La Guardia Civil reconoce por primera vez que usó gas para acceder a los colegios el 1-O

Imágenes de la intervención de la Guardia Civil en Mont-roig del Camp, Tarragona, donde se usó gas irritante para dispersar a la multitud. /YouTube
Imágenes de la intervención de la Guardia Civil en Mont-roig del Camp, Tarragona, donde se usó gas irritante para dispersar a la multitud. / YouTube

Dos agentes admiten que utilizaron sprays de «defensa personal» para abrirse paso hacia las urnas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La Guardia Civil utilizó gas irritante el 1-O en algunos colegios para abrirse paso entre la multitud que rodeaba los centros y llegar a las urnas y el material electoral. En la 28ª sesión del juicio del procés dos agentes reconocieron finalmente que, efectivamente, los funcionarios del instituto armado rociaron a los congregados en un instituto de Tarragona con sprays de «defensa personal».

Que la Guardia Civil había usado algún tipo de sustancia irritante en la jornada del referéndum ilegal había sido denunciado por numerosos colectivos independentistas, que aseguraron que los funcionarios utilizaron «gases lacrimógenos» o «gas pimienta» en varios centros. Las imágenes de, al menos dos colegios, efectivamente parecían dar cierta veracidad a estas acusaciones. Se trata de los incidentes que tuvieron lugar en el colegio Antoni Ballester de la localidad de Mont-roig del Camp, en Tarragona, y el Ayuntamiento de Aiguaviva, en Gerona. En las grabaciones de ambos lugares se aprecia como, efectivamente, la multitud, que se enfrentaba a la Guardia Civil, se dispersa en cuestión de segundos, con evidentes signos de problemas respiratorios.

«Dotación oficial»

Finalmente, dos funcionarios que intervinieron en Mont-roig dieron la explicación de la estampida de los congregados: se usaron sus sprays de «defensa personal». Al menos, en una ocasión, según explicó el primero de los testigos, que insistió en que se trata de unas herramientas que son de «dotación oficial» de las unidades, aunque no explicó que estos sprays son para ser utilizados como defensa en el caso de que los agentes se vean rodeados o atrapados en una emboscada y no para disolver masas de manifestantes.

«Es verdad que se utilizó el spray que nos adjudica la Guardia Civil como dotación. Es decisión propia de cada guardia utilizarlo. El objetivo del spray era evitar males mayores. Era más disuasorio que otra cosa, tiene una distancia de uno o dos metros y tiene como efecto picor de ojos, tos, y en casos muy severos puede provocar vómitos, pero no es habitual», señaló el segundo de los agentes que intervino en Mont-roig.

En este pueblo tarraconense fue donde se produjo una de la imágenes icónicas para el independentismo, con una multitud persiguiendo a una columna de la Guardia Civil hasta fuera del municipio. «Nos estuvieron acosando a una distancia mínima.». «Llegamos a temer sufrir agresiones si le dábamos la espalda. Estaban encolerizados», apuntaron estos funcionarios.