PSOE y PP quieren renovar el Poder Judicial antes de las elecciones de mayo

El presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, felicita a un juez del Supremo durante su toma de posesión./EFE
El presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, felicita a un juez del Supremo durante su toma de posesión. / EFE

En el órgano de gobierno de los jueces creen que los puentes no están rotos y que en enero se retomarán las negociaciones

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

No está todo perdido en la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). O al menos eso es lo que transmiten con la boca pequeña desde el grupo de negociadores y también en el órgano de gobierno de los jueces. Después de que saltara por los aires el pasado 20 de noviembre el pacto cocinado a fuego lento por PSOE y PP para repartirse las 20 vocalías del CGPJ, y acordar el nombre de su presidente, el magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena, antes incluso de que los nuevos consejeros lo eligiesen según marca la ley, parecía que el actual Consejo navegaba como un barco sin rumbo hacia una interinidad prolongada.

Incluso muchas voces autorizadas de esta casa, preguntados por la posibilidad de superar los dos años en funciones (2006-2008) que estuvo el Consejo del presidente Francisco José Hernando, no descartaban esta posibilidad tras conocer la virulencia con la que el presidente del PP, Pablo Casado, dio por roto el acuerdo cerrado por el exministro de Justicia y diputado Rafael Catalá y su sucesora en el ministerio, la fiscal de la Audiencia Nacional Dolores Delgado.

Casado hizo trizas el pacto y señaló con fiereza a la ministra Delgado, a la que acusó de filtrar los nombres de algunos vocales -como el del juez José Ricardo de Prada, que formó parte del tribunal de 'Gürtel'- para generar desgaste en el PP. Afirmó que había roto el acuerdo por «dignidad y coherencia» con su proyecto regenerador y anunció, para sorpresa de muchos en el CGPJ, que su idea era modificar el sistema de elección y volver al modelo que pervivió hasta 1985, en el que los jueces elegían directamente a sus representantes en el órgano de gobierno.

La artillería del presidente del PP se enmarcó en su intento por proteger al responsable directo de este desaguisado: Ignacio Cosidó, portavoz popular en el Senado. El inoportuno mensaje de móvil enviado por el exdirector genera de la Policía la noche del 17 de noviembre a sus compañeros para mitigar las críticas internas al pacto -daba mayoría simple de 11 a 9 a los vocales elegidos por el PSOE- provocó un terremoto mayúsculo. Y Casado optó por la huida hacia adelante antes que cesar a Cosidó por este «obsceno» mensaje, según la ministra Delgado.

Límite abril

«Ha sido una jugada estupenda que he vivido desde la primera línea. Y además controlando la Sala Segunda (de lo Penal) desde detrás y presidiendo la Sala 61. Nos jugábamos las renovaciones futuras de 2/3 del Tribunal Supremo y centenares de nombramientos en el Poder Judicial, vitales para el PP y para el futuro de España», decía el mensaje del portavoz popular, que hizo público el pasado 19 de noviembre el diario digital 'El Español'.

Un día después de conocerse este texto, el Supremo remitió a los medios una carta del magistrado Marchena, a la sazón presidente de la Sala Segunda y responsable de dirigir el juicio del 'procés' catalán, en la que defendía su independencia y anunciaba su renuncia a encabezar cualquier posibilidad de presidir el Consejo del Poder Judicial. La convulsión fue total y Pablo Casado dio por roto el acuerdo para renovar el CGPJ.

Han pasado dos semanas de este trance y el pasado martes venció el mandato de cinco años de los veinte vocales del Consejo y de su presidente, Carlos Lesmes, que comenzaron a trabajar en funciones. Aunque el fantasma de la etapa de Hernando está presente, fuentes del órgano de gobierno de los jueces aseguraron que «no asistimos» a un escenario semejante. Es más, creen que las negociaciones se restablecerán en enero, para que una vez abierto el periodo de sesiones de las Cortes, a partir de febrero, se produzca su renovación.

La ventaja es que los nombres de los candidatos a vocales siguen sobre la mesa y salvo pequeños matices habría que consensuar otro nombre que sustituya a Marchena al frente del Poder Judicial.

En cualquier caso, el acuerdo debería estar antes de finales del próximo abril, ya que de lo contrario se entraría en periodo de precampaña de las elecciones europeas, municipales y autonómicas del 26 de mayo. Para entonces, existe el riesgo creciente de que Partido Popular y PSOE pierdan la fuerza que ahora tienen en el Senado y que les permite designar a los vocales sin contar con otras formaciones.

 

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