El Gobierno acusa a Arrimadas de ayudar a «internacionalizar la tensión» por su visita a Waterloo

La ministra de Educación y Formación Profesional y portavoz del Gobierno, Isabel Celaá en declaraciones a los medios tras el Consejo de Ministros de este viernes. / EP

Celaá endosa además a Podemos la responsabilidad de los últimos desahucios en Madrid por no respaldar su decreto de vivienda

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha tildado este viernes de «insensata» la decisión de Inés Arrimadas de desplazarse el próximo domingo, junto a otros diputados de su formación, a Waterloo (Bélgica), donde el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha fijado su residencia para eludir la acción de la justicia. La líder de Ciudadanos en Cataluña ha anunciado que pretende recordar al exgobernante que «la república no existe y que no es presidente de nada», algo que, a juicio del ejecutivo, sólo sirve para alimentar la confrontación.

El Gobierno entiende que, justo en el momento en el que el Tribunal Supremo está dirimiendo los acontecimientos vividos en Cataluña en 2017, cuando se celebró el referéndum de autodeterminación suspendido por el Tribunal Constitucional y se declaró unilateralmente la independencia, «no es el momento» de insistir en políticas que agitan «discursos radicales» sino de curar «el daño hecho por el independentismo». Y de hecho, Celaá acusó a Arrimadas, desde la mesa del Consejo de Ministros, de ayudar a «internacionalizar la tensión».

La portavoz gubernamental también acusó a la oposición de haberse instalado en la «bronquedad y las insidias». «Se nos viene levantando un muro de enfrentamiento», dijo. Pero en una muestra de que el clima electoral ya ha llegado también a la Moncloa, no solo cargó contra PP y Ciudadanos sino que también lanzó un dardo a Podemos, al que hizo corresponsable de los últimos desahucios efectuados hoy en Madrid.

La ministra adujo que el decreto sobre la vivienda que el pasado mes de enero rechazó el partido de Pablo Iglesias por considerarlo poco ambicioso contenía medidas como la de informar al ciudadano con suficiente anterioridad al alzamiento o informar a las autoridades públicas sobre la vulnerabilidad de los afectados que «habrían hecho imposibles seguramente realidades e imágenes como las que hemos visto hoy».

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