El Parlamento británico castiga a May al rechazar su 'brexit' por una mayoría aplastante

La primera ministra británica, Theresa May. / Reuters

La Cámara de los Comunes descarta el Acuerdo de Salida de la Unión Europea por 432 votos contra 202

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

La Cámara de los Comunes del Parlamento británico rechazó el Acuerdo de Salida de la Unión Europea (UE), pactado con el Consejo Europeo, por 432 contra 202, creando incertidumbre sobre el futuro del 'brexit'. La primera ministra, Theresa May, tiene intención de entablar un nuevo diálogo con las instituciones comunitarias para convocar otra votación porque el voto «no nos dice qué quiere el Parlamento».

El líder laborista, Jeremy Corbyn, presentó inmediatamente una moción de censura al Gobierno, «que ha tratado el 'brexit' como un problema de su partido y no del país» y que se debatirá hoy al aceptar May su conveniencia. Recordó Corbyn en su intervención que el debate sobre el Acuerdo comenzó hace un mes y que la primera ministra decidió aplazar la votación hasta ayer para evitar en diciembre una derrota.

La dimensión de la humillación del Gobierno, que no tiene precedentes en la historia británica, deja el mandato de May a merced de la improbable formación de una mayoría en los Comunes en favor de derrocarla. En diciembre, tras el aplazamiento de la votación del Acuerdo de Salida, ganó una moción de censura promovida por miembros de su propio partido y las reglas impiden que presenten otra hasta que se cumpla un año.

La derrota del Gobierno se debe a la insatisfacción provocada por un Acuerdo de Salida que no mejora la posición comercial británica con la UE y crea -si la negociación sobre la futura relación no culmina con éxito en el plazo de dos años- una salvaguarda indefinida para evitar una frontera fuerte en Irlanda, que quebraría la unidad constitucional y comercial entre Irlanda del Norte y el resto de Reino Unido, sin tener Londres el derecho de ponerle fin sin el visto bueno de la UE.

La derrota refleja el problema estructural en la política británica desde que el referéndum de 2016 dio la victoria a la voluntad popular de salir de la UE. La Cámara de los Comunes, donde una mayoría de sus miembros era partidaria de la permanencia, aprobó en febrero de 2017 por 498 votos contra 114 la notificación a Bruselas para iniciar la negociación de la marcha.

Aquella decisión sin contar con un entendimiento previo sobre qué tipo de 'brexit' se perseguía es vista ahora como un error y los cambios de dirección y el secretismo de May quebraron la posibilidad de consensos. Las elecciones generales que convocó hace 18 meses la dejaron en una posición muy frágil ante las facciones de su partido y las exigencias de sus aliados, los unionistas norirlandeses.

El Gobierno pasó la jornada combinando breves discursos en el Parlamento -«No sois niños en el patio de recreo, sois legisladores», clamó el abogado general, Geoffrey Cox, en la frase célebre del día-, y en conversaciones en los pasillos y en Downing Street, donde a medida que avanzó la tarde se abandonó el afán de persuadir a los disidentes para que votasen en favor del acuerdo y se pasó a pedirles que se abstuvieran, «en la votación más importante en la que habremos participado en nuestra vida política», según la descripción de May.

Enmiendas

La mayoría de los Comunes había rechazado antes la única enmienda que sobrevivió a las cuatro elegidas por su presidente, John Bercow, entre las 13 presentadas. Laboristas e independentistas escoceses retiraron las suyas en el último momento, y también el conservador sir Edward Leigh, que exigía al Gobierno el abandono unilateral de la salvaguarda irlandesa como muy tarde el 1 de enero de 2022, apelando al derecho de los Estados de retirarse de un tratado internacional recogido en el Tratado de Viena. El abogado general del Gobierno, Geoffrey Cox, lo descartó en su intervención y el propio Leigh decidió votar 'no' al Acuerdo.

La cuarta enmienda admitida por Bercow, del conservador John Baron, que insistió en el voto, fue derrotada por 600 contra 24. Apoyaba el Acuerdo, modificado para introducir el poder de Reino Unido de poner fin unilateral a la salvaguarda irlandesa. El presidente no eligió otra, que veía con simpatía el Gobierno, en la que se exigía a la UE un pacto para poner fin a la salvaguarda irlandesa en el plazo máximo de un año tras el fin, en diciembre de 2021, del tiempo estipulado para la negociación de la futura relación. Contenía esta enmienda un plan posible del Gobierno en los próximos días, si logra su continuidad...

La derrota del Gobierno se produce en un contexto de fraccionamiento del Gabinete y del Parlamento, en donde no parece existir una alternativa que suscite el respaldo de una mayoría. La proximidad de la expiración del plazo para la marcha ha llevado a los mercados de capitales a actuar como si una salida de la UE sin acuerdo fuese más posible, pero ni la aritmética de los escaños ni el tono actual del Gobierno sugieren ese camino.

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