La mesa de diálogo de partidos catalanes acaba sin el menor acercamiento

Quim Torra (d), acompañado por Pere Aragonés (c), antes de entrar en la reunión con los partidos catalanes./Efe
Quim Torra (d), acompañado por Pere Aragonés (c), antes de entrar en la reunión con los partidos catalanes. / Efe

Constatan las grandes diferencias entre el PSC y los soberanistas, que se ennrocan en la vía unilateral, pero se emplazan a nuevas citas

CRISTIAN REINOBarcelona

La mesa del diálogo entre los grupos parlamentarios catalanes, convocada por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, «con la voluntad de facilitar el diálogo para el logro de acuerdos sobre los grandes temas de país», resultó ser lo más parecido a un fracaso. El único éxito es que no hubo portazos. «Al menos nos hemos reunido», fue el resumen que hizo la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi al término del encuentro.

Fuentes de los grupos que asistieron a la cita apuntaron al inicio que el objetivo era al menos cerrar una segunda cita. Y poco más deparó la reunión celebrada en el Palau de la Generalitat. «Hay voluntad de dar continuidad al espacio de diálogo», dijo Artadi, que habló de «consenso de mínimos» sobre la necesidad de dialogar y de buscar una «solución política». También coincidieron en que las diferencias son muy grandes entre unos y otros y que el acuerdo por tanto está «muy lejos». El laberinto catalán sigue sin una salida clara.

Las ausencias fueron también las protagonistas del encuentro. De los siete partidos que tienen representación en la Cámara catalana, solo cuatro de ellos -JxCat, ERC, PSC y Catalunya en Comú- acudieron a la cita. Ni Ciudadanos ni el PP ni la CUP acudieron al encuentro.

El acuerdo está lejos, según señalaron los socialistas, porque los independentistas se niegan a renunciar a la vía unilateral, con la que celebraron el 1-O, declararon la independencia y amenazan con volver a activar, tras las sentencias del juicio del 1-O.

Torra ha lanzado dos mensajes en este sentido esta semana. Por un lado, desdeñó el emplazamiento que el lehendakari Íñigo Urkullu le hizo para llegar a un acuerdo con Sánchez y buscar «un cauce de solución política» con el Estado. Y este viernes, en la reunión junto a los grupos políticos evitó aparcar la vía unilateral. Se lo pidió Miquel Iceta, días después de la llamada a la moderación de Urkullu, y Torra, junto con los grupos que le dan apoyo (JxCat y ERC), no aparcó el camino de la ruptura por las bravas.

Así, cada uno de los intervinientes a la cumbre insistió en defender su posición de salida y en no moverse ni un milímetro en la solución que a su juicio debe adoptar Cataluña para salir del atolladero. Derecho de autodeterminación y república es la propuesta por parte de los grupos secesionistas, ley de claridad para la celebración de un referéndum pactado con el Estado por lo que respecta a Catalunya en Comú y reforma constitucional y del Estatuto por parte del PSC. Los socialistas dejaron claro que en ningún caso aceptarán un referéndum sobre la independencia.

JxCat reprochó al PSC que no se comprometiese a no volver a aplicar el 155. Y los neoconvergentes propusieron que la próxima reunión se pueda celebrar en Lledoners, en la prisión donde están encarcelados los líderes del 'procés'.

Vaso medio lleno

Sobre las presencias y las ausencias, en estos casos suele servir la teoría del vaso medio lleno o medio vacío. Vacío, porque apenas hay puntos en común entre JxCat, ERC, Catalunya en Comú y PSC, y porque las ausencias de Ciudadanos, PP y la CUP dejaron la cumbre muy descafeinada.

Pero también está la otra cara de la moneda para los optimistas porque por primera vez los independentistas se sentaron a dialogar en la misma mesa con grupos no soberanistas, como en este caso es el PSC. En la cumbre estaban representados 91 diputados (sobre 135), lo que significa más de dos tercios de los escaños del Parlamento, la cifra requerida para hacer cambios de calado, como la reforma de un estatuto o aprobar una ley electoral.

Entre los ausentes, Ciudadanos, primera fuerza en Cataluña, cargó contra el formato del encuentro porque a su juicio «vacía de contenido» el Parlament y sustituye la Cámara catalana por «chiringuitos». Al mismo tiempo, cargó contra el PSC por «blanquear» a Torra. La CUP rechazó su asistencia al considerar que la reunión no se sale del ámbito autonomista. El PP, mientras, no reconoce a Torra como interlocutor.

La reunión llegó cuatro meses después de que la Cámara catalana aprobara una resolución, impulsada por el PSC, que instaba al Gobierno catalán, a abordar los «grandes temas de país y restablecer los consensos básicos, hoy maltrechos».

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