Las listas electorales de Sánchez chocan con la resistencia de los militantes

Susana Díaz y José Luis Ábalos./EFE
Susana Díaz y José Luis Ábalos. / EFE

Díaz mantiene el pulso en Andalucía y pide que las candidaturas tengan en cuenta el «talento» del partido

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

 Pedro Sánchez ofreció a su Consejo de Ministros y a los integrantes de la dirección del PSOE ir en las listas para el 28 de abril. Casi todos levantaron la mano y ahora el problema es encontrar acomodo a tanta gente sin levantar ampollas en la militancia. El líder socialista nada más ganar las primarias a Susana Díaz en mayo de 2017 envió una carta a los afiliados en la que decía: «Empezamos una nueva e ilusionante etapa en la que los militantes vais a tener -ya estáis teniendo- un protagonismo destacado». Pero esa misma militancia amenaza con complicar sus planes electorales.

La situación más tensa se vive en Andalucía, pero la sangre no va a llegar al río, según se encargaron de afirmar este jueves el ministro y secretario de Organización, José Luis Ábalos, y la expresidenta autonómica Susana Díaz. La líder del PSOE andaluz «está convencida» de que los cuatro ministros que Sánchez quería colocar al frente de las listas en esa comunidad ocuparán los lugares previstos. Pero el toque de atención ya está dado porque en las votaciones de las asambleas locales de los últimos días sus nombres fueron relegados a puestos irrelevantes.

Ábalos anunció que la comisión federal de listas, que él preside, va a «revisar» las propuestas de los militantes si es que no lo hacen antes los comités provinciales correspondientes. El objetivo es llegar con un panorama pacificado a la reunión del Comité Federal del 17 de marzo que dará luz verde a las candidaturas para las elecciones del 28 de abril. Se actuará con «oportunidad, idoneidad y justeza», avisó el número tres del partido y hombre de confianza de Sánchez.

Susana Díaz solo pide una cosa que «el acuerdo» que se alcance «refleje el talento enorme» que tiene el socialismo andaluz. En román paladino, que las listas combinen los nombres que quiere el aparato de la calle Ferraz de Madrid con los que propone el PSOE de Andalucía.

Pero no va a ser fácil porque, por ejemplo, los ministros de Agricultura, Luis Planas, y de Cultura, José Guirao, que pretenden encabezar las listas de Córdoba y Almería ni han sido tenidos en cuenta en las asambleas locales. La titular de Hacienda, María Jesús Montero, quedó en décima posición en Sevilla. El de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sufrió el castigo inicial de los militantes de Cádiz, y apenas obtuvo 500 papeletas por 1.200 del más votado. Ábalos y Díaz coincidieron en que, pese a los obstáculos, los cuatro serán los números uno de las listas en esas circunscripciones. «No habrá que recolocar» a los ministros, aseguró el secretario de Organizació. Pero es una evidencia que los ministros no han sido recibidos con alfombra roja.

Revueltas locales

Si en Andalucía la situación es delicada, no lo es menos en otros territorios porque tampoco coinciden las opiniones de los militantes con los designios de Sánchez y la dirección federal. Los planes de Ferraz para la ministra de Industria, Reyes Maroto, eran que encabezará la lista por Valladolid, pero no va a ser así y tendrá que encontrar un hueco en la de Madrid. Los socialistas vallisoletanos se revolvieron contra la decisión y se impusieron.

Tampoco lo tiene fácil la titular de Trabajo, Magdalena Valerio, para ser la número uno por Guadalajara. El más votado por las bases es el secretario provincial, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, quiere que se respete la voluntad de los militantes. Margarita Robles iba a ir de número uno por León, su ciudad natal, pero la dirección provincial vetó a la ministra de Defensa y se plantó porque su apuesta es por el joven líder local, Javier Alfonso Cendón. Robles ha hallado hueco en la lista por Ávila.

La dirección federal del PSOE aprovechó la crisis que vive el partido en Alicante para situar al frente de la candidatura al astronauta Pedro Duque, que en un principio había mostrado escaso interés en continuar la carrera política porque la que ha vivido ha sido una «experiencia complicada y traumática». Duque, aunque madrileño, tiene relación estrecha con Alicante ya que posee una vivienda en Jávea, aquella que adquirió con una sociedad instrumental.

Mucho menos problemáticas han sido las colocaciones de Meritxell Batet al frente de Barcelona y de Isabel Celaá en Álava. El PSC y el PSE suelen ser disciplinados receptores de las decisiones de Pedro Sánchez.

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