El PP pide al Congreso que revise los currículos de los 350 diputados

Maroto, tras el último Comité de Dirección del PP./EFE
Maroto, tras el último Comité de Dirección del PP. / EFE

Maillo niega que tenga discrepancias con Cospedal por la estrategia del partido sobre el máster de Cifuentes

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Hasta ahora, al inicio de cada legislatura los diputados del Congreso entregaban un currículo de su puño y letra, y la Cámara reproducía los méritos académicos de cada parlamentario en su página web. Sin comprobaciones y sin exigir certificaciones. Pero semejante dejadez en los controles va a desaparecer si la comisión del Estatuto del Diputado atiende la petición formulada por el PP para que revise uno a uno los currículos de los 350 diputadios a fin de comprobar la veracidad de los datos que figuran en ellos.

Este súbito interés de los populares por la sinceridad de sus señorías, no compartido en todos sus términos por el PSOE, Podemos y Ciudadanos, es consecuencia de la crisis abierta en su partido por el presunto máster falso de Cristina Cifuentes. El vicesecretario de Política Social del PP, Javier Maroto, denunció este miércoles que es «una tomadura de pelo de primera división» ser estrictos con unos, como la presidenta de la Comunidad Madrid, mientras el resto de dirigentes políticos «se va de rositas». «¿Qué pasa -preguntó Maroto- que esto de los currículos es muy malo cuando lo hace el PP y cuándo lo hacen los demás no?». «El rasero -prosiguió- tiene que ser igual para todo el mundo». El dirigente popular admitió que una revisión de los currículos puede ser demoledora para la imagen de muchos parlamentarios, y no descartó que las falsedades aparezcan también en diputados de su partido. «De todo hay en la viña del señor», se resignó.

A la encargada de las actas en la URJC le robaron el portátil

El mismo día que el 'eldiario.es' destapó el máster fraudulento de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, la secretaria general de la Universidad Rey Juan Carlos denunció el robo de su portátil. Según declaró Pilar Charro ante los servicios de seguridad del campus ese 21 de marzo a primera hora de la mañana el ordenador le habría sido sustraído de su despacho el día anterior.

Charro es la encargada de redactar y custodiar las actas de los órganos colegiados de la universidad pública madrileña. Precisamente una de las polémicas generadas por este caso es el acta del trabajo final de máster de Cifuentes en la que aparecen las firmas de tres docentes que posteriormente fueron rechazadas por falsas.

El revuelo organizado alrededor del máster de Cifuentes ha movido a diputados a revisar sus currículos sin necesidad de que lo fiscalice el Congreso. La propia presidenta de la Cámara, Ana Pastor, ha hecho desaparecer de su ficha parlamentaria un MBA (Master in Business Administration). Fue por sintetizar, afirman fuentes cercanas a la presidenta. El diputado del PP y secretario de la Seguridad Social, Tomás Burgos, borró las referencias de que cursó estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid, y compañeros de su bancada hicieron lo propio con algunos másteres y diplomaturas. En el resto de grupos no ha habido retoques, aunque Maroto insistió en subrayar los casos del diputado de Ciudadanos Toni Cantó, que se presenta como pedagogo cuando es profesor de teatro, y el del secretario del grupo parlamentario naranja, Miguel Gutiérrez, que dijo ser doctor en Ingeniería cuando no lo era.

Tapar cosas

La polémica sobre Cifuentes tiene además un campo de batalla interno en el PP, donde conviven dos sensibilidades; la de la secretaria general, Dolores de Cospedal, defensora a ultranza de la presidenta, y la del coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, para el que el partido está por encima de las personas. El número tres del partido negó, sin embargo, que existan discrepancias. «Para nada», apostilló.

Maillo admitió además que desconoce cuál será el desenlace de la crisis. «Puede pasar cualquier cosa», desde la dimisión de la presidenta a que Ciudadanos se desdiga y no apoye la moción de censura del PSOE». «Este partido -añadió en una entrevista en Cuatro- lo vamos a jugar hasta el final».

El que no ceja en el empeño de que Cifuentes se vaya es Albert Rivera. El líder de Ciudadanos introdujo este miércoles otra variable en la polémica y apuntó que si Mariano Rajoy no aparta a la presidenta madrileña habrá que pensar que pretende «tapar» algo relacionado con los de corrupción en Madrid. «¿No será -inquirió- que Cifuentes le ha dicho a Rajoy: sé muchas cosas, no me muevas la silla?».

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