El Gobierno se desmarca de la visita de Iglesias a la cárcel para negociar con Junqueras los Presupuestos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. /EP
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

Los socialistas admiten que la imagen será difícil de explicar a una parte de su electorado

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El Gobierno no se hace responsable de los pasos que pueda dar Pablo Iglesias para hacer prosperar los Presupuestos Generales el Estado y, sobre todo, de su visita a la cárcel para tratar de arrastrar al líder de Esquerra, Oriol Junqueras, a un acuerdo. La imagen, admiten en el PSOE, tendrá «mala lectura» entre una parte del electorado socialista, especialmente, el más moderado. De ahí, que insistan en que el líder de Podemos va por libre y desarrolla una estrategia propia, no pactada con Pedro Sánchez; algo que él mismo se encargó de subrayar. «No soy delegado del Gobierno», advirtió en los pasillos del Congreso, pese a asegurar que el jefe del Ejecutivo está al corriente de sus movimientos.

La primera en marcar distancias de manera pública con el líder podemista fue la presidenta de la Junta de Andalucía, ya en precampaña electoral. Susana Díaz encuadró el anuncio de Iglesias de que «se va a esforzar» por conseguir que las cuentas salgan adelante dentro de un intento de hacerse perdonar ante el electorado progresista por su «pecado original», es decir, por la falta de apoyo a la investidura de Sánchez en 2016, a la que siguieron unas elecciones que reforzaron la posición del PP. «Tiene que sobreactuar para que la gente no se acuerde», dijo en un desayuno de Europa Press en Sevilla.

En el Ejecutivo, en el Congreso y en otros territorios los socialistas también hablan de «sobreactuación» y, de algún modo, la justifican. Creen que Iglesias trata de capitalizar el pacto presupuestario. «Este tipo de acuerdos siempre benefician más al Gobierno; es lógico que él intente apuntarse algo», dice un barón. En el sobreentendido está, incluso, que el protagonismo del secretario general de Podemos forma parte de las «cláusulas no escritas» del acuerdo que suscribió con Sánchez.

Nadie niega que la fotografía en la prisión de Lledoners con el líder de los republicanos «chirríe» al votante «más centrado», pero en términos generales creen que tampoco hará mucho daño o al menos no tanto como para estar preocupados. Su lectura es que el pacto con Podemos ha reportado grandes beneficios al PSOE en términos electorales y que estos no quedarán neutralizados.

«Iglesias trata de vender que nos ha llevado del ronzal y que, de no ser por él, habríamos hecho unos presupuestos muy distintos; en realidad -argumentan- son ellos los que han venido al redil socialdemócrata, no hay medidas de las que planteaban cuando querían asaltar los cielos».

Por un lado, en el PSOE creen que el acuerdo con Iglesias -que contempla la subida a 900 euros del salario mínimo interprofesional o la recuperación de las ayudas a los parados de más de 52 años- les sirve para seguir recuperando voto fugado hacia su izquierda y, por el otro que si se evidencia que ellos no tienen que ver con «shows» como el de la cárcel tendrán hueco en el centro.

Por si acaso, el Ejecutivo ya se encargó de anunciar este miércoles que su prioridad es amarrar el sí del PNV, que ya ha dado a entender su buena disposición a un acuerdo. Es decir, que en este momento procesal no creen que toque llamar aún a la puerta de los independentistas.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos