El PP asume que sólo un 7,6% de sus afiliados elegirá al sucesor de Rajoy

Los candidatos Casado y García-Hernández piden ampliar el plazo para movilizar a la militancia y evitar el «ridículo»

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Que la cifra no sorprendiera, no la hizo ayer más digerible. El PP se topó con que sólo 66.384 afiliados se han inscrito para elegir al sucesor de Mariano Rajoy al frente del partido. Apenas representan un 7,6% del total de militantes que a 6 de junio figuraban en el censo. Y distan mucho de los 869.535 seguidores que históricamente han servido a la formación conservadora para exhibir músculo. «Ni siquiera nuestros militantes están ilusionados para participar en un congreso, con lo que malamente los votantes van a confiar en nuestros proyectos para el país», lamentó uno de los principales candidatos en este proceso, Pablo Casado.

Los datos son todavía provisionales. La Comisión Organizadora del XIX Congreso de los populares se ha dado 24 horas para subsanar errores y la idea es que mañana, 28 de junio, esté ya cerrado el censo con los afiliados que podrán votar al próximo presidente. En todo caso, las variaciones no serán sustanciales. Sobre todo, si se tienen en cuenta que son cifras bastante similares a las de los cónclaves regionales y que hacía días que los dirigentes de la organización advertían sobre la posibilidad de una baja participación. Sus temores estaban fundados.

En Andalucía votarán el 5 de julio, en la primera vuelta del proceso, 12.119 afiliados. En Madrid, 10.020 militantes. 8.974 se pronunciarán en la Comunidad Valenciana. En Castilla y León se han inscrito 6.691 seguidores. Y Galicia aporta a las elecciones la postura de 4.222 censados. Son los territorios más potentes del PP, los que más capacidad tienen para inclinar la balanza y aquellos en los que se volcarán especialmente los aspirantes. Y ahora se suma Castilla-La Mancha, tierra de María Dolores de Cospedal, y donde el esfuerzo por movilizar a las bases ha hecho que se registren 4.803 personas. 1.902 sólo en Toledo.

Músculo debilitado

Lo primero que los números dejan al descubierto es que es seguro que el PP no cuenta a día de hoy con 869.535 afiliados. El año pasado la dirección nacional llegó a la conclusión de que el censo debía depurarse. En el listado cohabitan aquellos que no están al corriente de pago con antiguos militantes fallecidos e incluso, apuntan fuentes populares, con simpatizantes que dejaron de serlo. Pero la revisión en profundidad nunca llegó a producirse. «Nos pilló en pleno proceso de adaptación del censo a la realidad», justificó ayer Fernando Martínez-Maillo.

La consecuencia directa, asumen en el PP, es que el porcentaje de inscritos es más bajo de lo que debería ser, dado que se estima que el total de afiliados descenderá una vez se limpie el registro. Aun así, reconocen que no se ha producido una «gran movilización». El coordinador general del partido admite que los datos pueden resultar «un poco llamativos», pero los achaca a que el sistema para elegir al relevo de Rajoy no sólo es inédito para la formación conservadora sino también para su militancia. «Tiene un proceso de adaptación -justificó ayer en un entrevista en TVE- y el afiliado tampoco está acostumbrado». En otras palabras, que no hay cultura de primarias cuando hasta ahora los líderes se designaban por dedazo.

Para evitar, en todo caso, el «ridículo» algunos candidatos como José Ramón García-Hernández o Pablo Casado plantearon ayer que el plazo para que los militantes regularicen las cuotas, se inscriban y puedan meter su papeleta el 5 de julio se amplíe hasta la jornada de votación. El primero de ellos presentó un escrito ante la comisión organizadora del cónclave para exigir que se respete así «el espíritu de los estatutos», pese a que la normativa interna contempla sólo 15 días para que los afiliados se apunten. De no facilitarlo, a su entender, se podría llegar a hablar de «falsas primarias».

En el equipo de María Dolores de Cospedal no terminan de comprender la postura de Casado y García-Hernández. Sobre todo, porque ambos estuvieron presentes en el congreso que en 2017 aprobó por unanimidad este sistema de doble vuelta y en estos términos. «No se pueden cambiar las normas a mitad de partido», argumentó la portavoz de la candidatura, Dolors Montserrat.

Pero no fue esta la única queja de Casado, que volvió a denunciar que desde los aparatos regionales se intente guiar a la militancia: «Alguno no se ha enterado de que nueva política es darle voz a los afiliados. Sin presiones, llamadas, sin retratarse».

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