Una filtración «valiosísima» posibilitó el 1-O

Imagen de la señal del tribunal Supremo durante el juicio del 'procés'./
Imagen de la señal del tribunal Supremo durante el juicio del 'procés'.

El jefe de información de la Policía en Cataluña denuncia que los Mossos «publicitaron» sus propios planes el día del referéndum para facilitar la ocupación de centros

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La Policía Nacional y la Guardia Civil siguen sangrando por esa herida, pero hasta ahora este capítulo apenas había aparecido en el juicio del procés. Eso cambió este martes cuando el comisario jefe de la brigada de información de la Jefatura de Policía de Cataluña, Juan Manuel Quintela, puso el foco en la filtración de los planes de actuación completos de los Mossos d'Esquadra para el 1-O. Una publicación que se produjo dos días antes del despliegue, el viernes 29 de septiembre a primera hora de la mañana.

Quintela no puso nombre y apellidos al autor de aquella filtración, pero sí que señaló directamente a la «Prefectura» de Mossos (o sea la cúpula del cuerpo que dirigía Josep Lluís Trapero) y a la Consejería de Interior por haber «publicitado» aquellas instrucciones, que llegaron a ser colgadas en la intranet de los Mossos y, de ahí, publicadas en cuestión de minutos en multitud de medios y redes sociales.

A las cinco de la mañana

Una «información valiosísima», en palabras del comisario, hasta el punto de que, en su opinión, fue clave para que la multitud pudiera ocupar los centros con tiempo de sobra para hacerse lo suficientemente fuertes para no poder ser desalojados. «Los organizadores del referéndum tuvieron un conocimiento exacto de cuál iba a ser la actitud de los Mossos», a pesar de que la Fiscalía había ordenado que esas instrucciones fueran secretas.

«Los organizadores del referéndum tuvieron conocimiento del plan y pudieron eludir esta actuación», añadió el comisario. «Si tú das información a los contrarios de lo que vas a hacer, les estás dando una información valiosísima», insistió. «Se concentraron a las cinco de la mañana porque los Mossos habían publicitado que se personarían a las seis. Y cuando los Mossos llegaron a los colegios aquello ya estaba tomado. Los binomios eran totalmente insuficientes», lamentó. «Les dijeron cómo iban a ir, cuándo y que iban a hacer», volvió a quejarse.

«Pautas de actuación»

La famosa orden filtrada llegó a casi todas las redacciones a primera hora de la tarde de aquel viernes 29 de septiembre. En esas instrucciones, Trapero dejaba claro que los agentes autonómicos no llegarían a los 2.135 colegios electorales antes de las seis de la madrugada del domingo y que, en ningún caso, tratarían de disolver a la multitud si se encontraban los centros ya ocupados.

Aquel documento que se titulaba «pautas de actuación para dar cumplimento a las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña» ya revelaba a los futuros 'okupas' que los mossos iban a tener prohibido de forma taxativa actuar de forma expeditiva para impedir la votación. «El uso de la fuerza, ante conductas de desobediencia pasiva, no podrá ir más allá del acompañamiento de personas hacia el exterior del centro o para permitir abrir un pasaje que deje acceder a la policía para hacer las comprobaciones y las acciones ordenadas en la interlocutoria judicial», avisaba Trapero en su instrucción que, según el comisario, acabó por convertirse en una suerte de manual para la ocupación de los centros.

La «premisa» de no «usar la fuerza» ante la resistencia pasiva solo «decaería» en «el caso de agresiones a terceras personas o a la propia policía», que obligara a repelerlas.