Golpe judicial al mercadeo neonazi

Simpatizantes neonazis en Estados Unidos. /Reuters
Simpatizantes neonazis en Estados Unidos. / Reuters

Condenan a un año de prisión a cuatro «supremacistas blancos» por exaltar el odio y la violencia a través de la música

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

«Son esclavos de otra tierra, surgen en la oscuridad, desembarcan en las playas, invadiendo nuestra sociedad, se deslizan como serpientes, ocupando nuestro espacio vital, venden veneno en las calles, lo tenemos que evitar... Acabaré con toda la especie, a hierro y fuego». 'Bestias' es uno de los temas del grupo musical neonazi 'Batallón de Castigo', surgido en los años noventa en la prisión de Alcalá-Meco, la ciudad madrileña donde vivían sus componentes. El cerebro de la banda y vocalista es Eduardo Clavero, un tipo que cumplía condena por delitos de homicidio consumado y homicidio en grado de tentativa (sentencia de 1993) y otro delito de lesiones cualificadas (sentencia de 1995) cuando decidió dedicarse a la música.

Tras salir de prisión, Clavero buscó en 2010 'mercenarios musicales' por 200 euros para hacer algunos bolos con 'Batallón de Castigo'. Estuvo en la Sala Heineken de Madrid, en febrero de ese año, y anunció otro concierto en octubre siguiente en Sabadell (Barcelona). El primero fue registrado y publicado en abierto en un canal de YouTube creado un año después. En 2013 dicha plataforma contaba con 395 suscriptores y más de 400.000 reproducciones de los 15 vídeos de cada canción.

No solo del tema 'Bestias', sino de otros llamados 'Mentiras' («Mi mente está vacía, en mis manos el puñal, busco entre tus costillas, un lugar para clavar, entre firme y suave para llegar al corazón...») o 'Democracia' («Sangre y fuego os merecéis, putos demócratas de mierda, os declaramos la guerra, hijos de puta, mientras España empieza a amanecer, hay una patria que salvar...»).

El público durante las canciones y al finalizar las mismas coreaba: «Sieg Heil, Sieg Heil; Arriba España; y ¡Josué, libertad, Josué, libertad!», en referencia al neonazi Josué Estébanez, un soldado que asesinó de una puñalada al joven Carlos Palomino en noviembre de 2007 en el metro de Madrid y que fue condenado a 26 años de prisión.

Tras 'Batallón de Castigo' tocó otro grupo similar, 'Más que palabras', liderado por Alberto Gonzalo de Juan. A este soporte musical se le sumaban dos entidades discográficas, DSO y Soportes Sonoros S. L., dedicadas a la edición y distribución de contenido musical neonazi y que estaban administradas por Pedro Fernández y Eduardo López.

Asimismo, vendían 'merchandising' como camisetas, sudaderas, parches, banderas, insignias, bolsos, carteras o pulseras de contenido racista, xenófobo, antisistema y homófobo. Materiales que tenían el mismo trasfondo: la supremacía de la raza blanca con la finalidad de extender el odio y la violencia. La venta no solo era física -un piso en la calle Mayor de Madrid-, sino a través de tres páginas web: www.falangistas.com, www.44x2.com y www.bicefalia.com. Entre 2007 y 2011 las ganancias sumaron un total de 2,5 millones de euros. Solo 500.000 euros en ventas en la tienda física y casi 650.000, en el extranjero.

Denuncia

Tres días antes del concierto de Sabadell, el 30 de octubre de 2010, Movimiento contra la Intolerancia presentó una denuncia ante la Fiscalía de Barcelona por el bolo organizado por Clavero. El precio de la entrada eran 15 euros y asistieron 200 'cabezas rapadas'. Las diligencias se judicializaron en abril de 2011 y seis años después el Juzgado de Instrucción dos de Sabadell abrió juicio oral a diez acusados por delitos de asociación ilícita, delito continuado cometido contra los Derechos Fundamentales en su modalidad de discriminación al odio y a la violencia, delito continuado de difusión de ideas que pretendan la rehabilitación de regímenes genocidas y tenencia ilícita de armas.

Al presunto cabecilla Eduardo Clavero, líder de Batallón de Castigo, de 47 años, le pedían nueve años de prisión e inhabilitación especial para celebrar conciertos del género RAC por tiempo de 10 años superior al que se imponga. A sus 'mercenarios musicales', Marc Marsellach, Albert Figuerola y Álvaro Sánchez de la Morena, les reclamaban 5 años de prisión; al líder de Más que Palabras, Alberto Gonzalo de Juan, también 5 años, y a los administradores de las discográficas y de las páginas de venta de material neonazi, Pedro Fernández y Eduardo López, 10 años de cárcel.

Las acusaciones solicitaban, además, el cierre del local de venta, la clausura de las distribuidoras y la disolución de los grupos musicales, con anulación del registro de los derecho de autor en la SGAE con los nombres de Caña de España, Desperta Ferro, Akelarre, Una vida diferente y Nueva Era.

El juicio se celebró en octubre pasado y ahora se ha conocido la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona. El tribunal de la Sección Séptima ha rebajado de forma importante las pretensiones de la Fiscalía y Movimiento contra la Intolerancia y ha condenado a un año de prisión y multa de seis meses (1.800 euros) a los dos líderes de los grupos musicales y a los dos administradores de las webs. Del mismo modo, decretó el decomiso y cierre de las citadas páginas desde donde obtenían pingües beneficios con el mercadeo de material neonazi. Y absolvió al resto de acusados de los otros delitos, entre ellos el de organización criminal.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, los magistrados consideran que ha quedado acreditado que las conductas realizadas no entran entran dentro de la libertad de expresión e implican un «menosprecio» a la dignidad de los inmigrantes latinoamericanos o musulmanes, del pueblo judío, así como a aquellas personas de ideología comunista o socialista. Y añaden que la actividad musical y material generaba, además, «una intensidad discriminatorio de odio y violencia con potencial efecto para la paz y la seguridad colectiva».

 

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