Torra, a los CDR: «No estamos en dos lugares diferentes»

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / Efe

Los CDR reprochan al presidente de la Generalitat que haya retirado los lazos

CRISTIAN REINO

El presidente de la Generalitat se ha dejado unos cuantos pelos en la gatera en la polémica de los lazos amarillos. No solo deberá afrontar una querella criminal por desobediencia que puede acabar costándole el puesto (aunque para cuando le llegue la eventual inhabilitación es posible que ya no sea presidente), sino que además se ha enfrentado a diferentes sectores del independentismo.

En el seno del Gobierno catalán, sobre todo entre los consejeros de Esquerra, le pidieron que no llegara hasta el final, porque no tenía nada que ganar y mucho que perder. Los republicanos consideraban la de los lazos una batalla estéril. Mucho gesto pero nada más, con la circunstancia agravante de estar haciéndole el juego a Ciudadanos. Algunos sectores del secesionismo han aplaudido su audacia. Pero otros le han echado en cara que al final se haya plegado a la orden de la Junta Electoral de retirar las pancartas de la sede del Palau de la Generalitat, aunque al final se sacara un as de manga y colocara un nuevo cartel, que aún luce en la plaza Sant Jaume, a favor de la libertad de expresión y de opinión. Tampoco le perdonan que los Mossos irrumpieran el viernes por la tarde/noche en escuelas de Cataluña para comprobar si se había cumplido la instrucción de retirar toda la simbología que tuviera alguna relación con la reivindicación sobre los presos.

Torra se enfrentó cara a cara con un grupo de los comités de defensa de la república (CDR) en un acto de precampaña de JxCat en Sabadell (Barcelona). Los CDR, a los que Torra en su día pidió que apretaran, lo que en el aniversario del 1-O acabó con un grupo de secesionistas intentando entrar a la fuerza en el Parlament, le recriminaron el papel de los Mossos al presentarse en los centros educativos para retirar lazos y le criticaron que se haya arrugado ante la orden de la junta electoral, aunque técnicamente habría desobedecido, presuntamente, durante dos días.

«Estamos luchando por la República y vemos que vais en dirección contraria», le espetaron los CDR, de los que el presidente de la Generalitat se confesó «amigo» al inicio de la legislatura (dijo que miembros de sus familia pertenecen a este colectivo). Los activistas del secesionismo radical le dieron donde más le duele al jefe del Ejecutivo catalán. Se le puede llamar de todo, menos traidor a la causa de la independencia, a quien prometió el cargo de la presidencia de la Generalitat comprometiéndose a hacer efectiva la República en la presente legislatura. Apostó por poner el listón muy alto, en vez de tratar de decir las cosas tal y como están, lo que le ha llevado a enemistarse con los suyos. Torra, en el toma y daca con los CDR, tuvo que defender la actuación de los Mossos, pues actúan como policía judicial española.

El presidente de la Generalitat se niega a reconocer que en la polémica de los lazos se ha bajado los pantalones. El argumento que les dio a los activistas de los comités de defensa de la república es que ya tiene una querella en marcha. Los CDR y el Govern no están «en dos lugares diferentes», compartimos el objetivo, les dijo. «Vosotros retiráis lazos y el consejero Buch (Interior) nos reprime», le replicaron. «Yo soy el pueblo, no me puedes decir que no soy el pueblo porque estoy aquí», afirmó ante una treintena de personas, con quien departió durante 10 minutos tras el mitin de JxCat. Torra y el independentismo radical comparten objetivo, pero tienen estrategias muy distintas.

Los CDR, de hecho, se lo dejaron muy claro: o proclama la república o debe dimitir. Aquellos a los que pedía que apretaran, hacen ahora lo propio pero en sentido inverso. «Pido confianza y esperanza», afirmó el jefe del Ejecutivo catalán. Su intención es aprovechar la sentencia del juicio contra los líderes del 'procés', si es dura contra los acusados, para regresar a octubre de 2017. Pero entre la parroquia secesionista cada vez son menos los que creen que llegará hasta el final, más aún tras escuchar a los líderes del 'procés' en el juicio. A pesar de que repite casi a diario que está dispuesto a asumir todas las consecuencias.

Torra ha perdido el crédito entre los más radicales. También de la ANC, que ya hace meses que se ha distanciado del presidente de la Generalitat. La entidad soberanista, según 'El Periódico de Cataluña', aprobará en breve una nueva hoja de ruta, que pedirá a los dirigentes secesionistas que vuelvan a activar la vía unilateral si los partidos independentistas obtienen más del 50% de los votos en las próximas elecciones catalanas, previstas, según apuntan fuentes de Esquerra, como respuesta a la sentencia del juicio del Supremo.

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