Gobierno y PP intentan trazar un cortafuegos en torno a Rajoy

Gobierno y PP intentan trazar un cortafuegos en torno a Rajoy

Los populares lamentan el «calvario» que les impide levantar cabeza a un año de las elecciones locales y temen no encontrar remedio

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La sentencia del caso Gürtel constató a media mañana que las celebraciones en el PP duran más bien poco. En la resaca del debate de Presupuestos, salvado con el respaldo del PNV el miércoles, Mariano Rajoy se concedió este jueves un respiro en una entrevista matinal: «Hoy es un buen día para el Gobierno, para el PP y para España». Apenas dos horas después, la Audiencia Nacional condenó a su partido a pagar 245.492 euros por lucrarse de los negocios de la trama Gürtel, amén de no creer su testimonio como testigo en lo referido a la caja B.

Mientras los conservadores se llevaban, una vez más, las manos a la cabeza, en la sede nacional de la calle Génova y en la Moncloa se apresuraron a diseñar un cortafuegos para poner a salvo al presidente del Gobierno. Tres fueron los argumentos para evitar la propagación del incendio. Uno, la cúpula del PP nunca «conoció y, menos aún, amparó» las prácticas irregulares. Dos, en 2003 Rajoy no estaba al frente del partido. Y tres, nadie de la dirección ha sido imputado.

«Algunos acudieron al juicio como testigos -se permitió el PP en un comunicado sin recordar que ese fue el caso del presidente en julio de 2017-, lo que acredita su absoluta falta de responsabilidad». Fuentes gubernamentales subrayaron: «Los hechos a los que hace referencia la sentencia no afectan en modo alguno a este Ejecutivo». La Moncloa se desvinculó así del asunto.

Fuentes populares admitieron que poco más podía hacer hoy el Gobierno que, como «la orquesta del Titanic», debe seguir tocando su partitura aun en circunstancias adversas. Ya se había atrevido Rajoy con la sinfonía a primera hora, cuando en una entrevista en la cadena Cope, antes de conocer la resolución judicial, enterró en el pasado los escándalos de corrupción y reivindicó que el PP es «mucho más que diez o quince casos aislados». «Esto de la Gürtel se abrió en 2009, por tanto se trata de cosas anteriores a 2009, y el otro caso del que me habla usted -se refirió a la detención del exministro Eduardo Zaplana esta semana- es del año noventa y tantos».

La mochila pesada

Eso, en parte, lo suscribe el PP, donde algunos dirigentes lamentan seguir «arrastrando» la losa de «las mismas causas» durante años. La Gürtel estalló, recuerdan, a finales de 2007 con una denuncia ante la Fiscalía. Y tienen la sensación de que, una vez aflorado el 'modus operandi' de la trama, han seguido copando las portadas «sin que apenas hayan surgido novedades de fondo». Otras fuentes, en cambio, creen que si no han podido apartar el foco del partido ha sido por la incapacidad para aceptar los errores cometidos y romper de verdad con el pasado.

Recuerdan que en 2009 Rajoy compareció arropado por su comité ejecutivo para denunciar una persecución: «Esto no es una trama del PP, sino una trama contra el PP». Y creen que no se han dado pasos suficientes desde entonces para desprenderse del lastre de la corrupción. En algunos territorios, las fuentes consultadas hablan de que sólo «un congreso extraordinario» o incluso una «refundación» podría limpiar de verdad las siglas. Pero admiten la inviabilidad de abrir el partido en canal a un año de las elecciones municipales y autonómicas.

Resurgir para esa contienda es lo más acuciante para los populares, que llevan a Ciudadanos adosado a sus talones y temen que su «calvario» les impida remontar. «Deberíamos pedir perdón con humildad, recordar que estamos poniendo remedio para que esto no vuelva a pasar y seguir», apuntaba hoy un cargo de la formación. «Hemos pedido perdón 37 veces, ¿sirve de algo pedir perdón por lo que ya hemos pedido perdón? Yo creo que no», replicó en el Congreso el portavoz parlamentario del PP.

Rafael Hernando incluso intentó dar una rueda de prensa sobre Presupuestos. Pero eso sí que no surtió efecto. Gürtel lo cubrió todo. En el partido y el Gobierno ya dan por sentado que el Debate sobre el estado de la Nación anunciado para junio será un reto difícil y que, si una moción de censura del PSOE no es descartable, habrá que prepararse a fondo, aunque no creen que vaya a cuajar. Siempre les queda aferrarse a que, pese a los escándalos, Rajoy ha logrado ganar las tres últimas elecciones. Las de 2011, con una mayoría absoluta abrumadora.

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