EE UU lanza la caza del hijo de Bin Laden

Fotografía distribuida del hijo de Bin Laden. / Reuters

Hamza es hijo de Osama y Khairiah Sabar, su tercera mujer

MIKEL AYESTARANCorresponsal en Jerusalén (Israel)

Un millón de dólares (880.000 euros) es la recompensa que ofrece Estados Unidos «a quién proporcione información que conduzca a la identificación o localización -en cualquier país- de un líder clave de Al-Qaida (AQ): Hamza bin Laden», anunció el secretario adjunto para Seguridad Diplomática, Michael Evanoff. En estos días en los que las fuerzas kurdas, con apoyo estadounidense, combaten para acabar con el último reducto del grupo yihadista Estado Islámico (EI), Washington quiere adelantarse al posible resurgimiento de Al-Qaida y apunta al hijo de Osama como nuevo cerebro y líder carismático con capacidad de atraer a yihadistas a nivel global.

«La atención del mundo ha estado centrada en la amenaza del EI, mientras AQ permanecía relativamente tranquila, pero eso era una pausa estratégica, no una rendición», advirtió Evanoff antes de lanzar un mensaje directo a Bin Laden: «Es un aviso, te estamos buscando».

Pese a este papel de nuevo líder de la organización que le otorgan, la recompensa está muy alejada de los 25 millones de dólares (22 millones de euros) que Washington ofrece por Abu Baker al-Bagdadi, máximo responsable del EI que permanece en paradero desconocido, o los 10 millones de dólares (8,7 millones de euros) con los que en su momento aspiró a conseguir la cabeza del mulá Omar, líder de los talibanes.

Nacido en 1989 en Arabia Saudí, Hamza es hijo de Osama y Khairiah Sabar, su tercera mujer, una profesora saudí de psicología infantil que se ganó el estatus de «favorita» del antiguo líder de AQ por su amor a la yihad. En septiembre de 2017 fue el encargado de dirigir un mensaje de audio en el que, con motivo del aniversario del ataque contra el World Trade Center de Nueva York, pidió a sus «hermanos musulmanes desde Indonesia hasta el Magreb que se unan a la yihad con el fin de detener la agresión de los cruzados y los rafida (término despectivo para referirse a los chiíes). Los yihadistas necesitan la ayuda de todos los musulmanes para continuar».

Una señal de que Hamza aspiraba a ocupar el vacío dejado por su padre en la organización terrorista y que confirmó con otro mensaje posterior en el que llamó a la «rebelión contra Estados Unidos y sus agentes». Pero hasta el momento no está claro su papel dentro del organigrama de AQ y los servicios de Inteligencia le sitúan en algún lugar de la porosa frontera entre Afganistán y Pakistán. Estas mismas fuentes le asignan la dirección del grupo Ansar al-Furqan, encargado de atraer a Siria a los combatientes más adoctrinados de la organización.

La recompensa de Estados Unidos se conoció el mismo día que el comité de sanciones de la ONU contra el EI y AQ añadió el nombre de Hamza bin Laden a la lista de personas con haberes internacionales congelados y prohibición de viajar. El Ministerio de Interior de Arabia Saudí, por su parte, anunció que le retiraba la nacionalidad. «Nada para dar notoriedad a un terrorista como que Estados Unidos ofrezca una recompensa por información sobre su paradero», escribió en su cuenta de Twitter Sergio Altuna, investigador asociado en el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano y autor de un perfil sobre el nuevo Bin Laden en el que recuerda que «pese a su linaje, su formación o su matrimonio con la hija de Abu Muhammad al-Masri, miembro del consejo consultivo, Hamza continúa siendo una incógnita».