La terna a suceder a Rajoy exhibe músculo en una batalla que divide al PP

Soraya Sáenz de Santamaría./Efe
Soraya Sáenz de Santamaría. / Efe

Casado recoge 5.000 avales, Santamaría se rodea de exministros y Cospedal acude a Génova arropada por afiliados de base

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Los tres aspirantes con opciones reales de suceder a Mariano Rajoy comenzaron hoy a mostrar sus cartas. María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado formalizaron sus candidaturas en la sede nacional del PP y dejaron entrever la red de apoyos que les sostiene en esta fase del proceso. La primera conclusión es que en el partido no hay territorios entregados íntegramente a ninguno de los aspirantes. Esta circunstancia, la misma que hace temer que el partido se divida, obligará ahora a quienes pugnan por el liderazgo a tocar la puerta de cada agrupación en busca del último afiliado.

Los tres trataron de ofrecer hoy la imagen que mejor transmite sus fortalezas y disimula sus debilidades. Pablo Casado acudió al registro del PP rodeado de una nueva generación de cargos que pide paso en el partido y que aspira a recuperar el voto joven del centroderecha. La suya es una corriente que ha logrado de momento «más de 5.000» avales. Las firmas, requisito para oficializar la candidatura, las llevaba bajo el brazo Javier Maroto, el vicesecretario de Política Sectorial, apoyo del portavoz desde que ambos accedieron a la cúpula de la formación en 2015.

En el equipo de Casado trabajan, además, jóvenes diputados, como Teodoro García Egea o Belén Hoyo, y otros parlamentarios con más experiencia, como José Ignacio Echániz, que fue consejero de Sanidad en el Gobierno de Castilla-La Mancha presidido por Cospedal, o el exdirector de la Policía, Ignacio Cosidó. Y juntos, o eso cree el aspirante, conforman la «única» candidatura que garantiza que «el PP no se rompe».

Se trata de una alusión velada a la polarización que generan Cospedal y Sáenz de Santamaría en el partido. Una forma de ejercer de tercera vía. Fuentes populares interpretan que Casado es consciente de que una de sus bazas es no «estar enfrentado con nadie». Y, por los mensajes conciliadores que intercambian en público las otras dos candidatas, es evidente que ellas también saben lo que resta en apoyos una guerra abierta.

«Estoy convencida de que después del congreso lo que tenemos que hacer es sumar para ganar -proclamó hoy Cospedal-. De eso me voy a ocupar». También la exvicepresidenta del Gobierno intentó ahuyentar los fantasmas de confrontación y se mostró dispuesta a hablar «antes durante y después». Sus armas en estas elecciones internas, en todo caso, son bien distintas.

Fichajes y aparato

Sáenz de Santamaría, volcada en los últimos seis años y medio en sus responsabilidades en la Moncloa y sin haber cultivado el partido, ha tirado de fichajes para lanzar su candidatura. Llegó a la sede de la calle Génova arropada por sus afines. Entre ellos, el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, la exministra de Empleo, Fátima Báñez, y el exjefe de Gabinete de Mariano Rajoy, José Luis Ayllón. Ya se habían posicionado en su órbita el extitular de Fomento, Íñigo de la Serna, el de Industria, Álvaro Nadal, y el exportavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo.

Su equipo fue el único de los tres principales que no aportó, en todo caso, cifras. Aseguraron no querer entrar en una «guerra de avales» y se limitaron a responder que la exvicepresidenta había logrado bastantes más de los cien mínimos requeridos. Más precisión aportó el entorno de Cospedal. Fue ella quien entró en la sede con sus 3.336 firmas y acompañada por afiliados de base. Señalan sus afines que no tiene ninguna necesidad de «sacar a relucir a los exministros» que le respaldan. Como secretaria general, insisten, tiene conexiones en todas las organizaciones territoriales.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ya mostró hoy su preferencia por ella. Es conocido que el exministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, es uno de sus principales colaboradores, como la extitular de Sanidad, Dolors Montserrat, nombrada ahora portavoz de la candidatura de Cospedal, y reveló que el sábado la secretaria general estará en Barcelona para protagonizar su primer acto de campaña.

Los tres candidatos están preparados para recorrer todas las comunidades. Incluso las «ciudades autónomas», añaden en el entorno de Cospedal. Pretenden, primero, movilizar a los afiliados, que tienen hasta el lunes para inscribirse en el censo y poder votar el 5 de julio. Y, después, ganarse a los delegados que se pronunciarán en el congreso. Por ahora, la cautela impera en las organizaciones territoriales, que se resisten a tomar partido cuando hay hasta siete aspirantes sobre la mesa y cuando desconocen cómo se comportará la militancia.

El último de los candidatos en dar el paso fue Elio Cabanes, concejal valenciano de Font de la Figuera. Tanto José Manuel García-Margallo, como José Ramón García-Hernández y José Luis Bayo ya habían anunciado su intención de postularse.

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