El Parlamento ata a May al voto de una prórroga

Vista del Parlamento británico. /AFP
Vista del Parlamento británico. / AFP

La pérdida de autoridad de la primera ministra coincide con una mejoría notable en el ambiente de los Comunes

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

La rebelión de varios ministros y altos cargos obligó a Theresa May a presentar este martes un calendario para un 'brexit' ordenado y el Parlamento la ha atado un día después a su promesa, aprobando, por 501 votos contra 20, una moción en la que se reitera que, si el Acuerdo de Salida negociado con Bruselas no es aprobado, el Parlamento celebrará votaciones sobre la marcha sin acuerdo o la petición de una prórroga.

La moción estaba basada en la desconfianza en las palabras de May. Pero el Gobierno animó a los suyos a apoyarla con su voto. El cuadro se ha completado con el previsto rechazo en otra votación del plan laborista para el 'brexit'. Como se anunció el lunes, los laboristas prepararán ahora una propuesta sobre la celebración de una segunda consulta.

La autoridad de la primera ministra ha sido debilitada porque el choque de posiciones, y de ambiciones para sustituirla, en el Gabinete le ha forzado a ceder al sector favorable a la permanencia. Un diputado archieuroescéptico, Peter Bone, le ha sugerido que se televise el Consejo de Ministros para acabar con el descrédito que causan las filtraciones.

Emerge en los medios británicos una May cansada, tensa, enfadada; en un Gabinete muy crispado y en las horas posteriores a su derrota ante los ministros rebeldes. Ha tenido que ceder y se ríen de ella. El de Interior, Sajid Javid, candidato a líder por el bando que convenga, ha entablado este diálogo con un diputado escocés, Stuart McDonald, sobre una propuesta del 'tory' Albert Costa para pactar ya los derechos de residentes y que no sean afectados por otras facetas del 'brexit':

SM: «¿Qué está mal con esa enmienda?» SJ. «Nada». SM : «¿O sea que entonces el Gobierno la apoya?». SJ: «¿Qué quieres decir con ahora? ¿Cuándo no la ha apoyado el Gobierno? ¿Cuándo oíste eso?» SM: «Ayer». SJ: «¿A quién?». SM: «A la primera ministra». SJ: «¿De verdad?. Palabras y maneras de Javid mostraban que a May le queda solo un poder residual.

Risa y duelo

El coro de los parlamentarios también se ríe. Durante el debate, la representación del Gobierno ha corrido inicialmente a cargo de David Lidington, ministro del Gabinete y viceprimer ministro. Le preguntaban los diputados sobre qué votará el Ejecutivo cuando lleguen, el 13 y el 14 de marzo, las decisiones sobre la marcha sin acuerdo y el aplazamiento, y el hombre no podía contestar.

Como es afable y da la venia para interrumpirle a todo el que se lo pide, no había rabia sino sorna escuchando al ministro afirmar seriamente que no podía especular, que el Gobierno está concentrado en lograr, el día 12, la aprobación del Acuerdo de Salida, que cómo iba -él votó por la permanencia- a imaginar ahora lo que se decidirá entonces. El Parlamento tiene que creer que May dará la orden de votar por el abismo o el orden unas horas antes, y por eso los escaños se ríen.

Había en la Cámara de los Comunes una relajación notable a diferencia de los últimos días, como si hubiesen quitado la espita de una burbuja con aire viciado y en una atmósfera fresca se habla al fin de un 'brexit' realista. Quizás, el Acuerdo que fue rechazo en enero sea aprobado el día 12, pero el resto del mundo no tendrá que pagar todas las consecuencias de la negociación torpe de May y otros, ni la aritmética diabólica del Parlamento nacido tras sus calamitosas elecciones anticipadas en 2017.

El Ministerio de Lidington publicó en la noche del martes un resumen de la documentación que maneja el Gobierno sobre el nivel de completitud de los preparativos para el 'brexit', con un coste de más de 7.000 millones de euros de 2016 a 2020. Está pendiente casi un tercio de los proyectos de importancia 'crítica' y la preparación de las empresas pequeñas y medianas es muy baja.

Nigel Dodds, líder de los unionistas norirlandeses del DUP, cuyos votos son decisivos para aprobar el Acuerdo de Salida el día 12, preguntó a May si convocar esas votaciones no quiebra su negociación con Bruselas. Miembros de su partido y aliados 'brexiters' insisten en que Bruselas y Dublín pestañearían antes en un duelo sobre quién cede antes, al contemplar el daño inminente que la ruptura sin acuerdo haría a su economía y a su población.

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