Malestar en la dirección de Esquerra por las salidas de tono de Rufián

Joan Ribó y Gabriel Rufián, este jueves en el Congreso de los Diputados./EFE
Joan Ribó y Gabriel Rufián, este jueves en el Congreso de los Diputados. / EFE

Los duros enfrentamientos del diputado republicano dificultan los puentes con los socialistas

CRISTIAN REINOBarcelona

En la dirección de Esquerra no están cómodos con las últimas actuaciones de Gabriel Rufián en el Congreso. Fuentes de la cúpula republicana mostraron este jueves su malestar en los pasillos de la Cámara catalana con las salidas de tono del diputado republicano, convertido en el centro de atención en el Congreso por su locuacidad y sus excesiva gestualidad. Difícilmente saldrá en público un dirigente de ERC criticando a su compañero, pero en privado admiten que no han gustado nada las últimas actuaciones de su jefe de filas en Madrid.

Y es que, su estrategia radical y de alboroto choca con los intereses de Esquerra, que en estos momentos busca tender puentes con el Gobierno y con los socialistas, aunque los republicanos insisten en no apoyar los Presupuestos generales del Estado y mantienen un tono muy elevado contra el Gobierno, por su negativa a permitir un referéndum y su rechazo a instar a la Fiscalía a que retire las acusaciones de rebelión contra los líderes del 'procés'.

El día antes de que Rufián elevara la tensión de la Cámara baja hasta su nivel máximo y fuera expulsado tras su enfrentamiento con el ministro Josep Borrell, Joan Tardà tendió, a su manera, la mano al Gobierno central. «Si creen que es tan, tan beneficioso para la ciudadanía la aprobación de los Presupuestos, lo tienen muy fácil: que llamen al señor Iceta y que diga que va a colaborar con el Gobierno de Cataluña», afirmó en declaraciones en el Congreso.

Tardà acostumbra a ser contundente en sus intervenciones, pero no es el estilo de Rufián. ERC es duro en sus discursos, pero sin romper con los socialistas, mientras en Barcelona trata de presentarse como un partido fiable de gestión, de gobierno, con el que se puede contar para la recuperación del diálogo, en contraposición con la línea rupturista de Puigdemont. La imagen y las formas de Rufián contrastan con las de Pere Aragonès, vicepresidente de la Generalitat y hombre fuerte de ERC, junto a Oriol Junqueras, encarcelado en Lledoners.

Sin embargo, las actuaciones de Rufián dificultan cada vez más las relaciones entre los republicanos y el Gobierno. Pedro Sánchez evitó el miércoles romper relaciones con ERC, lo que dio vía libre a PP y Cs a cargar con todo y a insistir en que el Gobierno está entregado a los independentistas. «Escupen a España», afirmó Albert Rivera.

Vuelta a la carga

El estilo de Rufián empieza a no gustar en la cúpula republicana, pero ni el controvertido diputado en Madrid ni Jordi Salvador, presunto autor de un escupitajo que nadie ha visto y que ninguna cámara ha recogido, insistieron ayer en el tono bronco y en las críticas airadas contra el ministro de Exteriores. Rufián insistió en llamar mentiroso a Borrell y en definirle como «un 'hooligan' de Sociedad Civil Catalana». «Hay 155 cámaras en el Congreso y en ninguna se vio (el escupitajo)», dijo. El portavoz adjunto de ERC en el Congreso afirmó que frente a las imputaciones de «golpistas», Esquerra tiene dos opciones: «Quieren que miremos al techo y nos dejemos hacer pero vamos a plantar cara», advirtió. Rufián no pidió disculpas por sus intervenciones en la tribuna del Congreso y reclamó la además la dimisión del titular de Exteriores

Jordi Salvador, mientras, negó categóricamente que escupiera a Borrell mientras pasaba a su lado junto a la bancada azul del Gobierno. «En ningún momento hice absolutamente nada», afirmó. Y fue más allá y aseguró haber recibido «mensajes de WhatsApp de compañeros socialistas» sentados «en las primeras filas del hemiciclo» en los que admiten que no había habido tal escupitajo.

 

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