanidad», según ha explicado su portavoz, Annalena Baerbock. Ahora, tienen por delante un dilema y un reto: aceptar un acuerdo con la CSU para gobernar Baviera y consolidar su ascenso en las encuestas en las inminentes elecciones en el estado de Hesse.

La ultraderecha se consolida

Acostumbrados que no anestesiados, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se lleva parte de los titulares tras acceder por primera vez en el Parlamento de Baviera con su 10,2% de los votos. Mientras unos se vuelven a echar las manos a la cabeza, otros buscan consuelo en una cifra que es inferior a la que obtuvo hace casi un año en las generales (12,7%). Se mire como se mire, la evidencia está ahí: desde su creación en 2013 ya han conseguido hacerse presentes en 15 'länder' y sumar 92 diputados en el Bundestag, siendo la tercera fuerza de la cámara.

A mismo discurso xenófobo de AfD y de CSU criticando las políticas de Angela Merkel ante la llamada 'crisis de los refugiados', la respuesta de electorado ha sido idéntica: unos han subido en la misma proporción que otros han bajado. Si los líderes de la CSU,Söder o Seehofer, buscaban en las proclamas racistas la solución a sus problemas, la realidad se les ha vuelto tozuda. Y lo ha hecho un 'land' donde la prosperidad y riqueza no ha sido incompatibles con haber recibido buena parte del millón de demandantes de asilo que han llegado a Alemania en los últimos 3 años. Dos discursos enfrentados, a derecha e izquierda, con réditos similares en un estado, Baviera, convertido en el máximo exponente de la polarización alemana.

¿Y ahora qué? La figura de Angela Merkel gana. Las ansias de los demás 'jugadores' por romper la coalición -con menos de un año de vida-, también. Por lo pronto, los socialdemócratas (SPD) celebran su Congreso en un mes y la posibilidad de fagocitar la gran coalición vuelve a estar sobre la mesa. Por otro, la fuerza de la CDU se pondrá a prueba en las elecciones del estado de Hesse, donde gobiernan, el próximo 28 de octubre.. Y ahí, se lo juegan casi todo. Merkel, el gobierno y la estabilidad.

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