Las pseudociencias serán expulsadas de los hospitales y las universidades

Los ministros María Luisa Carcedo (izquierda) y Pedro Duque (derecha), durante la presentación del Plan para la Protección de la Salud frente a las pseudoterapias./EFE
Los ministros María Luisa Carcedo (izquierda) y Pedro Duque (derecha), durante la presentación del Plan para la Protección de la Salud frente a las pseudoterapias. / EFE

Los ministros María Luisa Carcedo y Pedro Duque anuncian la prohibición en el ámbito sanitario de toda práctica sin «evidencia científica»

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En los hospitales y las clínicas no se podrá ofrecer 'reiki' ni ninguna terapia alternativa que no esté respaldada por una «evidencia científica» válida para el Gobierno, bajo la amenaza de perder la calificación «sanitaria» en su denominación. «No podrán llamarse 'centros sanitarios'», aseguró la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, durante la presentación del 'Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias'. «La calificación 'sanitaria' sólo se concederá si se reúnen los requisitos de evidencia científica. La regulación afecta a todo el sistema, tanto público como privado». El plan es una prioridad. «Actuamos contra productos que son claramente perjudiciales para la salud, publicitándose bajo el amparo de la falta de información», sostiene Carcedo.

En efecto, uno de los objetivos de la estrategia presentada ayer en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid especifica la intención de «eliminar de los centros sanitarios las pseudoterapias», con la modificación del real decreto que autoriza el funcionamiento de los establecimientos sanitarios. Se busca así una «clarificación» de las terapias no convencionales.

El plan enmendaría un total de cuatro leyes. «Vamos a empezar a trabajar en el real decreto. Cuando tengamos elaborado el plan, ya indicaremos cómo actuar en cada caso», dice la ministra.

Las pseudoterapias, que utilizan «palabras que confunden a la gente al parecer que provienen de la ciencia sin serlo», a juicio del ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, tampoco podrán incluirse en ningún plan de estudios, ni utilizar las áreas universitarias para su promoción.

«En las universidades se pueden estudiar los principios del vudú, pero no se puede decir que cura», afirma Duque. «El método científico diferencia las anécdotas de las evidencias. Una cosa que le funciona al cuñado es anécdota, pero si tiene un ensayo suficientemente representativo proporciona conocimiento».

El Gobierno se propone, según consta en los objetivos del plan, «reforzar los principios del conocimiento y de la evidencia científica» –dos conceptos pilares de la evaluación de una u otra terapia, y que se repiten a lo largo de documento– hasta el punto de recomendar la «verificación de títulos universitarios oficiales de grado y másteres en el ámbito sanitario que aclare las prácticas y métodos que no se consideran con conocimiento y evidencia científica suficiente para ser impartidos». También se propone «no promover títulos propios u oficiales sobre pseudoterapias». Duque, sin embargo, reconoce que tendrá que trabajar con el Consejo de Universidades y otras autoridades. «No está determinado el tipo de acción que tomaremos», dice. «Estamos trabajando en ello».

Médicos a favor

El plan quiere alcanzar a los colegios médicos, «que tienen sus códigos éticos y es lógico que incorporen las líneas rojas que pretendemos delimitar», opina Carcedo; el MIR, para «asegurar que todo el programa de postgrado responde a la evidencia científica», asegura la ministra; y los tipos de terapia que pueden o no incorporarse a un tratamiento. Aunque todavía falta concretar las directrices. «Tengo plena confianza en las personas expertas que elaborarán el plan, y que incorporarán todas las prácticas», matiza.

Ante el anuncio de ambos ministerios, la Organización Médica Colegial (OMC), que se reunirá con Carcedo el próximo lunes, refrendó su posición a favor de estos esfuerzos. «Ante algunas prácticas carentes de cualquier base científica y con riesgo para la salud, los colegios de médicos pueden abrir expediente al facultativo que las realice y se puede proceder a la descolegiación, con independencia de las medidas que tome la justicia», dice Serafín Romero, presidente de la OMC.

«Hay un cambio en el entorno de los colegios de médicos, con supresión de secciones dedicadas a estas materias o cancelaciones de charlas relativas a las pseudociencias y, por este motivo, vemos con agrado que desde el ministerio se ordene este contexto», añade Romero. «La profesión médica está muy comprometida, pese a que algunos facultativos se hayan dedicado a lo que no tienen que hacer».

 

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