«La legislatura en absoluto está muerta. Trabajamos en proyectos a medio y largo plazo»

El ministro consulta su móvil en los salones de la Subdelegación del Gobierno en Bilbao./IGNACIO PÉREZ
El ministro consulta su móvil en los salones de la Subdelegación del Gobierno en Bilbao. / IGNACIO PÉREZ

El ministro cree que «la sociedad» está «legitimando» a Sánchez ante la «falta de proyecto» del resto de partidos

olatz barriuso
OLATZ BARRIUSOBilbao

La entrevista al ministro del Interior se realiza en Bilbao el jueves, cuando todavía resuenan los ecos de la bronca en el Congreso. Fernando Grande-Marlaska se declara «preocupado» por el ambiente político, pero no ve tensión en la calle. Se muestra convencido de que el Gobierno de Pedro Sánchez se está ganando a la gente y de que el presidente tiene músculo para acabar la legislatura, sobre todo porque no ve ningún proyecto en la oposición.

-¿Hay descoordinación en el Ejecutivo?

-En absoluto. Todo el Gobierno trabaja conjuntamente para resolver los problemas de la ciudadanía.

-¿Ha estado alguna vez la convivencia política tan degradada?

-Es preocupante. Se busca la confrontación personal con los ministros, cuando estamos trabajando muy seriamente. No veo contestación social, sí la veo en el Parlamento. Incluso diría que es la sociedad la que nos está legitimando. Los demás no tienen proyecto.

-Diputados expulsados, escupitajos... ¿Más que de falta de proyecto de la oposición no habría que hablar de crisis del sistema?

-No, no, eso es exagerado. Son momentos coyunturales, espero que así sea y que la bronca del miércoles en el Congreso sea un toque de atención para todos.

-Usted, que es magistrado y ha sido vocal del CGPJ, ¿ve presentable la imagen de chalaneo en el Poder Judicial que han proyectado tanto el PSOE como el PP?

-Quien lo ha hecho fatal ha sido el PP al romper el acuerdo. Se toma muy poco en serio una reforma de tanto calado como la del Poder Judicial al pretender colarla como enmienda en el Senado, cuando un mes antes acababan de pactar además la renovación del CGPJ bajo los criterios vigentes desde 1985.

-¿No hace autocrítica? El PSOE filtró el nombre de Marchena antes de que estuvieran designados quienes debían elegirle.

-Yo he dicho y siempre diré que quien elige al presidente son los veinte vocales. Me parece que con eso digo todo.

-Hay que sumar al incendio el cambio de criterio del Supremo en el asunto de las hipotecas, el varapalo de Estrasburgo por el 'Bateragune'... ¿Está la Justicia en España sumida en la peor crisis de credibilidad de su historia?

-No. Me duele que se pretenda sembrar desconfianza en la Justicia porque la Justicia no es solo una sentencia que dicta la Sala Tercera del Supremo. Son 5.500 jueces que dictan tres millones de sentencias al año. Son esos jueces, los que están en primera línea y a pie de calle, los que generan la confianza y los que demuestran también sensibilidad social cuando fallan, por ejemplo, en contra de cláusulas abusivas para el consumidor.

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-En medio de esta tormenta, ¿tiene sentido alargar la legislatura o está clínicamente muerta?

-En modo alguno está muerta. Y hablo desde el punto de vista de mi gestión diaria, del trabajo de mi equipo que no es en absoluto cortoplacista sino a medio y largo plazo. Y lo observo también en el conjunto de ministerios.

-Perdone, pero Pedro Sánchez ha dicho una cosa y la contraria durante estos meses. Que no gobernaría sin Presupuestos, que prorrogaría los de Rajoy, que quiere agotar la legislatura y que no. Dijo también que no quería marear al ciudadano. ¿No está haciendo justo lo contrario?

-No, no, no. No lo creo. El presidente ha manifestado algo coherente y serio y no creo que haya ninguna modificación en su análisis. Siempre ha dicho lo mismo: generar estabilidad y a partir de ahí convocar elecciones. Luego las circunstancias que concurran en cada momento y las actitudes del resto de los grupos parlamentarios son elementos que tendrá que valorar. Pero los parámetros en los que se ha movido son siempre los mismos.

-¿Es partidario de dejar en libertad a los dirigentes del 'procés' presos o incluso de futuros indultos?

-Dejemos que resuelvan los jueces competentes. Hablar de indultos cuando ni siquiera se ha celebrado el juicio me parece precipitado.

-Pues lo han hecho representantes del Gobierno del que usted forma parte. Y la Abogacía del Estado rebajó la calificación de penas de rebelión a sedición. ¿Queda en evidencia que se buscaba el respaldo de PDeCAT y ERC a las Cuentas?

-Pues no. Ésta es la primera vez que no se critica a la Fiscalía por una supuesta interferencia del Gobierno. Hubo de hecho un criterio distinto al de la Abogacía. ¿Por qué íbamos a haber interferido entonces?

-¿Cómo hay que interpretar entonces que la ministra de Justicia haya cesado al abogado del Estado que se opuso a rebajar la calificación de rebelión?

-Desconozco las razones de ese cese y no puedo decir nada.

-La lectura unánime es que ha habido orientación política.

- Puede ser lógico que haya otras razones para el cese. Porque estaba claro que se iba a interpretar así. Y tampoco te puedes ver condicionado porque se pueda interpretar en ese sentido si hay alguna razón complementaria para cesarle.

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-¿Existe interlocución abierta ahora mismo entre el Gobierno de España y el de la Generalitat?

-Estamos trabajando desde el primer momento, y fue una de las indicaciones del presidente del Gobierno, que con respeto escrupuloso al marco constitucional y legal, intentaremos mantener los canales de comunicación. En lo que a mí compete, en la Junta de Seguridad hemos establecido unos canales de comunicación importantes para afianzar y estrechar las relaciones en seguridad pública y coordinación policial. Estamos trabajando.

-El Gobierno ha hecho guiños a Quebec, ha sugerido un nuevo Estatut... ¿Cuál es su fórmula?

-No existe el derecho de autodeterminación en nuestro marco normativo, por lo que un referéndum no es factible. No se puede pactar nada fuera del marco legal salvo que se modifique. Hay dos cuestiones muy claras. Que tenemos que buscar las fórmulas para profundizar en la descentralización pero siempre con un consenso muy importante del conjunto de la sociedad catalana, no solo de una parte. Tiene que haber un consenso importante de la ciudadanía catalana, y avalado por el resto de la sociedad española. No puede ser una parte contra otra parte, tienen que ser las dos partes las que necesariamente encuentren, con el resto de españoles, la solución a este asunto.

-¿Ve riesgo de contagio en una Euskadi, donde una parte de los dirigentes del PNV dice sentir «envidia» del 'procés'?

-Pido que miremos todos adelante, un poco de cooperación. Ahora que estamos hablando de inmigración, ¿qué queremos, levantar más fronteras? Si queremos más Europa, me parece contradictorio con otro tipo de análisis sobre identidades. Yo no tendría envidias a ningún tipo de procesos donde observamos que muchos ciudadanos estamos preocupados. Muchos catalanes y españoles están preocupados. Ya es hora, y la sociedad nos pide fundamentalmente, que nos ocupemos de sus asuntos y de la cuestión pública. Y eso se está viendo en Cataluña.

-¿Le preocupa que la sentencia por el 1-O pueda generar un incendio aún mayor?

-No. La sentencia que haya de ser nunca nos tiene que preocupar. Y las sentencias dictadas por un tribunal independiente, como es el caso, son las que ha de ser. Y la que ha de ser no puede preocupar. Lo que ha de ser nos establecerá el camino.

-¿Se podría proceder con más audacia en la nueva política penitenciaria?

-Los traslados son cuestión de las juntas de tratamiento. Ya no hay una política antiterrorista como tal, con una política de dispersión como tal para intentar romper la cohesión de los terroristas. Aquello dio sus frutos y fue un medio de lucha antiterrorista importante. Ahora hemos dado la indicación de que ya no estamos en la lucha antiterrorista en esos parámetros, por lo tanto lo que procede es cumplir la ley. Son las juntas de tratamiento las que piden la progresión de grado dependiendo de la legislación penitenciaria.

-Ha tenido diferencias de criterio públicas con representantes de colectivos de víctimas. ¿Cree que se sienten escuchadas y atendidas por su Ministerio?

-Me remito a lo que han dicho las asociaciones de víctimas del terrorismo de mi gestión cuando han querido utilizarlas otros. Basta con mirar la hemeroteca. El día que tengan que criticar, perfecto, y además tendrán razón.

Un ministro marcado por la inmigración

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Cuando el pasado verano Pedro Sánchez le designó como ministro del Interior todos, incluso él mismo, pensaron que su principal y más delicada misión al frente del departamento iba a ser gestionar el traslado de los presos de ETA sin levantar ampollas en la oposición y, sobre todo, entre las víctimas.

Pero no ha sido así. Ni mucho menos. Según revelan fuentes de su entorno más cercano, Fernando Grande-Marlaska emplea la mayor parte de su tiempo y su esfuerzo en la inmigración irregular, un «reto» que le tiene especialmente preocupado.

El ministro no se cansa de decir a sus colaboradores que no se explica cómo el anterior Gobierno no hizo nada ante un «problema que se veía venir». Que cuando llegó al ministerio no había ningún plan para intentar atajar la llegada masiva de migrantes a las costas andaluzas y canarias a pesar de que era evidente desde 2016 que el cierre de las rutas en el Mediterráneo central y oriental iba a crear un fuerte flujo en España.

Con 55.949 'sin papeles' llegados a las costas y a las ciudades de Ceuta y Melilla en lo que llevamos de año (un 141% más que en idéntico período de 2017) dicen que Grande-Marlaska está «obsesionado» en buscar la fórmula para poner freno a unas estadísticas sin parangón en las historia reciente de España.

Sus viajes a Marruecos y sus continuos contactos con los países subsaharianos no han tenido el más mínimo efecto y eso le desconcierta, tanto como ver impotente como la cifra de migrantes muertos frente a las costas española crece hasta cifras vergonzantes.

Con sus otras dos «obsesiones» en materia de extranjería tampoco le ha ido mejor. Medio año después de anunciar que sustituiría las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla por medios menos agresivos, el ministro todavía no ha presentado el proyecto. Tampoco su intención de abolir las 'expulsiones en caliente' ha salido adelante a la espera de que el Tribunal de Estrasburgo decida sobre su legalidad.

 

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