PP y Ciudadanos cierran un acuerdo de gobierno en Castilla y León

PP y Ciudadanos cierran un acuerdo de gobierno en Castilla y León

Los populares presidirán la Junta y el partido de Rivera obtendrá las alcaldías de Burgos y Palencia

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

El PP encarrila poco a poco sus pactos. La formación de Pablo Casado está a un paso de retener el Gobierno de Castilla y León y el de Murcia. Tras semanas de tiras y aflojas, los populares alcanzaron a última hora de ayer un principio de acuerdo con Ciudadanos para que Alfonso Fernández Mañueco sea el próximo presidente de la Junta. Como contrapartida, los liberales obtendrán la alcaldía en algunas de las principales capitales de provincia, como Burgos y Palencia, y la presidencia en las diputaciones de Segovia y Burgos, aunque las dos formaciones no han querido dar detalles del asunto.

La alianza cierra la puerta a un eventual pacto con el PSOE en una de las regiones en las que parecía más cercano, por la independencia del barón regional de Ciudadanos, Francisco Igea, respecto a la dirección nacional del partido. El exdiputado dio un paso al frente las pasadas primarias después de que la cúpula apostase por la exdirigente del PP, Silvia Clemente, una figura que, en su opinion, no encarnaba la regeneración de la que Ciudadanos ha hecho bandera desde su nacimiento en 2005.

El 26-M, los socialistas, con Luis Tudanca al frente, ganaron las elecciones en Castilla y León por primera vez en 32 años. Obtuvieron 35 escaños, cerca de la mayoría absoluta –marcada en 41– pero sin más socios posibles que Ciudadanos, que con sus trece asientos en el Parlamento regional se hizo con la llave del gobierno. Y aunque Tudanca, un reconocido 'sanchista', ha intentado cortejar a Igea todo este tiempo, el rumbo de las negociaciones se han marcado desde Madrid. La dirección de Ciudadanos definió al PP como socio preferente en todos los territorios, y solo admitió abrirse a pactos de forma excepcional con el PSOE allí donde no fueran posibles los acuerdos con los populares.

Para amarrar su respaldo, los de Albert Rivera pusieron como condición que los conservadores aceptasen la limitación de mandatos a ocho años para todos los miembros de la Junta de Castilla y León. También han puesto sobre la mesa que Mañueco dimita si finalmemente es investigado en la causa que ha abierto un juzgado de Salamanca por presunta financiación ilegal del PP en esa comunidad.

Murcia y Madrid

En Murcia, el pacto entre el PP y Ciudadanos está también a punto de cerrarse. Apenas 24 horas después de que el partido de Rivera se hiciese con la Presidencia de la Asamblea regional, fuentes de la formación liberal confirman que en esta autonomía las negociaciones están también «muy adelantadas». De ser así, los populares podrían retener uno de sus bastiones tradicionales, en los que llevan 24 años consecutivos gobernando.

En Madrid, otro de sus feudos, el PP confía en desencallar las negociaciones con los liberales para recuperar el Ayuntamiento y mantener el Ejecutivo regional, aunque sea con bipartitos o repitiendo la fórmula andaluza, lo que permitiría a Casado recobrar parte del pulso que los populares perdieron en las generales, donde se dejaron 71 escaños.

Pero a 48 horas para la constitución de la nueva corporación municipal no hay acuerdo aún para desalojar a Manuela Carmena del Palacio de Cibeles. El proceso está enquistado por el empecinamiento de Ciudadanos en convertir en alcaldesa a Begoña Villacís y por negarse a negociar con Vox, socio de baile necesario. En cualquier caso, el PP no renunciará a encabezar el Gobierno municipal y así se lo trasladarán a los liberales en su reunión de este jueves.