Iglesias pide a su partido que no lave de nuevo sus trapos sucios en público

Iglesias pide a su partido que no lave de nuevo sus trapos sucios en público
EFE

El líder de Podemos justifica las suspensión de militancia de los ediles de Carmena pero promete trabajar con discreción por una lista unitaria

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pablo Iglesias no oculta su preocupación por la enésima crisis de Podemos en Madrid, su principal feudo. El secretario general de la formación que gobierna en el Ayuntamiento de la capital desde 2015, se mostró este miércoles consciente del daño provocado por sus batallas internas y, por segunda vez en menos de un año, hizo un llamamiento a los suyos para que eviten un nuevo cruce de acusaciones y recriminaciones en público. «La gente que ha apoyado a Carmena y a Podemos está harta -argumentó-, por eso yo voy a ser discreto y a trabajar para conseguir lo que todos deseamos, que es una candidatura de unidad popular para que volvamos a ganar las elecciones».

Iglesias no había hecho ninguna declaración sobre este asunto desde que el domingo se supo que seis de los concejales que forman parte del actual equipo de Gobierno de la alcaldesa de Madrid, entre ellos su portavoz, Rita Maestre, habían renunciado a participar en el proceso de primarias puesto en marcha por la organización al considerar que se había incumplido un acuerdo por el que debían tener garantizados puestos de salida. Este miércoles, sin embargo, durante un simulacro de incendio que obligó a desalojar el Congreso cuando se celebraba el pleno, no pudo sortear ya a la prensa.

El líder de Podemos rompió así su silencio para justificar la decisión de la dirección madrileña de abrir un expediente y suspender cautelarmente de militancia a los seis miembros de su grupo municipal (Maestre, José Manuel Calvo, Jorge García Castaño, Marta Gómez, Esther Gómez y Francisco Pérez). «Todos -argumentó Iglesias- estamos obligados a cumplir el código ético». De momento, su pertenencia al partido está en el aire, pero serán expulsados si finalmente se presentan a los comicios en la lista de Carmena, que ha trasladado su deseo de contar con ellos, y que ya en septiembre puso como condición para repetir en una candidatura conjunta con la formación (de la que nunca ha tenido el mínimo interés en formar parte) el que se le permitiera liderar «una plataforma de individuos, no de partidos».

Pulso sucesorio

En la dirección de Podemos llevan días recordando que la celebración de primarias está en los estatutos y, aunque sólo sea por dar ejemplo y evitar que la indisciplina se extienda a otros territorios, se niegan a hacer una excepción dejando de castigar al equipo de la alcaldesa, en el que hay tanto 'errejonistas' (es el caso de Rita Maestre o Esther Gómez) como 'pablistas', (Paco Pérez o José Manuel Calvo). Este último se mostró convencido ayer en una entrevista en 'El País' de que lo que subyace tras la lista de primarias planteada por el núcleo del general Julio Rodríguez (con quien Podemos querría sustituir a Carmena cuando se retire) es «un pulso» a Carmena.

Calvo no fue el único en hablar. También Paco Pérez argumentó en 'eldiario.es' que la lista de la que el domingo optó por borrarse suponía en la práctica una « desautorización» de los componentes del gobierno municipal y en especial del concejal de Hacienda, que en estos momentos negocia la aprobación de los presupuestos..

Pero, sobre todo, Pérez, que es además miembro de la dirección de Podemos en Madrid, cuestionó la medida disciplinaria tomada contra él. «He hecho lo que otros 50.000 inscritos de Podemos en Madrid: he tomado la decisión de no presentarme a las primarias. En mi caso, y lo saben mis compañeros, nunca he manifestado que me vaya a presentar a las primarias de una futura confluencia, eso es una hipótesis», argumentó.

El confundador y exdirigente de Podemos Luis Alegre tildó igualmende pulso «indecente» a Carmena la elaboración de las listas de las primarias y, en un artículo en 'Público', advirtió de que la formación corre el riesgo de convertirse en una «carcasa vacía». A su juicio, la dirección ha pretendido jugar desde ya, para ir tomando posiciones, «la partida de la sucesión» y en la operación ha pretendido «tomar ahora como rehenes a los concejales de Podemos» para garantizarse que, el día de mañana, sea el ex jefe del Estado Mayor de la Defensa quien tome las riendas.

El caso es que llueve sobre mojado. Al margen de otras muchas batallas, el pasado abril, Iglesias ya estalló con un «la gente no va a consentir ni media tontería» cuando Errejón advirtió de que sólo seguiría adelante con su candidatura para las autonómicas de Madrid si no se le dejaba presentarse con su propio equipo y Ramón Espinar le plantó cara. Ahora la historia se repite pero multiplicada porque afecta a personas que gobiernan a seis meses de los comicios.

 

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