El Gobierno garantiza que el referéndum es «una raya roja» que no cruzará

Meritxell Batat, María Jesús Montero e Isabel Celáa./EFE
Meritxell Batat, María Jesús Montero e Isabel Celáa. / EFE

PP y Ciudadanos consideran que el comentario de Iceta es la prueba del acuerdo de Sánchez con Torra para la investidura

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El Gobierno y el PSOE no paran de echar paladas de tierra para sepultar la polémica abierta por el líder del PSC sobre la independencia de Cataluña si la respalda el 65% del electorado. La portavoz gubernamental recurrió al tono solemne y garantizó que el referéndum sobre el derecho de autodeterminación de Cataluña es «una raya roja» que el Gobierno jamás cruzará. Dio igual. Los líderes de PP y Ciudadanos argumentaron que las palabras de Miquel Iceta son la prueba palmaria del acuerdo de Pedro Sánchez con los soberanistas para lograr la investidura.

En la Moncloa y en la calle Ferraz reina la preocupación. Saben que a un mes de las elecciones el comentario del primer secretario del PSC («si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso») daña sus intereses. Una procesión de ministros salió a la palestra para reconducir la situación y aclarar un comentario cristalino. La víspera fueron la vicepresidenta Carmen Calvo y el ministro José Luis Ábalos, y este viernes la portavoz Isabel Celaá y la titular de Política Territorial, Meritxell Batet, se esforzaron en explicar que los socialistas nunca se saldrán del marco estatutario y constitucional, y no habrá consulta soberanista, tenga el apoyo que tenga.

Celaá, además de apuntar que es una línea roja, aseguró que las reflexiones de Iceta no forman parte de ningún acuerdo secreto con las fuerzas soberanistas para asegurar la investidura de Pedro Sánchez tras las elecciones del 28 de abril. En el Gobierno y en el PSOE ven muy remotas las posibilidades de entenderse con Esquerra y JxCat porque sus condiciones para pactar son las mismas que provocaron la ruptura hace un mes. Es decir, la celebración de un referéndum independentista.

Los socialistas, después de enfadarse en privado, señalan en público que el comentario del líder del PSC hay que enmarcarlo en el escenario electoral, pero que en ningún caso supone un giro en sus posiciones de «diálogo con firmeza». En la primera parte del análisis coincidió la exconsejera y candidata de JxCat al Ayuntamiento de Barcelona, Elsa Artadi, que tachó las palabras de Iceta de apelación «al voto útil». De paso, aprovechó el agujero abierto para pedir a los socialistas «que se aclaren», y decidan si quieren formar en España un «gobierno de diálogo, negociación y buscar soluciones» en Cataluña o prefieren seguir la estela «de sus amigos del 155».

En la dirección del PSOE no van a destapar sus cartas postelectorales cuatro semanas antes del 28 de abril. El acuerdo con las fuerzas independentistas, como con Ciudadanos, es uno de los posibles escenarios, «pero no hay nada hablado», afirma un dirigente socialista. Lo que no va a haber es un cambio de estrategia en Cataluña por las necesidades de Sánchez para la investidura, apuntan en La Moncloa y en el PSOE.

La tostada de Iceta

Un discurso que no hizo la menor mella en Pablo Casado y Albert Rivera. El líder del PP está convencido de que el candidato socialista tiene pactado el escenario postelectoral con las fuerzas soberanistas y ello incluye aceptar la autodeterminación de Cataluña. Su análisis es que Sánchez «lo oculta», pero Iceta «se sincera» y así «se descubre la tostada». Casado, en un mitin en Palencia, apuntó que la tercera pata del acuerdo es Pablo Iglesias, y hoy se ha incorporada al anunciar que «incluye en su programa electoral la independencia. Nada que nos sorprenda«, apuntó el candidato popular. La verdad es que el líder de Podemos ha dicho que propondrá una consulta acordada no separatista sobre el encaje de Cataluña en España.

También el candidato de Ciudadanos cree que Sánchez «tiene pactada la continuidad» en la Moncloa con los independentistas. Quim Torra «está encantado de apoyar a Sánchez con el plan Iceta», comentó en un acto de precampaña en Oviedo. Rivera reclamó al PSOE que archive «la inmoral» propuesta del primer secretario del PSC porque solo satisface a los soberanistas y se olvida de que los independentistas son el 2% de la población española y no pueden imponer su agenda política al resto de la sociedad.

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