Los catalanes prefieren la profundización del Estatut antes que la independencia

Puigdemont (d) y Torra. /Reuters
Puigdemont (d) y Torra. / Reuters

Rechazan la tesis de Torra y Puigdemont de que la autonomía ya es una pantalla pasada en Cataluña

CRISTIAN REINOBarcelona

«Un nuevo Estatuto no lo pide nadie. Es pantalla pasada». El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, rechazó esta semana, aunque ya lo había hecho antes, de manera categórica la propuesta de reforma estatutaria que le ofrece el presidente del Gobierno y que desgranará en su comparecencia en el debate monográfico sobre Cataluña del próximo 12 de diciembre.

No solo Torra y Carles Puigdemont creen que la vía estatutaria es «pantalla pasada», también Pablo Iglesias se ha expresado esta semana en parecidos términos. Ambos defienden que lo que reclama la sociedad catalana como herramienta para salir del atolladero político en el que se encuentra Cataluña, después de seis años de 'procés', dos intentos de referéndum y una declaración de independencia, es ejercer el derecho de autodeterminación.

Pero diferentes encuestas recientes desmienten esta teoría de los líderes del independentismo y hasta de Podemos. No es la primera vez, en cualquier caso, que desde el soberanismo catalán se ha habla en clave de «pantalla pasada» (lo que convierte la política en un videojuego, según Miquel Iceta). Incluso la pantalla del referéndum estaba más que franqueada para muchos de los dirigentes del 'procés', aunque ahora vuelve a ser su reivindicación central. Algunos, como Oriol Junqueras, afirmaron la consulta a los ciudadanos estaba superada tras las elecciones de 2015, que Artur Mas vendió como el plebiscito definitivo. También el referéndum se dio por una cuestión más que rebasada tras las votaciones del 1-O.

Que casi todos los actores principales del independentismo reclamen ahora de nuevo la consulta, esta vez pactada con el Gobierno central a la escocesa, implica el reconocimiento de que la del 1-O se quedó en simulacro. Según Torra, el 80% de la sociedad catalana defiende un referéndum de autodeterminación. El Periódico de Catalunya publicó recientemente una encuesta, realizada por Gesop, que concluía que este 80% es más bien un mito del soberanismo. El sondeo señalaba que el 42% de la población apuesta por convocar un referéndum sobre la independencia, un 27% una consulta sobre el autogobierno, como propone Sánchez, y un 26% ni lo uno ni lo otro. El 53% de los catalanes no quieren que se les consulta sobre la secesión, según este estudio.

Ese mismo trabajo refutaba también la teoría de la pantalla pasada sobre la reforma estatutaria. Así, a la pregunta de cuál debería ser la prioridad del Ejecutivo catalán, el 34% contestaba que buscar la independencia y el 56% abogaba por negociar más autogobierno. Una encuesta de La Vanguardia, realizada por GAD3 y publicada hace una semana, aseguraba que la opción que más partidarios concita como «propuesta más acertada para resolver el conflicto territorial» es una reforma constitucional votada por todos los españoles que permita un nuevo estatuto catalán con delimitación clara de competencias. Esta opción superaba, por poco, a un nuevo sistema de financiación y al referéndum.

De los últimos barómetros del CEO (instituto demoscópico que depende de la Generalitat) también pueden extraerse lecturas que apuntan a que la vía de la profundización del autogobierno aún tiene recorrido. El 62% de los catalanes creen que Cataluña tiene un nivel de autonomía insuficiente.

¿Y qué debería ser Cataluña? El 38% considera que un Estado independiente, el 22% apuesta por un Estado dentro de una España federal, el 25% defiende la comunidad autónoma y el 7% se decanta por una región de España. En esta misma pregunta, en noviembre de 2013, que marca el punto álgido para el secesionismo según la serie histórica que recoge el CEO, el 48% abogaba por la independencia, frente al 21% la vía federal, el 18 la autonómica y el 5% la regional. Incluso entre los votantes independentistas, el 15% del electorado de Junts per Catalunya y de Esquerra aceptaría la reforma federal.

Un debate como alternativa

El CIS de octubre ofrecía resultados similares al CEO. El 24% de la población catalana está satisfecha con el Estado de las Autonomías, el 22% querría un Estado con comunidades con más autonomía y el 38% un país en el que las comunidades puedan convertirse en independientes. La suma del Estado autonomías como ahora y del Estado con las comunidades con más autonomía es del 46,7%, superior a los que optan por la vía secesionista.

Huelga decir que no es que el Estatuto aprobado en 2006 y recortado por el Constitucional en 2010 despertara pasiones entre la población, solo votó el 48% en el referéndum para su ratificación con un resultado a favor del sí del 74%. Pero si volviera a acometerse un proceso similar de reforma, que contó en su día con el aval del PSC, de CiU y de Iniciativa y el rechazo de Esquerra y el PP, podría ser utilizado por el independentismo para fijar su posición y exhibir su fuerza y pedir consecuencias en caso de que el texto fuera rechazado por la ciudadanía. La idea empieza a cobrar fuerza en el mundo secesionista.

 

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