Los retos del Gobierno si Sánchez sufre otra derrota

Los diputados escuchan a Pedro Sánchez. /Efe
Los diputados escuchan a Pedro Sánchez. / Efe

Afrontaría aún en funciones la sentencia del juicio del 'procés' y la gestión del 'brexit'

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Este jueves, poco antes de las tres de la tarde, se sabrá si la legislatura tiene vida por delante o ha nacido muerta. Los 346 diputados del Congreso votarán a partir de las 14.25 horas si conceden a Pedro Sánchez la confianza para formar Gobierno.

El líder socialista se enfrenta por segunda vez al fantasma de una investidura fallida, pero con una diferencia respecto a 2016. Esta vez él es el presidente del Ejecutivo, y no Mariano Rajoy. El líder del PP asistió hace tres años desde la barrera al fracaso de su adversario y rentabilizó en las elecciones de junio aquella anomalía, era la primera vez en la historia que fracasaba una investidura.

Ahora, si se confirma el fracaso de unas negociaciones que a última hora de ayer estaban al borde la ruptura, Sánchez tendrá que gestionar la responsabilidad de no haber sido capaz de alcanzar un acuerdo para gobernar y con ese lastre tendrá que presentarse a unas inciertas elecciones generales en noviembre.

Fechas clave

Hacer un nuevo intento de investidura en septiembre no entra en los planes del líder socialista porque cree que se encontraría con una reedición del escenario vivido ahora con Unidas Podemos con la consiguiente repetición del fracaso. Además, ni el PP ni Ciudadanos saldrían en su ayuda dentro de dos meses, como dejaron claro en el debate del lunes Pablo Casado y Albert Rivera.

El presidente del Gobierno seguirá en funciones, al menos, hasta fines de año, y en esos meses tendrá que lidiar, es posible que en septiembre, con la sentencia del Tribunal Supremo en el juicio del 'procés' que, a buen seguro, traerá una escalada de enfrentamientos con la Generalitat de Cataluña y las formaciones secesionistas. Afrontar ese reto en funciones, y con la duda de si contará con el respaldo de PP y Ciudadanos en la toma de decisiones si se vulnera la legalidad, no es la mejor de las posiciones.

El 31 de octubre asimismo es la fecha tope para formalizar el 'brexit', una decisión que tendrá enormes repercusiones en la economía española y, aunque el Gobierno tiene un protocolo de respuesta, tampoco contará por su interinidad con todos los resortes para tomar algunas decisiones.

Si lograse los apoyos

De resultar exitosa la investidura, incógnita que se mantendrá hasta el último momento aunque anoche todo apuntaba al fracaso, Sánchez tomaría posesión de su cargo el sábado ante el Rey en el palacio de la Zarzuela, de acuerdo a los planes que manejaban en el entorno del candidato. En los días siguientes, Sánchez anunciaría los nombres de sus ministros con la intención de celebrar el primer consejo con el nuevo gabinete el 2 de agosto.

Los únicos nombres que se conocerían, siempre en caso de que haya un acuerdo 'in extremis', sería el de la vicepresidenta o vicepresidente que correspondería a Unidas Podemos, así como los ministros pactados.

De ser este el escenario, echaría a andar una legislatura que se presume inestable por los grandes recelos que han rodeado a las negociaciones para sacar adelante la investidura y las heridas que han dejado abiertas. Sánchez y Pablo Iglesias desconfían uno del otro hasta extremos insondables, y el recelo mutuo se ha extendido entre socialistas y morados.

Además, tener 165 diputados entre ambas formaciones tampoco es garantía de tranquilidad parlamentaria. Los nombramientos que exigen mayorías cualificadas del Congreso y el Senado, por ejemplo, el fiscal general del Estado, los vocales del Consejo del Poder Judicial o la dirección de RTVE, tendrán que ser pactados con PP y Ciudadanos que ya han anunciado una oposición frontal.

Las leyes orgánicas también exigirán acuerdos con la oposición porque con los 165 diputados están a once de la mayoría absoluta y contar con la colaboración de las fuerzas independentistas es una opción frágil y arriesgada.