Margallo alerta de que una «guerra de las Dos Rosas» acabará por romper el partido

La exvicepresidenta del Gobierno y candidata a liderar el PP, Soraya Sáenz de Santamaría (d), conversa con el también candidato a liderar el PP, eL exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno José Manuel García-Margallo (c), y la exministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez (i), a su salida del pleno del Congreso celebrada en Madrid. /Fernando Villar (Efe)
La exvicepresidenta del Gobierno y candidata a liderar el PP, Soraya Sáenz de Santamaría (d), conversa con el también candidato a liderar el PP, eL exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno José Manuel García-Margallo (c), y la exministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez (i), a su salida del pleno del Congreso celebrada en Madrid. / Fernando Villar (Efe)

El exministro dice tener 500 avales, algunos firmados por excompañeros en el Gobierno

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo se remontó al siglo XV y a la guerra dinástica de «las Dos Rosas» en Inglaterra para alertar de los riesgos de fractura en el PP si las primarias se limitan a una pugna entre Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal, a las que en ningún momento citó por sus nombres.

No sólo recurrió a la contienda entre la Casa de York y la de Lancaster, también echó mano de la pugna entre «los Montesco y los Capuleto» detallada en la tragedia de Romeo y Julieta escrita por William Shakespeare y que acaba con la muerte de los dos protagonistas. Si se siguen esos ejemplo, alertó Margallo, hay riesgo de «fragmentación» del PP tras el congreso del 20 y 21 de julio.

El exjefe de la diplomacia acudió ayer a la sede nacional del PP a entregar sus avales para las primarias y depositó medio millar de firmas de militantes, entre los que se cuentan, según dijo, exministros, y no uno o dos, sino «un grupo relativamente numeroso, bastante inteligente y reformista». Tampoco reveló sus nombres y dejó que sean ellos si quieren los que hagan público su respaldo.

Margallo llegó a la sede del partido con tres libros de su autoría en los que dijo que se recogía su programa «reformista» para liderar el PP. Uno de los volúmenes versaba sobre la reforma de la Constitución que propugna desde hace años sin que Mariano Rajoy le atendiera.

Negó que vaya a fusionarse con otra candidatura porque cree en sus posibilidades de ganar, aunque si no pasa la primera vuelta de la votación de los militantes el 5 de julio examinará las propuestas de los dos candidatos que pasen el corte para ver cuál se acerca más a sus planteamientos. De todas maneras, insistió en que tiene esperanza de llegar a la segunda votación de los compromisarios del congreso si la militancia se moviliza, algo que consideró imprescindible porque el PP «está en peligro».

Rechazó asimismo que se haya presentado por no tener otra cosa que hacer. «Mi afán de notoriedad a estas alturas de la película es ninguno». El exministro ha dicho varias veces que concurría a las primarias para cerrar el paso a Sáenz de Santamaría, con la que mantiene un viejo enfrentamiento y a la que achaca su salida del Gobierno hace dos años.

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